La Guardia Civil investiga la muerte de un matrimonio irlandés en Cullera, en Valencia, después de que sus dos hijos menores encontraran los cadáveres este martes por la tarde en el chalet que la familia había alquilado para pasar sus vacaciones. Los fallecidos tenían 50 y 45 años y fueron localizados en la urbanización Cap Blanc.
El hallazgo se produjo alrededor de las cinco de la tarde. Tras encontrar a sus padres, los menores solicitaron ayuda al propietario de la vivienda, que llamó inmediatamente al teléfono de emergencias 112. Hasta el lugar se desplazaron efectivos policiales y posteriormente especialistas de la Guardia Civil para tratar de esclarecer las circunstancias de las dos muertes.
La investigación mantiene abiertas las distintas hipótesis y trata de determinar si el matrimonio falleció de manera accidental o si pudo producirse una agresión. En una primera inspección no se apreciaron signos claros de violencia, aunque existen elementos que han llevado a que el caso quede en manos de especialistas en homicidios.
Los cadáveres fueron trasladados al Instituto de Medicina Legal de Valencia, donde está prevista la realización de las autopsias. Sus resultados serán determinantes para avanzar en el esclarecimiento de lo ocurrido.
El matrimonio fue encontrado junto al jacuzzi del chalet
Los cuerpos fueron localizados en la zona de la bañera de hidromasaje de la vivienda de Cap Blanc. Las informaciones aportadas señalan que se encontraban desnudos y que presentaban lesiones que parecían punzantes.
Fuentes próximas a la investigación han señalado también que la pareja presentaba signos aparentes de haber consumido drogas. Una de las posibilidades que se investiga es precisamente que las lesiones punzantes pudieran estar relacionadas con ese consumo, aunque las causas de los fallecimientos todavía no han sido determinadas.
La Guardia Civil no descarta, por tanto, que se tratase de dos muertes accidentales, pero tampoco ha cerrado otras líneas de investigación. Fuentes próximas a las pesquisas señalaron que existe “algún indicio de que pudiera haber pasado algo raro”, circunstancia que ha llevado a profundizar en las comprobaciones sobre lo sucedido dentro de la vivienda.
En el primer análisis de los cadáveres no se observaron signos de violencia. La investigación deberá establecer ahora el origen de las lesiones detectadas y determinar si tuvieron alguna relación con las muertes.
La Guardia Civil analiza la vivienda y el agua del jacuzzi
Las primeras actuaciones fueron asumidas por un equipo territorial de Policía Judicial de la Guardia Civil. Posteriormente, ante la aparición de posibles indicios que requerían una investigación más exhaustiva, el Grupo de Homicidios de la Comandancia de la Guardia Civil de Valencia se hizo cargo del caso.
Los especialistas realizaron un reconocimiento minucioso del chalet alquilado con el objetivo de recabar pruebas que permitan determinar si los fallecimientos estuvieron relacionados con un accidente, una negligencia o algún hecho de naturaleza criminal. También intervino un equipo del Servicio de Criminalística de la Comandancia de la Guardia Civil de Valencia.

Uno de los elementos sometidos a análisis es el propio jacuzzi. Los agentes comprobaron que el agua acumulada en la bañera de hidromasaje estaba turbia, por lo que recogieron una muestra para que pueda ser examinada en el laboratorio.
Las pesquisas incluyeron además conversaciones con varios vecinos y la búsqueda de posibles testigos que pudieran haber observado algún comportamiento o circunstancia sospechosa durante las horas anteriores al hallazgo. La jueza de guardia de Sueca supervisó las primeras investigaciones desarrolladas para esclarecer las muertes.
Los hijos encontraron los cadáveres y pidieron ayuda
Los cuerpos fueron descubiertos por los dos hijos menores del matrimonio, de 14 y 15 años. Después del hallazgo, los adolescentes recurrieron al propietario del chalet donde la familia estaba alojada en régimen de alquiler. Fue este hombre quien alertó a los servicios de emergencia.
Los menores se encontraban traumatizados, no hablan español y tienen necesidades especiales. Los servicios asistenciales se movilizaron para prestarles apoyo mientras se realizaban las primeras diligencias policiales. Una trabajadora social y una psicóloga de los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Cullera acudieron para hacerse cargo de ellos mientras la Guardia Civil iniciaba las gestiones destinadas a localizar a familiares del matrimonio en Irlanda.
También consta que los menores fueron atendidos por servicios psicológicos de Cruz Roja y trasladados posteriormente a un hotel de Cullera, a la espera de la llegada de un familiar desde Irlanda. Según la información aportada, un tío tenía previsto desplazarse a España para hacerse cargo de ellos.
Conmoción en la urbanización Cap Blanc de Cullera
El despliegue de la Guardia Civil provocó una importante expectación en Cap Blanc, una zona residencial situada en la ladera de la montaña del Faro de Cullera. La urbanización está construida de forma escalonada y muchas de sus viviendas cuentan con vistas panorámicas sobre la bahía.
La presencia de agentes especializados en investigación criminal llamó la atención de los vecinos, algunos de los cuales conocieron lo sucedido cuando regresaron a sus apartamentos después de pasar el día fuera. El caso se produjo en una localidad cuya población habitual ronda los 24.700 habitantes, aunque durante la temporada de verano puede alcanzar aproximadamente los 150.000.
Las circunstancias en las que fueron encontrados los cadáveres han obligado a desarrollar una investigación exhaustiva. Aunque inicialmente no se apreciaron signos evidentes de violencia, las lesiones observadas, el estado de la bañera de hidromasaje y otros elementos encontrados en la vivienda forman parte de las comprobaciones.
La Guardia Civil mantiene así abiertas las líneas necesarias para determinar qué ocurrió antes de que los dos menores encontraran a sus padres sin vida. Las autopsias y los análisis de las pruebas recogidas en el chalet serán decisivos para esclarecer si se trató de un accidente o si existieron circunstancias de otra naturaleza detrás de la muerte del matrimonio irlandés.










