Le guste o no, que no le gusta, Alberto Pedraza, Puertos y Litorales Sostenibles y Port Nautic Ibiza son nombres que la historia asociará al conflicto vivido con el Club Náutico de Ibiza y del que no se ha escrito todavía la última página. No en vano, cíclicamente el conflicto reverdece con nuevas acusaciones que tratan de rebatir. Abordamos con Alberto Pedraza todas estas cuestiones la semana en la que se ha instalado con éxito el dique flotante la crisis.
-En La Voz de Ibiza, hemos seguido muy de cerca su entrada en el puerto de Ibiza y el acoso del Club Náutico de Ibiza y su marca blanca, como la Asociación de Amarristas, y también de Periódico de Ibiza y Formentera, presentándole como un villano. ¿Se siente maltratado?
-No, siento que los demás que no han sabido competir, que no han trabajado y que han pretendido regalos, que no han tenido fair play, han intentado buscar donde no hay y buscar cosas que podrían perjudicar mi imagen y no se dan cuenta de que para ganar un concurso lo que importa es tener el mejor proyecto técnico y el mejor modelo económico financiero.
-Sí y también han llegado a recurrir a sacar mi divorcio con mi exmujer. Teníamos un patrimonio importante, habíamos tenido una serie de desavenencias con empresas muy grandes de temas inmobiliarios, con pleitos muy largos.
Yo preferí cargar con esa mochila y que no perjudicara a mi exmujer, que es la madre de mis hijos, y pacté con la Fiscalía una sentencia muy suave para mí y estos retorcidos, malos competidores, intentaron presionar con eso al Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria con una sentencia que nada tenía que ver con el mundo de los puertos. Además, es triste que para ello les ayudara el ex abogado mío, Carlos Gil de las Heras, que es socio de García Notario. Ambos han sido destacados juristas de Puertos del Estado y hoy se dedican a vender sus horas a diferentes empresarios, yo creo de una manera errónea, porque no les ha salido bien. Utilizaron una información torticera e intentaron asustar primero al Consejo de Administración (de Autoridad Portuaria de Baleares).
Tenemos la suerte de que, aunque no siempre, suele funcionar el Derecho y la parte de la Abogacía del Estado de Autoridad Portuaria y de Puertos del Estado dijo que no tenía nada que ver esa sentencia, que yo no estaba incurso en nada que me limitara, que era un absoluto disparate y un despropósito cuando no habían presentado proyecto. Además, ellos no podían haber ganado y habría quedado desierto.
-Entonces, el Club Náutico de Ibiza habría celebrado su centenario aquí porque le habrían prorrogado por causa mayor hasta convocar un nuevo concurso. De todas formas, me parece que está siendo muy comedido. A mí me ha parecido una campaña de acoso contra un empresario que legítimamente ha ganado un concurso. Nunca había visto nada igual.
-Quizá otra persona hubiera tirado la toalla. De hecho, tuve más de tres o cuatro llamadas serias para que me retirara antes de la resolución del concurso.
-¿Podríamos calificar esas llamadas de presiones?
-Sí claro.
-¿Presiones políticas?
-Sí, algunas sí.
-Me parece gravísimo. ¿De quién?
-Prefiero no decirlo.
-¿Y con qué argumento?
– Que iban a tener que salir de aquí, que esto era un club con mucha historia, que era de todos los ibicencos y que no teníamos derecho a haber concursado. Cuando les habíamos ofrecido nuestros servicios y ellos decidieron no contratarnos.
-¿Se equivocaron?
-Bueno, el tiempo me ha dado la razón. Pero, desde luego, yo lo que no me esperaba es que se dedicaran a buscar tan torticeramente argumentos que nada tienen que ver con la ingeniería y con un concurso y con el fair play, para desmotivarnos o asustarnos. Pero, bueno, uno que ya ha vivido por muchos países extraños, donde sí es peligroso salir a la calle, como comprenderá, no me voy a asustar por una llamadas.
Además, era demasiado tarde, habían dicho tales barbaridades mías, de mi familia y de mi entorno que en absoluto era viable ya la marcha atrás. Era impensable, porque creo que hay líneas rojas que se han traspasado. De hecho, tengo la suerte de tener aquí muchísimos socios que me apoyan y que no entienden este comportamiento.
Algunos ilustres socios se han dado de baja del Club Náutico de Ibiza. Muchos los tenemos todos los días por aquí y yo les veo encantados.
Piense que los que tienen un barco de 8 metros pagan menos de lo que pagaban con el club.
Yo entiendo cómo se han puesto de su lado los políticos, porque lógicamente, si tú multiplicas 1.400 socios por 4 o 5 personas, por familia, estamos hablando de 5 o 6.000 votos. En una ciudad como Ibiza, 5 o 6.000 votos te quita y te pone un alcalde.
–Bueno, así pensaba el anterior alcalde y acabará sentado en el banquillo…
-Y corre el riesgo de quedar inhabilitado como mínimo. Y también se ha llevado por delante al presidente de la institución y de Autoridad Portuaria.
-En el último caso, por más cositas.
-Lo que tengo claro y lo que nunca he entendido es cómo (desde el Club Náutico de Ibiza) llegaron a intentar presionar a la nueva cúpula de Autoridad Portuaria, después de haber propiciado la imputación de la anterior, a que incurriera también en un delito, es decir, no adjudicar algo a quien había ganado de manera apabullante.
Además, es que tan apabullante como que nosotros presentamos un proyecto innovador a nivel mundial, y ellos ni siquiera presentaron un papel, querían seguir con el mismo pantalán aquí.
-Y con una oferta económica con errores de bulto.
-Aquí era muy importante la parte social, y aquí empatamos ambos. Cuando menos, somos tan sociales como ellos. Y de hecho tenemos la marina llena de los antiguos barcos que antes estaban dentro de la instalación del Club Náutico. Esta gente sigue viniendo aquí y viene al restaurante, y les veo encantados. No entienden el ruido.
Entiendo que la cúpula, la directiva antigua no venga por aquí. Pero la nueva, no lo entiendo.
-Yo sí lo entiendo.
-Yo no lo entiendo, no puedo decir otra palabra. También es verdad que los directivos tenían barcos de más de ocho metros y las tarifas se han disparado. Con estas tarifas ganamos el concurso, al igual que no se paga impuesto de matriculación en barcos de hasta 8 metros, los barcos de más de 8 metros, de gente pudiente, deben financiar la instalación y los precios bajos a los barcos más pequeños.
A partir de ocho metros, ni hay, ni creo que deba haber una labor social, porque un señor que tiene un barco de 15 metros que cuesta 2 millones de euros, no creo que tenga que pagar 100 euros o 200 euros al mes a costa de los demás ni a costa del erario público porque el Estado deja de recaudar. Me parecería un escándalo.
Es surrealista que el mismo tipo que alquila habitaciones a 1.000 euros al mes, se revuelva contra pagar un precio justo por un amarre. Contra el sentido común es difícil ir.
Quien tiene dinero y quiere disfrutar del mar a partir de una eslora, tiene que pagarlo.
-¿Alguien le ha pedido disculpas?
-Disculpas directamente no. Darme un abrazo, la mano y la enhorabuena sí, entonces lo entiendo como disculpa, viniendo de algunos socios, de muchos socios.
-¿Siente que ha callado muchas bocas en este año?
-Yo creo que esta semana sí, muchas.
-¿Percibe la envidia?
– Sí, pero eso siempre, desde niño.
-¿Desde niño?
-No sé, ni soy el más guapo, ni el más alto, ni el más rico, pero la envidia no es un deporte nacional español, es mundial. En América hay muchas envidias.