DESALOJO

Excavadoras, montañas de basura y un asentamiento desplazado: así está Ses Feixes después de tres días de limpieza

Solo quedan tres o cuatro infraviviendas en pie y menos de la mitad de los cerca de 80 vecinos que ocupaban la zona antes de la limpieza.
Cerca de 80 personas vivían en la zona: familias, menores, trabajadores marroquíes, argelinos, ecuatorianos y peruanos

El asentamiento de Ses Feixes de Es Pratet cumple este jueves su tercer día de limpieza. La operación, que arrancó el lunes con la entrada de una excavadora, la ordenó un propietario privado —no el Ayuntamiento de Ibiza ni el Consell, según ha podido confirmar La Voz de Ibiza— para adecentar su parcela. El resultado, tres días después: la zona limpiada está mucho más despejada, pero buena parte de los ocupantes no se han ido del entorno, sino que han trasladado sus pertenencias a la zona vecina que da al puerto.

Así está la zona tras tres días de trabajo

Sobre el terreno, este periódico pudo comprobar que la parcela limpiada presenta ahora grandes montones de basura y escombros pendientes de ser retirados. El acceso a las que eran las viviendas está mucho más deteriorado y resulta ya complicado entrar, aunque el aspecto general de la zona es notablemente más despejado que días atrás. Donde antes había numerosas construcciones —hasta cerca de 80 personas llegaron a vivir en el entorno, entre ellas familias con menores—, ahora solo quedan en pie tres o cuatro infraviviendas. Los trabajadores encargados de la limpieza finalizan su jornada por la tarde y la retoman a primera hora de la mañana. Pese a la limpieza, sigue viviendo gente en la zona, aunque en un número muy inferior al inicial: según la estimación recogida sobre el terreno, menos de la mitad de quienes residían allí antes de que empezaran los trabajos.

No fue el Ayuntamiento quien limpió

Carmen Cárcel, presidenta de la Asociación de Vecinos de Es Pratet, explica a este periódico que la noticia de la limpieza generó al principio «alegría» entre los vecinos, que pensaban que se trataba de una actuación institucional. La sorpresa llegó 24 horas después, cuando comprobaron que no era el Ayuntamiento ni el Consell quienes actuaban, sino un propietario que había decidido limpiar su terreno por cuenta propia. Todo había empezado el lunes, hacia las 10.00 horas, cuando una excavadora entró en el terreno sin previo aviso, según relataron entonces los propios ocupantes a este periódico, que presenció aquella primera jornada: la maquinaria avanzaba mientras varias personas retiraban sus pertenencias a toda prisa junto a las máquinas en marcha, con Policía en el lugar pero sin ningún representante municipal.

Los ocupantes se trasladaron a pocos metros, no kilómetros, hacia Ses Cases d’Es Prat, zona que da al puerto

El problema, trasladado unos metros

Según Cárcel, la limpieza fue eficaz sobre el papel: «muy bien se hizo la adecentada», admite. Pero las personas que vivían en esa parcela cogieron sus pertenencias y se instalaron «un par de metros más» allá, ni siquiera a un kilómetro de distancia. El resultado, resume la presidenta vecinal, es «el mismo problema, la misma gente, con las mismas condiciones» trasladado a otro punto del asentamiento. Ya al día siguiente de la entrada de la excavadora, los testimonios recogidos por este periódico entre los ocupantes anticipaban ese desenlace: varios relataron haber recibido un aviso de apenas dos horas para abandonar el lugar, mientras que otros optaron por irse a trabajar con normalidad al comprobar que sus viviendas no iban a ser derribadas. Entre los casos recogidos figuraba el de un hombre marroquí que no podía desalojar porque acude a diálisis cada día en el hospital, y cuya vivienda seguía en pie.

Los desplazados, hacia la zona del puerto

Mientras el propietario de la primera parcela continúa con la limpieza, el resto de los terrenos de Ses Cases d’Es Prat —el mismo entorno, pero en la franja que da al puerto— permanece sin que sus dueños se hayan pronunciado. Es precisamente hacia esa zona hacia donde se están trasladando buena parte de los ocupantes. Se trata, según los testimonios recogidos, de un perfil de población distinto: mientras en la parcela limpiada había más familias, en la zona del puerto predominan los hombres solos, muchos de ellos de origen argelino.

Ratas y accesos cortados

El corte de la maleza durante la limpieza provocó, según pudo constatar La Voz de Ibiza sobre el terreno, una auténtica plaga de ratas y otros insectos que antes permanecían ocultos entre la vegetación, un problema que se suma a los que ya venían denunciándose en otros puntos de Ses Feixes. Los accesos al terreno se fueron cortando a medida que avanzaban los trabajos, hasta el punto de que este periódico pudo entrar en la zona por un punto y no logró salir por el mismo.

Perfil distinto en la zona del puerto: más hombres solos, muchos argelinos, frente a más familias en la zona limpiada

Sin acuerdo entre propietarios ni Administración

Cárcel advierte de que la limpieza de una sola parcela no soluciona nada de fondo mientras no haya un consenso entre todas las partes —propietarios, Ayuntamiento y Consell— para decidir qué hacer con las personas que ocupan estos terrenos. «Esto es el pez que se muerde la cola», lamenta, y avisa de que, sin ese acuerdo, la situación «no se terminará nunca». El resto de propietarios de la zona todavía no se ha movilizado como sí lo ha hecho el primero, y la presidenta vecinal asegura que nadie del Ayuntamiento le ha notificado nada sobre la operación: cuando ella misma contactó con el Consistorio, le confirmaron que la zona se estaba limpiando, pero le explicaron que, al tratarse de una actuación privada, la Administración poco puede hacer.

Un asentamiento que ya generaba alarma

La limpieza llega tras semanas de denuncias vecinales sobre el crecimiento del asentamiento. Cárcel había relatado que nuevos grupos de entre 13 y 15 hombres llegaban a la vez cargados con grava, sacos de cemento y carretillas, y que en apenas 24 horas levantaban una vivienda improvisada, con peleas y amenazas a vecinas que paseaban con sus perros. Uno de los focos de mayor preocupación era el uso de bombonas de butano dentro de las construcciones, un riesgo que no era hipotético: ya se había declarado un incendio junto a un asentamiento de Ses Feixes meses atrás.

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