La UD Ibiza logró este sábado el objetivo más urgente de la temporada: asegurar matemáticamente su continuidad en Primera RFEF. El equipo ibicenco derrotó al Cartagena por 3-1 en Can Misses y puso fin a semanas de incertidumbre en una campaña muy alejada de las expectativas iniciales.
El conjunto celeste necesitaba una victoria para evitar llegar con presión a la última jornada y respondió desde el inicio con uno de sus arranques más intensos del curso.
Un inicio demoledor para encarrilar el partido
El Ibiza salió al terreno de juego decidido a resolver cuanto antes una noche cargada de tensión. Apenas habían transcurrido nueve minutos cuando el marcador ya reflejaba un 2-0 favorable gracias a los goles de Theo Valls y Javi Eslava.
El arranque fulgurante desató la ilusión en la grada de Can Misses y parecía encaminar un partido tranquilo para los locales, que dominaron los primeros compases con intensidad y eficacia.
Sin embargo, el Cartagena reaccionó antes del descanso y comenzó a crecer en el encuentro. El conjunto murciano recortó distancias en el minuto 36 y devolvió los nervios a un estadio consciente de todo lo que estaba en juego.
Sufrimiento hasta el final
La segunda mitad obligó al Ibiza a resistir. El Cartagena adelantó líneas en busca del empate y el partido se convirtió en una prueba de carácter para un equipo que esta temporada ha convivido con demasiadas dudas.
Los minutos finales se hicieron largos para la afición ibicenca, especialmente durante el tiempo añadido, mientras el conjunto visitante intentaba aprovechar cualquier error para complicar aún más la noche.
Finalmente, cuando el encuentro entraba en sus últimos instantes, apareció Bebé para sentenciar el duelo con el 3-1 definitivo y desatar el alivio en Can Misses.
Una salvación muy lejos de las expectativas iniciales
El pitido final cerró oficialmente la lucha por la permanencia para la UD Ibiza, aunque el desenlace deja una sensación muy distinta a la proyectada al inicio del curso.
El equipo arrancó la temporada con un proyecto diseñado para pelear por los puestos altos de la clasificación e incluso aspirar al ascenso, respaldado por una de las plantillas más potentes del grupo.
Sin embargo, la irregularidad deportiva fue alejando al conjunto celeste de esos objetivos hasta convertir la recta final en una pelea por evitar el descenso.
La permanencia evita ahora un golpe mucho mayor para el club, que tendrá que analizar durante el verano las razones de una temporada marcada por los altibajos y la falta de continuidad.




