Las obras de rehabilitación del edificio plurifamiliar de la calle Can Torrent, una actuación estratégica del Consell de Ibiza para destinar 12 viviendas a usos sociales, se retrasarán dos meses por “motivos no imputables al contratista”: la lluvia, una inundación y un estado del edificio peor al previsto.
Por eso, el Consell Executiu ha aprobado una ampliación de 2 meses del plazo establecido en la licitación. La nueva fecha de finalización pasa del 18 de mayo al 18 de julio de 2026, después de que el órgano insular diera luz verde el 1 de abril a la prórroga solicitada de oficio.
El dato más llamativo de la resolución está en el impacto de los fenómenos climatológicos sobre la obra: entre febrero de 2025 y marzo de 2026 se registraron “aproximadamente 110 jornadas con precipitación”, con un acumulado de unos 865 milímetros en la estación meteorológica de Ibiza ciudad.
El informe técnico añade que, de ese total, “al menos 30 jornadas, por la intensidad de las precipitaciones, han condicionado la continuidad de determinados trabajos de obra y la organización de los distintos oficios intervinientes”.
El episodio más grave se produjo en otoño de 2025, cuando el desbordamiento del torrente de Sa Llavanera, vinculado a la tormenta Gabrielle y a la posterior DANA Alice, provocó “la inundación completa de la planta baja de esta edificación, con gran pérdida de material acopiado”.
La resolución precisa además que esa situación obligó a repetir unidades ya ejecutadas y a realizar tareas de achique y limpieza, agravando el desfase sobre el calendario inicial.
El Consell deja negro sobre blanco que el retraso no se debe a una mala ejecución de la contratista. El informe concluye expresamente que “el retraso producido ha sido por motivos no imputables al contratista”, por lo que considera “técnicamente justificada la ampliación del plazo de ejecución de las obras en dos meses”.
La empresa adjudicataria, Construcciones Uxcar 97, S.L., aceptó la ampliación planteada por el técnico responsable del contrato.
Los detalles de la licitación
La obra fue contratada por 2.143.315,16 euros (IVA incluido) y tiene como objeto la rehabilitación del edificio plurifamiliar de viviendas, escaleras 1 y 2, situado en la calle Can Torrent s/n, en Ibiza, propiedad del Consell Insular de Ibiza.
Según detalla la Memoria, el proyecto de rehabilitación “se centra en intervenir por un lado exteriormente en fachada, cubierta y porche y por otro lado en el interior del edificio, en concreto en los espacios comunes y viviendas. En los espacios comunes de acceso y circulación (vestíbulo de entrada, tramos de escaleras y rellanos de acceso a viviendas) y en 12 viviendas (1ºA, 1ºB, 2ºA, 2ºB, 3ºA y 3ºB). El edificio se divide en 2 núcleos de escalera con 6 viviendas cada uno”.
El contrato se firmó el 7 de enero de 2025 con un plazo de ejecución de 15 meses, aunque los trabajos no arrancaron hasta el 19 de febrero de 2025, fecha del acta de comprobación de replanteo, tras una suspensión temporal acordada en enero hasta formalizar la dirección de obra y la coordinación de seguridad y salud.
La importancia de la actuación va más allá de la reforma física del inmueble. Cuando el Consell declaró de interés insular el proyecto en mayo de 2024, defendió que la intervención era prioritaria para poder destinar 12 viviendas a necesidades habitacionales de los servicios propios de la institución, entre ellas programas de pre emancipación para menores y recursos para usuarias de la Oficina de la Dona.
Esa declaración permitió sustituir la licencia municipal por una exposición ante el Ayuntamiento y acelerar la tramitación, según se explicó entonces.
Reforma integral
La memoria descriptiva del proyecto detalla que se trata de una rehabilitación integral de un edificio existente de planta baja y tres alturas, con almacén y oficinas en planta baja, construido en 1978 sobre una parcela de 3.372 metros cuadrados.
El inmueble se encuentra en Can Torrent y el proyecto abarca viviendas, fachada, cubierta, porche de entrada y espacios comunes, sin modificar la edificabilidad ni otros parámetros urbanísticos de la parcela.
En el exterior, la actuación incluye “aislamiento térmico exterior del edificio en fachadas mediante sistema SATE”, nueva impermeabilización y aislamiento de cubierta, reparación de grietas, fisuras, oxidaciones y desprendimientos de hormigón, construcción de armarios de contadores de agua y electricidad, sustitución del pavimento exterior de los porches y mejora de la instalación de pararrayos.
También se prevé un nuevo tramo de acometida eléctrica y de abastecimiento de agua y la eliminación del cuarto superior del núcleo de escaleras para reconstruir la cubierta.
En el interior, uno de los ejes centrales de la obra es la accesibilidad. El proyecto prevé la “instalación de ascensor para hacer accesibles las viviendas” en los dos núcleos de escaleras, además de la adecuación del vestíbulo de acceso en planta baja para convertirlo en itinerario accesible, eliminando escalones y rediseñando la solera de entrada.
A ello se suma la incorporación de nuevos núcleos verticales de instalaciones y la mejora de los acabados de vestíbulos, tramos de escaleras y rellanos.
La reforma también alcanza de lleno a las viviendas. La memoria habla de “reforma integral” en buena parte de los pisos, con sustitución de carpinterías interiores y exteriores, nuevos acabados, renovación de sanitarios, cocinas y todas las instalaciones de electricidad, iluminación, agua, saneamiento, telecomunicaciones, agua caliente sanitaria y climatización.
En uno de los núcleos, además, varias viviendas se readaptan específicamente “para discapacitados”, mientras que en otras dos, reformadas recientemente, la intervención se limita a integrar el ascensor, trasladar unidades exteriores de climatización, sustituir bajantes y cambiar persianas.
“Mayor complejidad”
La resolución de prórroga subraya que las lluvias no han sido el único problema. El técnico responsable enumera además la “mayor complejidad en los trabajos de demolición interior”, las irregularidades geométricas habituales en un edificio antiguo, la necesidad de adaptar carpinterías a huecos existentes, la complejidad añadida en la ejecución de instalaciones y ascensores y los tiempos obligados de fraguado y secado, especialmente en fachada terminada con SATE.
El informe incluso admite que, una vez iniciada la intervención, el edificio presentaba un estado peor del previsto. En concreto, señala que el proyecto aprobado se está ejecutando “en unas condiciones de la edificación existente en peores condiciones de las previstas”.
La prórroga aprobada por unanimidad por el Consell Executiu no altera el alcance de una actuación que el propio proyecto define como una mejora de la calidad, las prestaciones, la accesibilidad y la eficiencia energética del inmueble.
Pero sí retrasa dos meses una obra socialmente sensible en Ibiza, en la que el Consell había puesto el foco por la necesidad de disponer de nuevos recursos residenciales vinculados a Servicios Sociales.
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