El olor nauseabundo vuelve a apoderarse de una de las zonas más transitadas del puerto de Ibiza. Este martes 3 de noviembre, un nuevo vertido de aguas fecales ha dejado una imagen que, lejos de resultar excepcional, se repite desde hace años: aguas residuales que salen de las conducciones y desembocan directamente en el mar.
El episodio se ha registrado durante la mañana, en las inmediaciones de la estación marítima. Allí, el agua contaminada ha vuelto a caer sobre la superficie del puerto, mientras el fuerte olor se extendía por los alrededores.
Las imágenes grabadas en la zona muestran cómo las aguas fecales salen directamente de las tuberías y terminan en el mar, en un espacio por el que transitan habitualmente residentes, trabajadores y turistas.
El vertido coincide con una jornada de intensas precipitaciones en Ibiza y Formentera, aunque por el momento no se ha confirmado oficialmente qué ha provocado esta nueva descarga de aguas residuales.
Un olor que vuelve al puerto de Ibiza
La escena tiene antecedentes recientes. Los vertidos de aguas fecales en el puerto de Ibiza no son nuevos, y las molestias por los olores han sido motivo de quejas en distintas ocasiones.
El pasado mes de julio, en plena temporada turística, otro episodio similar afectó a las inmediaciones de Marina Port Ibiza. Entonces, los pasajeros de varias embarcaciones amarradas en la marina deportiva trasladaron sus quejas por el hedor que se extendía por las instalaciones.
La situación resultaba especialmente incómoda para quienes permanecían a bordo de los yates, en una zona donde las elevadas tarifas de amarre contrastaban con las molestias ocasionadas por las aguas residuales.
Ahora, apenas unos meses después, el puerto de Ibiza vuelve a ser escenario de un vertido de fecales, esta vez junto a la terminal de pasajeros que conecta la isla con Formentera.
Sin información sobre las medidas para frenar el vertido
Por el momento, no han trascendido datos sobre la cantidad de aguas residuales que han terminado en el mar ni sobre las posibles consecuencias ambientales de este nuevo episodio.
Tampoco se han comunicado las actuaciones previstas para detener el vertido o comprobar la calidad del agua en la zona afectada.
Mientras se espera conocer el origen del problema y las medidas que puedan adoptarse, el olor nauseabundo y las aguas fecales vuelven a marcar la actividad cotidiana del puerto de Ibiza, en un enclave que lleva años acumulando episodios similares.











