El rey Juan Carlos I ha regresado a Mallorca siete años después de su última estancia en la isla en un viaje de carácter estrictamente privado. El desplazamiento, adelantado por La Vanguardia, responde a la celebración del 80º cumpleaños del empresario y restaurador Miguel Arias, uno de los amigos más cercanos del que fuera jefe del Estado.
La visita ha coincidido además con la marcha de Felipe VI, que abandonó la isla para desplazarse a las zonas afectadas por los incendios de Madrid y Ávila, mientras la reina Sofía permanecía en el Palacio de Marivent junto a las infantas Elena y Cristina y parte de sus nietos. Durante su estancia, el rey emérito visitó Marivent para reunirse con su familia, aunque no pasó la noche allí y se alojó en la casa de un amigo.
Un viaje privado que rompe siete años de ausencia
El regreso de Juan Carlos I a Mallorca supone el final de un largo periodo sin visitas a la isla. La última vez que había estado allí fue durante la Semana Santa de 2018, aunque posteriormente acudió, en octubre de 2019, a la boda de Rafa Nadal y Mary Perelló.
En esta ocasión, el desplazamiento no responde a ningún compromiso institucional, sino a una cita de carácter exclusivamente personal. Procedente de Ginebra, el padre de Felipe VI tomó un vuelo con destino a Palma para participar en la celebración organizada con motivo del 80º cumpleaños de Miguel Arias, empresario y restaurador con quien mantiene una estrecha amistad desde hace décadas.
Una celebración en un restaurante muy ligado al rey emérito
El encuentro tuvo lugar durante la noche del domingo en el restaurante Flanigan, situado en Puerto Portals y propiedad del propio Miguel Arias. Se trata de un establecimiento especialmente vinculado a Juan Carlos I, ya que fue uno de sus locales habituales durante los veranos que pasaba en Mallorca.
La celebración reunió a un grupo reducido de allegados del homenajeado, que quisieron acompañarlo en una fecha señalada. La presencia del rey emérito respondió únicamente a ese compromiso privado, que motivó una excepción en una agenda que, en sus visitas a España durante los últimos años, se ha concentrado principalmente en Galicia con motivo de las regatas de Sanxenxo.
La coincidencia con la salida de Felipe VI de la isla
La llegada de Juan Carlos I a Mallorca coincidió con la marcha de su hijo. Felipe VI había aterrizado en Palma el jueves 23 de julio por la tarde para iniciar su agenda oficial de verano. Tras instalarse en el Palacio de Marivent, el monarca desarrolló el viernes 24 de julio las tradicionales audiencias estivales con las autoridades de Baleares en el Palacio de la Almudaina.
Sin embargo, su estancia en la isla quedó interrumpida debido a la gravedad de los incendios que afectan a la Comunidad de Madrid y a la provincia de Ávila. Durante la mañana del domingo, el Rey llegó a la Base Aérea de Torrejón de Ardoz, donde mantuvo una reunión informativa en el Cuartel General de la Unidad Militar de Emergencias (UME). Posteriormente, acompañado por la reina Letizia, se desplazó hasta Villamanta para visitar el polideportivo que acoge a vecinos evacuados por los incendios.

Mientras Felipe VI abandonaba Mallorca, la reina Sofía continuó en el Palacio de Marivent. Durante estos días ha estado acompañada por sus hijas, las infantas Elena y Cristina, además de algunos de sus nietos. Este verano tiene además un significado especial para la reina emérita, ya que es el primero sin dos personas muy cercanas de su entorno familiar: su hermana, la princesa Irene de Grecia, y su prima, la princesa Tatiana Radziwill, fallecidas con pocos meses de diferencia.
Una amistad de décadas con Miguel Arias
La presencia de Juan Carlos I en Mallorca vuelve a poner de relieve la estrecha relación que mantiene con Miguel Arias. El empresario, propietario del restaurante Flanigan, forma parte desde hace años del círculo de amistades más cercano del rey emérito.
Ese vínculo personal ha sido el principal motivo del viaje, en el que Juan Carlos I ha querido acompañar a Arias en una celebración familiar y privada. El desplazamiento también refleja la relación que el antiguo monarca mantiene con Mallorca, una isla en la que pasó buena parte de sus veranos junto a la reina Sofía y sus hijos durante más de cuatro décadas.
Una visita a Marivent, pero sin alojarse en el palacio
Durante su estancia en Palma, Juan Carlos I también visitó el Palacio de Marivent. Según ha podido saber ¡HOLA!, el rey emérito mantuvo allí un encuentro con los miembros de su familia que permanecían en la isla, entre ellos la reina Sofía.
Sin embargo, esa visita no supuso su regreso como residente temporal al palacio. Juan Carlos I no pernoctó en Marivent y, como ya ha ocurrido en anteriores desplazamientos a España, optó por alojarse en la vivienda de un amigo. Tras concluir esta breve estancia en Palma, el padre de Felipe VI abandonó nuevamente la isla.
Mallorca, un lugar clave en la historia de Juan Carlos I
Durante más de cuarenta años, Mallorca fue el principal escenario de los veranos de la Familia Real. La isla se convirtió en la segunda residencia de Juan Carlos I y en uno de los espacios más representativos de la actividad estival de la Corona española. Ese vínculo quedó prácticamente interrumpido tras la Misa de Pascua de 2018, la última imagen pública del rey emérito junto al resto de la Familia Real en la catedral de Palma.

Después de su abdicación en 2014 y, posteriormente, de su traslado a Emiratos Árabes Unidos, Juan Carlos I no había vuelto a la isla balear. Con esta visita privada, motivada por el cumpleaños de un amigo y marcada por un encuentro familiar en Marivent, el rey emérito ha regresado de forma puntual a uno de los lugares más ligados a su historia personal, aunque manteniendo el carácter discreto de un viaje sin agenda oficial y con alojamiento fuera de la residencia de verano de la Familia Real.











