Un vuelo de Ryanair, operado por su filial Malta Air, estuvo a punto de convertirse en una tragedia después de que una descompresión rápida en la cabina provocara que un pasajero quedara parcialmente succionado hacia el exterior de la aeronave. El episodio ocurrió apenas unos minutos después del despegue desde Salónica (Grecia) con destino a Memmingen (Alemania) y dejó a un hombre gravemente herido.
En medio del caos, la reacción de su esposa, Svetlana Grković, fue determinante. Mientras su marido, Ljubisa Karović, permanecía suspendido parcialmente fuera del avión, ella se aferró a sus piernas durante varios minutos junto a otros pasajeros hasta conseguir introducirlo nuevamente en la cabina.
Su testimonio ha permitido reconstruir uno de los momentos más angustiosos vividos a bordo del Boeing 737-800, mientras las autoridades aeronáuticas continúan investigando las causas exactas del accidente.
Una descompresión cambió el vuelo apenas minutos después del despegue
El incidente ocurrió el pasado viernes por la mañana, cuando el avión había despegado de Salónica con destino a Alemania. Según el relato difundido por los pasajeros, apenas siete minutos después del despegue se produjo un fallo en el motor derecho de la aeronave. De acuerdo con la información disponible, una de las palas del motor se desprendió, desencadenando un fallo en cadena que terminó destruyendo la ventanilla situada junto al asiento ocupado por Ljubisa Karović.
La rotura provocó una descompresión rápida de la cabina, generando escenas de enorme tensión entre todos los ocupantes. Las imágenes difundidas posteriormente muestran el interior del avión con las mascarillas de oxígeno desplegadas, reflejo de la gravedad de la situación.
«Si morimos, lo hacemos juntos»
El relato más impactante corresponde a Svetlana Grković, esposa del pasajero herido. Durante una entrevista concedida al medio serbio Nova explicó cuál fue el pensamiento que la acompañó mientras luchaba por impedir que su marido fuera expulsado completamente del avión. «Si morimos, lo hacemos juntos», aseguró.
Según su testimonio, no dudó en accionar al comprobar que el cuerpo de su marido comenzaba a salir por la ventanilla rota. «Reaccioné de inmediato y le agarré las piernas. Pensé: ‘Si morimos, morimos juntos'», relató. La mujer explicó que su esposo permaneció «afuera hasta el pecho» durante aproximadamente dos minutos, mientras ella y otros pasajeros intentaban devolverlo al interior de la cabina.
La ayuda de otros pasajeros resultó decisiva
Svetlana no estuvo sola durante esos instantes críticos. Con la colaboración de otros dos pasajeros consiguieron sujetar a Ljubisa Karović hasta introducirlo nuevamente en el avión. «La chica que estaba sentada a su lado lo agarraba por la mano», explicó. «Entre tres personas lo jalábamos de vuelta adentro. Las máscaras de oxígeno cayeron y se desató el caos», añadió.
Según recordó, incluso intentaron colocar una maleta contra la ventanilla destrozada. «Colocaron una maleta contra la ventana, pero salió succionada», afirmó.
在瑞安航空(Ryanair)一架高空飞行的波音737客机上,一名男子半身一度被吸出舷窗外。目击者称,他的妻子紧抓住其双腿,才阻止他被吸出去。
这架客机周五原计划从希腊飞往德国。瑞安航空称,飞机起飞后不久发生了舷窗脱落,该飞机随后返航。 pic.twitter.com/nHx18n8jPe
— BBC News 中文 (@bbcchinese) July 13, 2026
Los testimonios coinciden en señalar que el pasajero llevaba correctamente colocado el cinturón de seguridad, circunstancia que permitió que quienes acudieron en su ayuda pudieran sujetarlo mientras parte de su cuerpo permanecía expuesta al fuerte flujo de aire exterior.
