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ENTREVISTA JOAN MARÍ RIERA/TAXISTA SIN PELOS EN LA LENGUA

«Con 50 ‘ubers’ en la calle, nadie llamará a un taxi porque el servicio no funciona y no nos moveremos de las paradas»

Joan Marí Riera, el azote del taxi, defiende que "hay taxis de sobra" y que lo que falta son "normas claras y sanciones", por lo que reclama una área de prestación conjunta para acabar con las malas praxis del sector y mejorar el servicio: "Hay más piratas en el sector que en la calle"
  • "La administración no debería hacer tanto casos a los taxistas. El GPS no puede ser gestionado por los propios taxistas y no deberíamos poder rechazar viajes"
  • "El taxista es una especie rara, hay cosas que no entiende tan fácilmente y sigue pensado que haciendo lo que nos da la gana, ganamos más dinero y no es verdad"
  • "La batalla no es contra Uber, es contra nosotros mismos. El taxi empezará a cambiar cuando veamos a 50 'ubers' en la calle"
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Joan Marí Riera.

Joan Marí Riera (Ibiza, 1964), taxista desde el año 2000, gracias a la licencia heredada de su padre, momento en el que abandonó su trabajo en la gestión de empresas. Miembro de la directiva de la Agrupación de Autotaxi de las Islas Baleares, integrada en Caeb. No es su primera experiencia en la participación de una directiva de una patronal. No en vano, antes fue presidente de Unión Pitiusa y presidente de la Asociación del Taxi de Ibiza ciudad. Habla claro y no tiene reparo en desvelar las malas praxis del sector con las que espera acabar con la aprobación de una área de prestación conjunta.

-Recientemente presentó una denuncia ante el Govern, el Consell de Ibiza y los cinco ayuntamientos en la que expone que la Federación Insular del Taxi de la Isla de Eivissa (Fitie) incumple sistemáticamente la orden del carga a través del GPS insular, lo que genera mal servicio y quejas de los usuarios. ¿A qué incumplimientos se refiere?

-El protocolo de asignación de servicios a los taxis. Lo que vemos a diario en la calle es que lo que dice la orden de carga no se cumple.

-¿En qué aspectos no se cumple?

-La orden diferencia entre servicios urbanos e interubanos. Para trayectos urbanos, se ha de aplicar el reglamento municipal en el caso de Vila, que es el único municipio que dispone de reglamento aprobado. Para los otros cuatro municipios, se ha de aplicar la normativa de la orden de carga insular, al igual que para los trayectos interubanos. La orden insular dice que primero se han de asignar los servicios a los taxis del municipio y al cabo de dos minutos al taxi que esté más cerca de otros municipios. Sin embargo, el protocolo aplicado en el GPS no tiene nada que ver con lo que dice la orden de carga. Y no funciona.

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Joan Marí Riera.

-¿Y cuál es el protocolo que se aplica?

-Exactamente no se lo sé decir. El GPS está gestionado por la Fitie y cada asociación pone las normas con las que quiere que funcione el GPS en su municipio. Yo sé lo que veo en la calle, no cómo está programado el GPS.

-¿Y qué ve en la calle?

-Por ejemplo. Hago un servicio hasta Portinatx. Y como no tengo un servicio de vuelta, vuelvo a mi municipio de vacío, que es mi obligación. Cuando llevo cinco o seis kilómetros me salta un viaje que me hace volver atrás cinco o seis kilómetros. Y yo me pregunto, ¿por qué no me ha pasado el GPS el servicio antes si estaba libre?

-Puede ser que haya entrado el servicio cuando usted ya estaba en ruta…

-No. Cuando me llega a mí, el sistema lleva un rato buscando taxis del municipio de Sant Joan en este caso. Lo que no sabemos es el radio de búsqueda. Yo puedo estar al lado del servicio y mientras el sistema busca taxis del municipio y si encuentra uno que está a cinco kilómetros, se lo da al de Sant Joan. Y si no lo encuentra, luego busca a taxis de otros municipios, pero yo ya me he ido y he de volver atrás, si quiero. Y sigue buscando. Entonces, perdemos 10 minutos o más buscando taxi, cuando había uno al lado, el mío, con el que el servicio se podría haber cubierto inmediatamente. Y evitamos taxis circulando vacíos. Esto no es operativo.

Además, no sabemos lo que ha tardado el cliente en que le cojan el teléfono en la central. ¿Cuántos operadores trabajan? Porque no cogen el teléfono, así que o no funciona la centralita o falta gente. Nadie se preocupa de esto, ni está regulado.

Y, finalmente, nadie es sancionado.

Por ejemplo, para saber si el trayecto es urbano o interurbano hay que preguntar al cliente origen y destino.

-¿Y hay un protocolo que obligue a preguntar el destino?

