La muerte de Jack Taylor pone fin a una de las trayectorias más singulares y extensas del cine de terror y fantástico en España. El actor estadounidense, fallecido este martes en Madrid a los 99 años, dejó una huella imborrable en varias generaciones de espectadores gracias a una carrera marcada por personajes inquietantes, películas de culto y colaboraciones con algunos de los directores más reconocidos del cine internacional.
La Academia de Cine confirmó la noticia a través de sus redes sociales con un mensaje de despedida que rápidamente provocó numerosas reacciones en el mundo cultural y cinematográfico. “Fallece el actor estadounidense Jack Taylor, afincado en España desde los años sesenta. Participó en películas como Conan el bárbaro, Mil gritos tiene la nocheoLa novena puerta”, señaló la institución. También la Unión de Actores y Actrices quiso despedir al intérprete con un breve mensaje: “Descansa en paz, compañero”.
Una figura imprescindible del cine fantástico y de terror
Aunque su nombre quedó especialmente ligado al género de terror, la carrera de Jack Taylor fue mucho más amplia y diversa. Su físico anglosajón, su mirada fría y su porte aristocrático lo convirtieron en uno de los rostros más reconocibles del cine fantástico producido en España durante las décadas de los sesenta, setenta y ochenta.
Nacido como George Brown Randall en Oregon City, en Estados Unidos, en 1926, Taylor terminó encontrando en España el lugar donde desarrollaría la etapa más fructífera de toda su carrera profesional. AISGE resumió parte de esa singular trayectoria recordando que “su vida fue de película”. La entidad destacó además algunos de los episodios más llamativos de su biografía: “Nació en EE UU y llegó aquí en los sesenta. Fue vecino de Marilyn Monroe y compartió camerino con Imperio Argentina”.
De Hollywood a México antes de instalarse en España
La carrera artística de Jack Taylor comenzó en Estados Unidos. Su primer trabajo profesional fue junto a Marilyn Monroe en El show de Jack Benny, una experiencia que le permitió entrar en contacto con la industria de Hollywood.
Sin embargo, el rígido sistema de estudios estadounidenses apenas le ofreció oportunidades más allá de pequeños papeles televisivos. Aquella situación terminó llevándolo a tomar una decisión radical: abandonar Estados Unidos y probar suerte en México.
Allí aprendió español en apenas unos meses y comenzó a participar en distintas producciones cinematográficas dirigidas por Federico Curiel. Incluso llegó a protagonizar La torre de marfil (1958), película cuyo guion fue escrito por Julio Alejandro, habitual colaborador de Luis Buñuel.
Su llegada definitiva a España se produjo gracias a la comedia musical La pelirroja, cuyo éxito en México permitió trasladar toda la producción al Teatro de la Zarzuela de Madrid. Lo que inicialmente parecía una estancia temporal terminó convirtiéndose en toda una vida ligada a España.
El gran referente del fantaterror español
La carrera de Jack Taylor cambió por completo cuando comenzó a trabajar con algunos de los grandes nombres del llamado “fantaterror” español. Directores como Jesús Franco, Paul Naschy, Juan Piquer Simón, Javier Aguirre o Eugenio Martín encontraron en él el intérprete perfecto para encarnar villanos, científicos perturbados, aristócratas misteriosos o líderes de sectas.
Entre finales de los sesenta y los ochenta participó en películas como Necronomicón, El conde Drácula, La isla de la muerte, Las diosas del porno, La noche de los brujos, La orgía nocturna de los vampiros o Sangre en la noche. Fue precisamente Necronomicón (1968), dirigida por Jesús Franco, la película que terminó lanzándolo definitivamente al estrellato dentro del cine fantástico europeo.
Hollywood volvió a llamar a su puerta
Aunque el terror marcó buena parte de su trayectoria, Jack Taylor también participó en grandes producciones internacionales rodadas en España. Uno de sus trabajos más recordados llegó en Conan el bárbaro, dirigida por John Milius y protagonizada por Arnold Schwarzenegger.
También trabajó bajo las órdenes de Roman Polanski en La novena puerta, colaboró con Ridley Scott en 1492: la conquista del paraíso y participó en títulos como La iguana, Loin, The Birthday o Los fantasmas de Goya. Su versatilidad le permitió mantenerse activo durante décadas tanto en cine como en televisión y teatro.
Una autobiografía publicada poco antes de su muerte
La muerte de Jack Taylor se produjo apenas unas semanas después de la publicación de sus memorias, tituladas Mis 100 años de cine. El actor tenía previsto presentar públicamente el libro a comienzos de junio y se encontraba bien hasta principios de mayo, cuando ingresó en un hospital.

En esa autobiografía repasaba toda su trayectoria profesional, desde sus primeros pasos en Hollywood hasta su consolidación en el cine español de género. El libro también incluía anécdotas personales y recuerdos de figuras históricas del cine internacional. Entre ellas, Marilyn Monroe, Marlene Dietrich, Orson Welles o Rex Harrison. Sobre su participación en Cleopatra, Taylor ironizaba en sus memorias: “Si parpadeas, no me vas a ver, pero estoy ahí, haciendo de esclavo griego de Rex Harrison”.
Madrid, su hogar definitivo
Aunque nació en Estados Unidos, Jack Taylor terminó convirtiéndose en una figura muy vinculada a Madrid, especialmente al barrio de Chamberí, donde era un vecino muy conocido.
Su presencia habitual en la Plaza de Chamberí y su cercanía con distintos círculos culturales hicieron que terminara siendo considerado casi un actor español más.
A lo largo de las últimas décadas siguió participando en películas y series españolas mientras alternaba su trabajo como actor con labores de escenografía y dirección teatral.










