ÓXIDO NITROSO

Así ha crecido el gas de la risa en Ibiza: de 83 a 100 toneladas en un año

Solo hasta julio ya han llegado 65 toneladas más, mientras crecen las quejas por su uso en hoteles.
Bombonas del gas de la risa en un hotel de Ibiza

El puerto de Ibiza ha recibido más de 250 toneladas de óxido nitroso, conocido popularmente como gas de la risa, desde 2024. El incremento coincide con el uso lúdico que hacen de esta sustancia algunos de los jóvenes que visitan la isla, sobre todo británicos, y con la falta de una normativa que permita rastrear su destino final una vez desembarcada.

La demanda se dispara un 20%

En 2024 entraron en la isla 83 toneladas de óxido nitroso, según los datos recogidos por Ib3. Esa cifra no incluye los envases más pequeños —de apenas un par de kilos— que hoy son el formato más habitual entre los consumidores.

En 2025 la demanda subió un 20%, hasta las 100 toneladas desembarcadas en el puerto. Solo hasta julio de este año ya han llegado otras 65 toneladas más, lo que sitúa el total acumulado desde 2024 por encima de las 250 toneladas.

Al tratarse de una sustancia peligrosa, su transporte marítimo está regulado por normativa internacional y debe declararse ante la Autoridad Portuaria. Todo lo que entra en la isla lo hace por mar, lo que permite conocer con precisión el volumen que llega, aunque no su destino posterior.

Diez millones de litros de nata

El principal uso legal del óxido nitroso es gastronómico, como propulsor en sifones de nata y otros preparados de cocina. Con el volumen desembarcado en la isla se podrían haber elaborado 10 millones de litros de nata, el equivalente a unos 70 litros por cada residente de Ibiza.

Bombonas cada vez más grandes en los hoteles

Lo que no está claro es qué parte de ese gas se destina realmente a uso culinario. Según Ib3, cada día aparecen más bombonas —y de mayor tamaño— en las habitaciones de los hoteles de la isla, un indicio del consumo recreativo que crece en paralelo a las importaciones.

San Antonio pide mano dura a los hoteleros

El alcalde de San Antonio de Portmany, Marcos Serra, ha señalado «la actuación irresponsable» de algunos establecimientos, en cuyo entorno se acumulan los envases vacíos de esta sustancia.

Serra recuerda que, en las reuniones que mantiene con el sector hotelero, ha pedido de forma reiterada que se endurezca «la respuesta a los clientes que acceden a sus establecimientos cada vez con botellas mayores de gas».

Una ley para rastrear el gas de la risa

Además de exigir responsabilidad a los empresarios, el alcalde reclama una ley estatal que permita recorrer todo el itinerario del gas de la risa desde su entrada en la isla y sancionar con penas de cárcel a quienes trafican con él. Su partido trabaja ya en un borrador para presentarlo en el Senado, en un intento de frenar un mercado que, solo por el puerto de Ibiza, mueve cientos de toneladas al año.

Scroll al inicio
logo bandas