-No lo preguntan a nadie. Quizá alguna vez lo pregunten o lo diga el propio cliente, pero no está organizado.

-Pues parece bien sencillo…

-Lo es, pero el problema de raíz es que el GPS no puede estar gestionado por los propios taxistas.

-¿Juez y parte?

-Exactamente. La asignación de servicios la manejan las directivas. El sistema debería ser: primero ofrecer el servicio a los taxis que están en las paradas. Si no hay ningún taxi de la parada que lo quiera, debería darse el viaje al taxi que esté más cerca, sea de donde sea. Esa sería la forma de dar un mejor servicio.

-Entonces, no hacen falta tantos taxis como parece sino una mejor organización.

-Absolutamente. Le voy a poner un ejemplo muy gráfico. Yo llevo a un cliente al aeropuerto. Al descargar, hay muchos taxis de Sant Josep y yo no me puedo quedar y vuelvo hacia mi municipio. De camino a Vila me saltan viajes en Sant Jordi, en sa Carroca, en ses Salines y me cruzo con muchos taxis de Sant Josep que van vacíos, a toda velocidad, hacia el aeropuerto a hacer parada y que no acuden a estos servicios.

El sistema no debería permitir estas prácticas y debería obligar a un taxista de Sant Josep que va de vacío hacia el aeropuerto a coger el servicio que salta en sa Carroca.

Es muy deficiente. Yo no me puedo quedar en el aeropuerto, que sería lo lógico, vuelvo vacío a Vila, mientras taxis van vacíos hacia el aeropuerto para hacer parada. Y mientras tanto nadie coge los servicios que saltan. Con el agravante de que contribuimos a que haya más atasco en el aeropuerto con taxis yendo y viniendo vacíos. No tiene sentido.

-¿También sucede algo parecido en el puerto de Ibiza?

-Igual. Hay taxis que tienen la costumbre de ir a hacer parada al puerto de Ibiza y cuando acaban un servicio vuelven a la parada y les da igual si saltan servicios en Cas Serras, en Can Misses, en Platja den Bossa…

-¿La administración conoce estas prácticas?

-Sí. Todo el mundo lo sabe y nadie hace nada. Aitor (Morrás) pidió acceder a la trazabilidad de los taxis y nunca hizo nada después. El taxista va a la parada de la Avenida Santa Eulària y empiezan a saltar viajes al Royal Plaza, al Montesol, al Standart y nadie va. ¿Cuándo empezará a cambiar? Cuando veamos 50 ó 60 ubers en la calle. Ahora no se ven casi coches y parece que el riesgo ha desaparecido.

-Usted, ¿cómo se comporta?

-Para empezar, yo me conozco las normas y las cumplo. Lo que no hago es si vuelvo de vacío del aeropuerto y me cruzo con taxis de Sant Josep que van de vacío al aeropuerto a toda velocidad, y no quieren coger el servicio de Sant Jordi, tampoco lo cojo yo porque yo soy de Vila y vuelvo a mi municipio, que es donde debe prestar servicio, y ese servicio es responsabilidad de los taxis de Sant Josep.

-Entonces, ¿un usuario cuánto tiempo puede estar esperando un taxi habiendo taxis disponibles?

-No lo sé, pero mucho más de lo que debería si estuviera bien regulado. Depende de la buena voluntad del taxista.

-Esto es un incumplimiento consentido por todas las partes pues.

-Totalmente. Además, la Fitie ha dicho en ocasiones que se deben poner sanciones. Pero, quieren poner las sanciones ellos y que no sean económicas y afecten solo a dejar de recibir viajes del GPS y esto no puede ser. Los taxistas no pueden ser los encargados de sancionar a los taxistas.

-A todo ello hay que añadir que los taxistas se roban servicios entre ellos.

-Esta mala praxis es consecuencia de que el sistema no funciona. Un cliente espera un taxi y mientras su petición va de un taxi a otro del municipio de origen hasta que está asignada, ve un taxi, levanta la mano y el taxi se para y hace el servicio. La centralita no sabe, aunque podría, que el servicio ya ha sido atendido. Cuando llega el taxi del municipio, ya no está el cliente. Esto pasa cada día y mucho y es una de las razones por las que el taxi no va a buscar viajes porque hay riesgo de perder el viaje. Depende de donde sea el servicio, pasan tantos taxis por delante que alguno va a parar y subir al cliente. Y si por casualidad ese día no para nadie, el cliente espera media hora a que vaya un taxi a buscarlo.

-Así que tenemos una orden de carga oficial y una extraoficial autogestionada por los usos y costumbres de los taxistas.

