El Consell de Ibiza ha confirmado que ha tramitado una sanción de 4.300 euros contra el taxi de Palma denunciado este jueves en la ciudad por captación de clientes, una interpretación que FITIB rechaza de plano. El presidente de la federación, Gabriel Moragues, asegura que el vehículo no estaba prestando servicio y anuncia que recurrirán el expediente: «Vamos a ir hasta las últimas consecuencias».
La institución insular sostiene que la sanción se fundamenta en que el vehículo se encontraba en una parada de taxis, rotulado como taxi, circunstancia que considera suficiente para apreciar una captación de clientes. El Consell ha indicado además que, como ocurre en cualquier expediente sancionador, el afectado podrá presentar las alegaciones que estime oportunas y estas serán analizadas.
El Consell mantiene su postura
Según informó el Ayuntamiento de Ibiza inicialmente, la Policía Local había denunciado a un taxi procedente de Palma por operar en la ciudad sin la autorización pertinente, en una actuación en la que también participó el servicio de Inspección de Transportes del Consell. La nota municipal apuntaba a una infracción muy grave y situaba la posible sanción entre 1.001 y 6.000 euros.
Según el Consell, el argumento esgrimido hasta ahora por la FITIB —que el vehículo no estaba prestando servicio— es habitual cuando se denuncia un taxi ilegal.
FITIB niega que el taxi hubiera captado pasajeros o prestado servicio alguno en Ibiza. Según la federación, las siete personas vinculadas al vehículo habían viajado juntas desde Palma para pasar el día y comer en la isla antes de regresar esa misma tarde.
Moragues asegura que el grupo estaba formado por cuatro titulares de licencias de taxi de Palma, dos conductores de Palma y una conductora autónoma vinculada familiarmente al titular de una licencia de Llucmajor. La federación afirma disponer de los billetes de ida y vuelta de todos ellos para acreditar que el desplazamiento se realizó conjuntamente y por motivos particulares.
«No ha habido captación ni nada parecido»
«No ha habido captación ni nada parecido», sostiene Moragues, que defiende que la única infracción cometida fue haber detenido el vehículo en una parada reservada a taxis de Ibiza. A su juicio, ese hecho constituye una infracción de tráfico, pero no demuestra que hubiera contratación, cobro o prestación de un servicio a clientes.
FITIB sostiene también que los ocupantes explicaron desde el primer momento a los agentes que todos eran profesionales del taxi de Mallorca, pero asegura que no fueron identificados individualmente pese a solicitarlo. La federación reprocha además que esa versión no quedara recogida, según afirma, ni en el informe de la actuación ni en la posterior comunicación remitida a los medios.
Moragues sostiene que el titular de la licencia había abandonado el vehículo junto al resto del grupo y regresó únicamente cuando fue avisado de que estaban formulando una denuncia. Según su relato, en el lugar había varios agentes de la Policía Local y personal auxiliar del Consell.
El presidente de FITIB cuestiona que pueda hablarse de captación de clientes si no existe, según asegura, prueba de contratación, pagos o cobros, y considera que el expediente pretende convertir el caso en un ejemplo de lucha contra el intrusismo sin haber comprobado previamente la versión de los ocupantes.
FITIB anuncia alegaciones
Moragues ha avanzado que FITIB recurrirá la sanción y aportará documentación y testimonios para intentar acreditar que el desplazamiento era privado. Él mismo asegura que declarará como testigo porque conocía con antelación el viaje y mantuvo conversaciones con algunos de los implicados antes y durante la actuación policial.
«Vamos a ir hasta las últimas consecuencias», ha insistido el presidente de la federación. Y ha añadido además una acusación especialmente grave al afirmar que la actuación presentó, a su juicio, una «apariencia xenófoba» hacia el titular de la licencia, de origen senegalés y nacionalidad española.











