SOLIDARIDAD

Reparte ostras, caviar y jamón entre personas sin hogar en Ibiza y esto es lo que ocurrió después

Bernardus van Maaren salió de madrugada por sa Penya y el puerto de Ibiza para ofrecer gratuitamente jamón de bellota, caviar, ostras, quesos y otros productos a personas sin hogar, vecinos y trabajadores. Ahora cuenta a La Voz de Ibiza las historias que surgieron después de aquella noche.
Bernardus van Maaren salió de madrugada por sa Penya y el puerto de Ibiza para ofrecer gratuitamente comida.

Más de 1.000 euros en comida, desde jamón de bellota y quesos hasta caviar y ostras, para repartir gratuitamente entre quienes se encontraran aquella madrugada por las calles de Ibiza. Esa fue la iniciativa que puso en marcha Bernardus van Maaren junto a su equipo y que posteriormente mostró a través de un vídeo publicado en sus redes sociales.

La acción comenzó de madrugada en sa Penya y la zona del puerto de Ibiza. El grupo fue recorriendo las calles y las terrazas todavía abiertas ofreciendo los productos a personas sin hogar, vecinos, trabajadores de los bares y otras personas que se encontraban en la zona.

Según explica ahora Van Maaren a La Voz de Ibiza, alrededor de 150 personas comieron algo aquella noche, entre ellas unas 15 personas sin hogar.

«Surgió del corazón», resume el empresario cuando se le pregunta por qué decidió hacerlo.

Ostras para quienes llevaban décadas sin probarlas

La elección de los alimentos no fue casual. En lugar de preparar un reparto convencional de comida, Van Maaren decidió ofrecer algunos productos considerados de lujo.

La escena provocó situaciones que sorprendieron incluso a los organizadores. Según relata, encontraron personas que aseguraban llevar 10, 20 e incluso 30 años sin comer ostras ni productos similares.

También hubo quien cuestionó precisamente esa elección y reclamó alimentos más habituales, como pizza. Para Van Maaren, sin embargo, parte de la intención era romper con la idea de que a una persona que pide dinero en la calle únicamente se le debe ofrecer comida barata.

Hasta ahora, asegura, todo el dinero utilizado para poner en marcha la iniciativa ha salido de su propio bolsillo.

Pero lo que inicialmente iba a ser una noche compartiendo comida terminó permitiéndoles conocer las historias de algunas de las personas que viven en las calles de Ibiza.

Una de las personas aceptará ingresar en rehabilitación

Durante el reparto, varias de las aproximadamente 15 personas sin hogar que participaron aceptaron hablar con Van Maaren y su equipo y contar su situación.

Una de ellas, asegura el empresario, «abrió su corazón» y explicó los problemas que atravesaba.

A partir de aquel contacto comenzaron a buscar una alternativa. Según Van Maaren, ya han acordado una fecha para que esta persona abandone Ibiza e ingrese en un centro de rehabilitación.

Es uno de los motivos por los que el empresario quiere que aquella primera experiencia no quede simplemente en un reparto puntual de alimentos.

El reencuentro del «pirata Juan Sparrow» con su hija

Otro de los contactos derivó en una historia familiar.

Van Maaren asegura que han podido ayudar a Juan Sparrow, conocido como «el pirata», a reencontrarse con su hija, que reside en Madrid, después de mucho tiempo sin verse.

Según explica, para hacer posible el encuentro les ofrecieron una de sus viviendas.

El empresario considera que estos resultados muestran que sentarse, conversar y conocer las circunstancias de las personas puede tener más recorrido que la propia ayuda material de aquella noche.

Bernardus Van Maaren
Bernardus Van Maaren, en una de sus propiedades.

El próximo proyecto: cumplir una promesa pendiente

La iniciativa tendrá un nuevo capítulo durante septiembre.

Una de las personas sin hogar que conocieron tenía un deseo muy particular: aprender alfarería utilizando un torno. Su padre, según cuenta Van Maaren, le había prometido enseñarle, pero nunca tuvo la oportunidad de hacerlo.

La historia del ex boxeador holandés que ha dado «luz» a sa Penya de Ibiza al comprar 30 casas en el barrio

Ahora quieren llevar un torno hasta una de sus casas y contratar a un profesional para que pueda darle una clase.

Una relación de años con sa Penya

Van Maaren vincula estas acciones con la relación que mantiene desde hace años con sa Penya, barrio en el que ha desarrollado buena parte de su actividad inmobiliaria en Ibiza.

«Desde que llegué a la isla me ha gustado compartir con las personas con las que me cruzo, las que me caen bien o las que lo necesitan», explica.

Recuerda especialmente los años en los que pasaba largas jornadas trabajando en las reformas de los inmuebles y afrontando diferentes problemas del barrio. Durante ese tiempo, sostiene, se generó una relación de ayuda mutua con algunos vecinos.

Ahora pretende utilizar también los recursos derivados de su actividad empresarial para impulsar nuevas iniciativas.

Van Maaren lo define como la posibilidad de estar conectado con «los dos extremos de la isla»: quienes disponen de capital para invertir y quienes tienen muchas menos oportunidades.

«Sabemos gestionar bien el capital de los más afortunados, hacerlo crecer y, a la vez, aportar algo y tener detalles con los menos afortunados del barrio», sostiene.

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