-Tal cual. Pero como no hay normas claras ni régimen sancionador, no pasa nada. Y a las normas que hay tampoco les hacemos caso. Lo que no se dan cuenta los taxistas es que a la administración ya le va bien este sistema porque así tiene justificado dar más licencias porque faltan taxis y quejas por el servicio y más licencias son más ingresos. El problema no se soluciona dando más licencias. Puedes dar 1.000 más que esto seguirá sin funcionar.

-Y mientras tanto Uber frotándose las manos porque el conductor va donde le manda la aplicación.

-Es una empresa privada. Y puede poner el precio que quiera. Ahora se ha puesto de moda ir a la puesta de sol de es Vedrà. Allí no va un taxi a recoger a un cliente nunca. Solo verás un taxi si ha tenido que ir a llevar a un cliente por la zona. Si piden el servicio a través de la aplicación, el algoritmo sube el precio por alta demanda y pone 100 euros por el servicio. Y van. Yo también iría si me pagaran 100 euros.

Si va un taxi, le levantan la mano 20 personas, le empiezan a abrir las puertas, es de noche, riesgo del estado en el que están los clientes… Conclusión, no vamos.

En ses Salines, también pasan cosas parecidas. Descargas unos clientes en ses Salines y si hay un taxi de Sant Josep haciendo parada ya no te puedes quedar. Y te vuelves de vacío. Quizá han llegado en un ratito 10 taxis de fuera que perfectamente nos podríamos haber quedado a hacer parada porque sabes que allí es un punto de alta demanda. No te puedes quedar. Y nos vamos y de repente hay cuatro viajes, pero primero llaman a uno de Sant Josep que está más lejos mientras nosotros nos vamos. Cuando nos entra, estamos en Sant Jordi y ya no volvemos.

-La batalla del taxi no es contra Uber sino contra sí mismo.

-Absolutamente. Con el número de taxis fijos y estacionales que hay, tenemos mucha capacidad para prestar un mucho mejor servicio. Con 50 ubers en la calle, nosotros no nos movemos de las paradas, salvo por error.

-¿Está diciendo que con 50 ubers en la calle nadie pediría un taxi?

-Llamada no entraría ni una. Con 50 seguro y quizá con solo 30.

-Entiendo que el área de prestación conjunta evitaría estas malas praxis porque habría unas normas claras, un órgano de gobierno que velara por su cumplimiento y un régimen sancionador, por lo que el servicio mejoraría.

El foco no ha de ser crear una área para perjudicar a Uber. Eso es un error porque está claro que en Ibiza tenemos casi 400 VTCs que podrán hacer trayectos urbanos e interurbanos.

-Es absurdo que un taxi, que es un servicio público fruto de una concesión administrativa, pueda hacer lo que le da gana. Es como si un conductor de autobús de línea regular cambia de trayecto cuando le da gana.

-Exactamente. La orden dice que el primer coche que está en la parada ha de coger el viaje. Y no lo coge nunca, ni el segundo, ni el tercero, ni el cuarto… Todo este tiempo supone mal servicio porque el sistema es muy ineficiente.

-¿Esta problemática puede solucionarse sin la creación de una área de prestación conjunta?

-Bajo mi punto de vista, no. Hasta ahora no ha habido un interés real en resolver esta situación. Y cuando ha habido interés ha sido más por motivos defensivos contra Uber que con el objetivo de mejorar el servicio.

-¿El servicio ha mejorado en los últimos años?

-No. El taxista sigue escogiendo los viajes que le interesa hacer y dejando sin cubrir los que no le interesa. Y esto no puede ser. ¿Por qué cada vez hay más piratas? Porque el taxi va a cubrir lo que le interesa y deja sin cubrir lo que no le interesa. Y por muchos taxis que haya, esto siempre será así si quien decide es el taxista. Por eso, en las discotecas siempre hay taxis y dejamos sin cubrir otras zonas.

-¿Es consciente de que todo lo que me está relatando no gustará en el sector?

-Me da igual. Llevo 20 años diciéndolo. Yo voy a reuniones y no me canso de decir que más hay piratas dentro del sector del taxi que fuera.

-Me está dando un titular…

-Pero no es original porque todo el mundo lo sabe. Y el problema es que nadie hará nada. Es desesperante. No puede ser que el examen para los nuevos taxistas de Santa Eulària pregunte por el reglamento del 79. Hay leyes posteriores, órdenes de recogida… Esto es una responsabilidad compartida entre la administración y el sector.

-¿El ex concejal de Movilidad de Vila que ahora quiere ser taxista, Aitor Morrás, y el conseller de Transportes, Javier Torres, quisieron introducir cambios?

-Pero no iban en la dirección correcta porque no sabían. Lo que no puede ser es que desde dentro del sector no sepamos lo que queremos…

-No estoy de acuerdo. Yo creo que el sector del taxi tiene muy claro lo que quiere: seguir haciendo lo que le da gana y que no exista Uber.

