La plantilla de Cruz Roja en Baleares ha iniciado este martes en Ibiza la primera de las cinco jornadas de protesta convocadas para junio. La concentración, celebrada de 10 a 11 horas ante la sede de la organización en la isla, abre un calendario de movilizaciones impulsado por el comité de empresa junto con los sindicatos UGT y USO para reclamar un convenio colectivo propio que sustituya al estatal vigente.
Cinco concentraciones en junio
Tras la cita de este 16 de junio, las protestas se repetirán los días 18, 23, 25 y 30 del mismo mes, siempre en la misma franja horaria y ante la sede de Ibiza. Todas se desarrollan bajo el lema «Cruz Roja no cuida a quienes nos cuidan», una consigna con la que los convocantes resumen su denuncia: la organización, dicen, no aplica a su plantilla los valores de solidaridad que defiende públicamente.
El comité de empresa enmarca la protesta en la naturaleza del trabajo que desempeñan los profesionales de Cruz Roja: una labor esencial, en contextos complejos y con elevada carga emocional, que —argumentan— exige condiciones laborales acordes al territorio.
Un convenio propio para Baleares
El fondo del conflicto es la reclamación de un convenio autonómico que «refleje la realidad económica y social de Baleares». La parte social sostiene que el texto estatal en vigor no se ajusta a las particularidades del archipiélago y que el desfase entre los salarios pactados y el coste de la vida en las islas se ha vuelto insostenible.
Vivienda, transporte y cesta de la compra son, según el argumentario sindical, partidas que en Baleares pesan sobre las nóminas de un modo que ningún marco estatal puede equilibrar. De ahí que UGT y USO consideren que la negociación de un convenio propio no es una mejora opcional, sino una corrección imprescindible.

Acusan a la dirección de bloquear el diálogo
El segundo gran reproche apunta a la mesa de negociación. El comité acusa a la dirección de Cruz Roja Baleares de haber rechazado su propuesta y de «cerrar el diálogo», una actitud que tildan de falta de respeto hacia la plantilla. Ese bloqueo, añaden, impide avanzar en salarios, estabilidad, conciliación y condiciones laborales.
La parte social exige a la dirección que rectifique, desbloquee la negociación y se siente a acordar un texto adaptado a las islas. Sin ese movimiento, advierten, el conflicto no encontrará vía de salida.
Aviso de más movilizaciones
Las cinco concentraciones de junio no agotan el calendario sindical. UGT y USO han advertido de que, si la dirección «mantiene su posición inmovilista», pondrán en marcha una agenda más amplia de movilizaciones, concentraciones y acciones de denuncia pública. «No descartamos nada» como medida legítima de presión, han subrayado los representantes de los trabajadores.
La advertencia llega en plena temporada alta, un período en el que la actividad sanitaria y de emergencias se multiplica en Ibiza por la llegada masiva de visitantes. Ese contexto convierte cualquier escalada del conflicto en un asunto especialmente sensible para la isla.












