El informe PISA 2025 dejó a España por debajo de la media de la OCDE en lectura, matemáticas y ciencias. Baleares obtuvo resultados aún más bajos que la media española en las tres materias: 441 frente a 451 puntos en lectura, 449 frente a 457 en matemáticas y 471 frente a 477 en ciencias. La mayor caída del archipiélago respecto de la edición anterior se registró en lectura, con 31 puntos menos.
¿Cómo interpretan esos datos las familias de Ibiza? Pepita Costa, de la Federación de Asociaciones de Familias de Alumnos de Ibiza, pide no reducir el debate a una sola causa. «Los resultados de PISA no nos tienen que servir para buscar un único culpable», afirma en una entrevista con La Voz de Ibiza. A su juicio, hay que examinar cómo aprenden los alumnos, con qué recursos cuentan los centros y qué ocurre fuera de las aulas.
El móvil y los hábitos que empiezan antes del instituto
Uno de los asuntos que más preocupa a Costa es la exposición temprana e intensa a las pantallas. La representante de las familias distingue entre aprender a utilizar la tecnología y pasar muchas horas frente al móvil o en las redes sociales.
«La competencia digital no tiene nada que ver con estar activo en las redes sociales», señala. En la primera infancia, defiende que los niños necesitan tiempo para hablar con adultos, escuchar cuentos, jugar, moverse y aprender a esperar o aburrirse. Por eso, cree que la conversación sobre los hábitos de aprendizaje debe empezar mucho antes de que los alumnos lleguen al instituto y realicen las pruebas PISA.
Costa asegura que conoce pactos entre familias para retrasar la entrega del primer móvil a sus hijos. Estos acuerdos pueden aliviar la presión de «si mi compañero lo tiene, yo también lo quiero», aunque precisa que, por ahora, son iniciativas aisladas. «Hay unas edades en que el uso saludable es un no uso», sostiene.
«La escuela no puede sustituirlo todo»
La representante de las AFA también reclama que las familias formen parte del proceso educativo. «La escuela no educa sola, educamos todos», resume. Aclara, sin embargo, que pedir mayor implicación no equivale a culpabilizar a los padres: las condiciones económicas y el tiempo del que disponen para estar con sus hijos también influyen en lo que pueden hacer.
Y advierte de que el debate no puede quedarse en los hábitos domésticos. Costa pide más recursos en los centros, personal de apoyo, orientación y formación para atender a un alumnado cada vez más diverso. Cuando llegan estudiantes que todavía no conocen las lenguas en las que van a estudiar, explica, tanto ellos como sus familias y el sistema educativo necesitan apoyo para afrontar esa incorporación.
La vivienda, otro problema para la educación en Ibiza
En Ibiza, Costa añade un obstáculo que va más allá de los centros escolares: el precio de la vivienda. Lo vincula con las dificultades para cubrir plazas docentes y para que los profesionales puedan establecerse en la isla.
«El destino sigue siendo atractivo, pero la vida, el bienestar y la calidad de vida se reducen por culpa del precio de la vivienda», afirma. Para la federación, mejorar la educación requiere atender a todos estos frentes. «Esos resultados no tienen un solo culpable», insiste.