-Vale. El problema es que hay taxistas que piensan que haciendo lo que nos da la gana es la manera de ganar más dinero y no es así. Si robas, siempre ganarás más…

-Y si vendes cocaína, también…

-Seguramente debe de haber taxistas que vendan, pero este no es el tema. El problema es que tenemos muchos aspectos que mejorar del servicio. Hay taxis de sobra, lo que falta son normas claras y sanciones.

Por ejemplo, las villas. Nos entra un viaje a una villa, un diseminado al que para llegar has de ir cinco kilómetros por un camino de tierra, donde el taxímetro no corre porque has de ir despacio. Y no vamos porque en cinco minutos estás en otro sitio donde tienes un viaje más rentable porque no hay suplemento de camino, el coche sufre, a veces tardas en encontrarla… Entonces, estos clientes acaban llamando a piratas, a ubers o a quien sea.

Y suelen ser grupos. ¿Cuándo vamos a las villas? Cuando los tenemos que llevar desde la discoteca, por ejemplo. Pero no siempre, porque aquí también entra la picaresca del taxista que intenta averiguar si el cliente va a una villa y si va a una villa, se inventa cualquier cosa para decirle al cliente que no está disponible. ¿Cómo vas a ir a una villa en verano cuando hay tanto trabajo? Todo es una rueda.

También tenemos que tener garantía de que si vamos, cobramos el servicio, que ahora muchas veces nos pasa y, como pasa, dejamos de ir a determinados servicios culpa de ese riesgo. Tampoco tiene sentido que tengamos el número de teléfono del cliente y que le echemos broncas porque se ha subido a otro taxi porque el cliente lo que quiere es que le lleven, no quién le lleva. Todo esto hace que el sistema no funcione.

-¿Y cómo se arregla?

-Con un régimen sancionador. Le voy a poner otro ejemplo. Yo suelo hacer parada en el Cetis. Estoy el primero y me entra un viaje a Can Misses, donde no suele haber taxis en la parada. Yo sé que tengo un 80% de probabilidades de que cuando llegue, ya no estará el cliente porque otros taxis que han descargado allí o han aprovechado para pasar por allí, porque saben que hay clientes, ya lo han cogido. Entonces, ¿qué hacemos? No salimos a buscar a ese cliente.

La administración no debería hacer tanto caso a los taxistas. Debería preocuparse de entender los problemas y aportar soluciones para el interés general. Y si la norma de que sea el primero de la cola quien recibe el viaje no funciona, porque esto se sabe, que el viaje sea asignado al que esté más cerca, o al décimo de la parada o al último. y quien no cumpla que sea sancionado. No como ahora.

-Lo lógico sería, en mi modesta opinión, que no pudieran rechazar viajes, salvo casos excepcionales debidamente justificados. 

-Totalmente.

-Si un taxista sabe que no pueden ser rechazados viajes, nadie cogería viajes que no son suyos. 

-Claro, sobre todo si sabes que te pueden sancionar. Porque todos nuestros movimientos están monitorizados. En el momento en que cuatro o cinco taxistas sean sancionados por coger un viaje que no es suyo con 1.000 euros, se ha acabado este problema.

También he de decir que en ocasiones está justificado no atender un servicio si el cliente está bebido o drogado o las dos cosas. Nosotros tenemos que tener esa capacidad y si el cliente pone una denuncia al taxista, el taxista debe poder defenderse.

El Ayuntamiento de Ibiza sancionó a un taxista por no querer hacer un viaje que es lógico que no quisiera atender en una parada de Pacha porque los clientes estaban colocados. En cambio, si el que rechaza ese viaje es de otro municipio, la misma práctica queda sin sancionar. No tiene sentido.

-¿Cuáles son los siguientes pasos?

-El colectivo ha de comunicar a los ayuntamientos que necesitamos una área de prestación conjunta para acabar con todas estas prácticas. Y al Consell de Ibiza. Y esperemos que las administraciones lo entiendan y pongamos en marcha la creación de una área de prestación conjunta. Y nos hemos de poner a trabajar en las normas de la área. Y solo hay una manera: cesión de competencias de los ayuntamientos al Consell, tarifa única y gestión insular para todo. Si no empezamos ya, no estará lista en 2025. Así que el primer paso es que los ayuntamientos quieran una área de prestación conjunta. Nosotros ya lo hemos dicho.

-Si una área sirve para lo que usted me está relatando, entiendo que es difícil que un ayuntamientos se oponga. 

-Todo el mundo lo entiende pero nadie hace nada.

-Pues yo lo veo muy fácil. El viaje se asigna al taxi que esté más cercano, porque es lo más sostenible y eficiente, y está obligado a atender el viaje porque es un servicio público, salvo casos excepcionales. 

-Pero el taxista es una especie rara y esto no lo entiende tan fácilmente.

 

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