Un hostelero de Playa d’en Bossa ha denunciado en un post que se ha hecho viral el contraste entre el control estricto que sufre la hostelería y la aparente impunidad con la que actúan los vendedores de droga en la misma calle. El testimonio, publicado en el grupo de Facebook Ibiza Winter Residents, describe una misma mañana en la que su restaurante no puede subir la música por encima de los 75 decibelios que marca la normativa, mientras a pocos metros varias personas ofrecen droga abiertamente.
«Cinco personas vendiendo droga a la vista de todos»
Según relató Charles Nickolai, al salir del restaurante se encontró con cinco personas ofreciendo droga a familias, parejas y turistas que pasaban por la calle. Asegura que lleva siete años viendo a los mismos vendedores recorrer la zona sin que la Policía Local intervenga en los mismos controles que sí despliega para otras infracciones, mientras sí actúa con contundencia frente a otros comercios.
Una multa de 240 euros por descargar mercancía
El hostelero cuenta que, de camino, presenció cómo un vecino comerciante era sancionado con 240 euros por descargar género frente a su negocio, al no haber plazas de carga y descarga disponibles los fines de semana en Playa d’en Bossa. Según su testimonio, esa sanción se tramitaba mientras los vendedores de droga seguían operando a apenas cinco metros de distancia.

Supermercados y tiendas, sin el mismo control
Nickolai sostiene que, mientras su local debe respetar el límite de decibelios, comprobó que un supermercado y una tienda de ropa cercanos tenían la música a un volumen «mucho más alto» del permitido. Poco después, relata, vio a la Policía registrando a dos turistas ingleses en busca de droga mientras, según cuenta, otras dos personas le ofrecían cocaína a él mismo en plena calle.
La respuesta a las críticas por la tasa de basuras
El post generó numerosos comentarios, algunos de burla, después de que Nickolai citara una tasa de basuras de 5.000 euros a pagar en el Ayuntamiento de Ibiza. El hostelero respondió con cifras propias para defender que la cantidad no es excepcional en la zona: afirma que la farmacia vecina paga 12.000 euros anuales por ese concepto, y que el restaurante Parasoles abona la misma cifra pese a abrir solo seis meses al año.
El cierre del Big Ben tras dos décadas
Según el mismo relato, su local, con más de 20 años de actividad en Playa d’en Bossa, cerrará este verano por el aumento de costes, entre ellos los 12.000 euros de tasa de basuras que dice haber pagado. Nickolai menciona también el caso de otro local, que cobra 400 euros por tumbona tras pagar, según afirma, un millón de euros al Ayuntamiento por la concesión que le permite instalarlas.
El relato de Nickolai no aporta datos oficiales ni cuenta con respuesta municipal, pero refleja un malestar que crece entre parte de la hostelería de Playa d’en Bossa, que dice sentirse más vigilada por el ruido y el aparcamiento que el propio tráfico de droga en plena calle de Ibiza.










