Ibiza se confirma como uno de los grandes motores del turismo musical en España. La isla recibe más de tres millones de visitantes anuales vinculados a la escena de clubes, según el informe PULSO 2026, elaborado por Superstruct Entertainment, Omnicom Media y Fever. El documento, que analiza el negocio de la música en directo, sitúa a Ibiza como referencia mundial de la electrónica y detalla los distintos rangos de gasto que маneja este tipo de turista.
Ibiza, capital mundial de la electrónica
El informe destaca que España es uno de los cinco países con mayor escena de música electrónica del mundo, con 2.651 eventos celebrados cada año. Dentro de ese ecosistema, Ibiza mantiene un papel singular: salas como Hï Ibiza, Ushuaïa y Amnesia refuerzan el liderazgo internacional de la isla y explican buena parte de esos tres millones de visitantes ligados al turismo de clubes.
Entre los asistentes a eventos de electrónica, un 65 % prefiere los recintos al aire libre, muy por delante de los macroclubs (38 %) o las salas íntimas (36 %). Nombres como Fatima Hajji, Amelie Lens, Marco Carola, Richie Hawtin o Carl Cox aparecen entre los artistas más demandados por este público, que PULSO 2026 describe bajo el perfil de los «peregrinos de Ibiza»: asistentes para quienes la isla no es turismo convencional, sino una cita anual casi ritual.

Los rangos de gasto: de la entrada general al VIP
El informe desglosa cómo se reparte el consumo según el tipo de experiencia. En electrónica, el 79 % de los asistentes opta por la entrada general de pista estándar, frente a un 8 % que paga por acceso a zona preferente y un 6 % que elige experiencias VIP con zona elevada, barras exclusivas o servicios premium. Solo un 4% añade «early entry» para entrar antes que el público general.
El patrón cambia en los conciertos, donde la entrada general concentra un 42 % del gasto y la grada premium o las experiencias VIP suman de forma conjunta en torno a un 13 %. En los festivales, en cambio, domina la lógica del abono completo: un 33 % lo compra en cuanto sale a la venta, aunque no se conozca aún el cartel, y un 31% adicional espera a que se confirmen los artistas antes de asegurarlo.
Esta polarización del gasto —entre el aforo masivo de precio ajustado y los segmentos premium dispuestos a pagar más por la experiencia— define también el tipo de oferta que buscan las marcas y los destinos para rentabilizar cada perfil de visitante.

El «gig-tripping» empuja los viajes
PULSO 2026 identifica el auge del llamado gig-tripping: viajar expresamente para asistir a un concierto o festival y aprovechar la estancia para hacer turismo. El 48 % de la generación Z reconoce que los conciertos influyen en su decisión de viajar o planificar una escapada, y llega a resultar más barato desplazarse a otro país que pagar la entrada en el mercado local, como ocurrió con turistas estadounidenses que viajaron a España para ver a Taylor Swift.
Este comportamiento amplía el impacto económico de la música en directo mucho más allá de la venta de entradas, con efecto directo en alojamiento, restauración y transporte en destinos como Ibiza.
Una oportunidad para hoteles y destinos
Para el sector hotelero, estos datos convierten el calendario de clubes y festivales en una variable a tener en cuenta en la previsión de la demanda: reservas anticipadas, ajuste de precios, estancias mínimas o refuerzo de plantilla en fechas de mayor afluencia. La segmentación del gasto —desde el visitante de entrada general hasta el que busca experiencias premium— también permite diseñar servicios diferenciados, desde horarios de restauración ampliados hasta paquetes VIP vinculados a la oferta de clubes.
El informe PULSO 2026 se elaboró a partir de 7.878 entrevistas a asistentes a eventos musicales y 40 entrevistas a profesionales del marketing, y confirma que el turismo musical seguirá siendo, con Ibiza como uno de sus grandes escaparates, una palanca relevante para el negocio turístico en España.