El pasajero permanece hospitalizado
Tras el aterrizaje, Ljubisa Karović, de 61 años, fue trasladado a un hospital de Grecia. Su esposa confirmó que continúa ingresado. «Gravemente herido y en estado de shock», describió su estado.
También explicó cuáles son las lesiones que presenta. «Para mí es importante que esté vivo… tiene la mano particularmente herida y sufre quemaduras. No puede comunicarse, no recuerda nada de lo sucedido», señaló. En otra entrevista insistió en que, pese a la gravedad de las heridas, lo único verdaderamente importante para ella es que su marido sobreviviera al accidente.
El agradecimiento a quienes colaboraron en el rescate
Tras superar los momentos más críticos, Svetlana quiso recordar a las personas que participaron en el rescate improvisado dentro del avión. «Varias personas acudieron en mi ayuda; recuerdo a un hombre y a una mujer», explicó.
También dedicó unas palabras especialmente emocionadas a uno de ellos. «Ese hombre nos ayudó muchísimo a Ljubisa y a mí. Creo que era albanés. Se lo agradezco de corazón. No recuerdo su nombre y ni siquiera sé si llegó a decírmelo, pero me gustaría volver a verlo para darle las gracias en persona», manifestó.
El pánico se extendió por toda la cabina
Otros pasajeros también describieron el ambiente que se vivió durante la emergencia. Christina, una de las viajeras, recordó que la pérdida de presión fue evidente desde el primer instante. «Enseguida nos dimos cuenta de que se había producido una descompresión. Se oían gritos… por un momento pensé que alguien había abierto accidentalmente la puerta de emergencia», declaró.
Otra pasajera, Sofía, relató el miedo que se apoderó del pasaje. «Pensábamos que el avión se iba a estrellar», aseguró. También describió los efectos físicos de la descompresión. «La descompresión fue extrema. Sentíamos que no podíamos respirar. El hombre herido sangraba y perdió el conocimiento varias veces, probablemente por la falta de oxígeno y el shock», explicó.

Svetlana reconoció igualmente las secuelas psicológicas que el accidente ha dejado en ambos. «Cada vez que oye hablar de aviones empieza a temblar», afirmó sobre su marido. Y añadió: «Yo también estoy en un estado psicológico muy delicado… Temí por nuestras vidas. Tenía miedo de que el avión se estrellara».
Ryanair confirmó el incidente
La aerolínea confirmó que el vuelo regresó al aeropuerto poco después del despegue. En un comunicado indicó que el avión volvió a Salónica «poco después del despegue cuando una ventanilla de pasajeros se desprendió en pleno vuelo».
La compañía añadió: «El avión aterrizó con normalidad y los pasajeros regresaron a la terminal. Un pasajero solicitó y recibió asistencia médica en tierra en Salónica». El aparato implicado era un Boeing 737-800 de 18 años de antigüedad, operado por Malta Air.
Una investigación internacional para esclarecer lo ocurrido
Las causas exactas del accidente todavía no han sido determinadas. Las investigaciones están siendo dirigidas por la Autoridad Helénica de Investigación de la Seguridad Aérea y Ferroviaria (HARSIA). Debido a que el avión fue fabricado en Estados Unidos y el incidente ocurrió mientras sobrevolaba el espacio aéreo de Macedonia del Norte, participan también diferentes organismos internacionales. Entre ellos figuran Boeing, Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA), Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) y la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (NTSB).
Además, un asesor técnico designado por la familia considera que el incidente pudo comenzar con un fallo en el motor derecho, que habría provocado el impacto de algún elemento contra la ventanilla y la posterior descompresión de la cabina. No obstante, esa evaluación todavía no ha sido confirmada por los investigadores.
Mientras continúan las pesquisas, el testimonio de Svetlana Grković se ha convertido en uno de los relatos más impactantes de un accidente que, gracias a la reacción de varios pasajeros y al aterrizaje seguro del avión, no terminó con consecuencias aún más graves.











