El presidente de Baleària, Adolf Utor, ha exigido la suspensión provisional de la normativa que limitará la llegada de vehículos a Ibiza, advirtiendo que la medida tendrá consecuencias negativas para el transporte marítimo, la economía insular y la movilidad de los residentes.
Durante su intervención en la mesa redonda «La gestión de la movilidad sostenible», organizada por Exceltur en Madrid, Utor ha cuestionado la efectividad de la regulación impulsada por el Consell de Ibiza, asegurando que no resolverá la congestión del tráfico y que se trata de una medida más estética que eficiente.
El máximo responsable de Baleària ha defendido que la llegada de coches en ferry no es la causa del colapso de las carreteras de la isla, sino que el problema radica en la alta densidad de vehículos que ya circulan durante todo el año. En este sentido, ha criticado que la normativa perjudique principalmente al transporte marítimo, al tiempo que favorece a otros sectores como el transporte aéreo y el alquiler de coches, que no están sujetos a las mismas restricciones.
Baleària presenta alegaciones contra la normativa del Consell de Ibiza
Baleària ha formalizado alegaciones contra la norma que tramita el Consell de Ibiza, solicitando su suspensión provisional hasta que se establezca un diálogo con todas las partes implicadas. Según Utor, la regulación impone restricciones que afectan directamente a la actividad del transporte marítimo, poniendo en peligro su viabilidad económica y la calidad del servicio.
El presidente de la naviera ha advertido que las limitaciones a la entrada de vehículos pueden derivar en una reducción de la oferta de barcos, afectando a residentes, turistas nacionales y empresas logísticas que dependen del ferry para el transporte de mercancías. Ha insistido en que estas medidas no solucionarán el problema de la saturación del tráfico y que su aplicación podría generar una subida de precios y un empeoramiento de la conectividad de la isla.
Durante su intervención, ha recordado que Baleares tiene una de las tasas de vehículos por habitante más altas de España, con prácticamente un coche por residente. Además, ha presentado datos de Mallorca que refuerzan su argumento: en agosto de 2024, el saldo neto de vehículos transportados por todas las navieras fue de 6.478 coches, lo que representa solo el 0,2 % del parque móvil total de la isla. Con estas cifras, Utor ha asegurado que la llegada de vehículos en barco no es el origen del problema, y que trasladar la responsabilidad al transporte marítimo es una decisión errónea.
El impacto en la movilidad y el abastecimiento de Ibiza
Utor ha insistido en que el transporte marítimo es esencial para la movilidad de los residentes y el suministro de mercancías, por lo que aplicar restricciones sin un plan alternativo pone en riesgo la capacidad de abastecimiento de la isla. Ha explicado que el equilibrio del transporte marítimo se sostiene sobre tres pilares fundamentales: el transporte de mercancías, el desplazamiento de los residentes con sus vehículos y la llegada de turistas nacionales con sus coches. Ha advertido que romper este equilibrio puede suponer un retroceso de décadas en la calidad del servicio marítimo, además de afectar la economía insular.
El presidente de Baleària también ha cuestionado que la regulación favorezca al turismo extranjero que llega en avión y alquila un coche, mientras que el turismo nacional, que suele viajar en ferry con su propio vehículo, se ve directamente perjudicado. Ha señalado que esta diferencia de trato podría alterar la dinámica del sector turístico, beneficiando a unos modelos de negocio en detrimento de otros.
Baleària defiende el transporte marítimo como opción sostenible
Otro de los puntos que ha destacado Utor es que el transporte marítimo es una de las opciones más sostenibles para la conectividad de la isla. Ha recordado que Baleària ha implementado medidas ecoeficientes que han permitido reducir un 9,5 % las emisiones de CO₂ por pasajero en 2024, gracias a su apuesta por energías más limpias y tecnologías sostenibles. En este sentido, ha afirmado que las restricciones a los coches que llegan en barco no tienen en cuenta el compromiso medioambiental del sector, mientras que el transporte aéreo, con una huella de carbono significativamente mayor, no enfrenta ningún tipo de limitación.
Llamado al consenso antes de aplicar la normativa
El presidente de Baleària ha reiterado su voluntad de diálogo con las instituciones para encontrar una solución equilibrada que no perjudique la conectividad, el transporte marítimo ni la economía de la isla. Ha insistido en que las navieras quieren ser parte de la solución, pero que la normativa debe diseñarse con criterios técnicos y no solo estéticos.
«Se debería suspender de forma provisional para consensuar las medidas con todas las partes implicadas», ha declarado, instando a las administraciones a frenar la aplicación de las restricciones hasta alcanzar un acuerdo que realmente aborde la problemática del tráfico sin dañar sectores esenciales para Ibiza.