Cinco meses después de la explosión de Can Cantó, una de las familias afectadas empieza a ver cerca el momento de regresar a la vivienda que tuvo que abandonar tras el siniestro del pasado 21 de abril. Sin embargo, recuperar su casa no significa que las consecuencias hayan terminado: al menos tres de los afectados continúan de baja laboral y están pendientes de que se determine el alcance de las secuelas físicas y psicológicas.
La víctima, que ha pedido expresamente mantener su identidad en el anonimato, ha explicado a La Voz de Ibiza cómo atraviesa la familia estos últimos meses antes del regreso. La Conselleria de Vivienda prevé que las viviendas más afectadas puedan volver a ocuparse durante septiembre, aunque a ellos les han trasladado que la vuelta podría producirse entre finales de septiembre y octubre.
«Nos están diciendo que este mes vamos a volver, entre finales de septiembre y octubre. No se sabe si a principios, a mediados o a finales de octubre», explica.
El regreso se acerca mientras permanece abierto otro frente: el judicial. La familia asegura haber emprendido acciones contra el operario que intervino en las instalaciones antes del siniestro, contra la empresa encargada de los trabajos y contra el IBAVI. Por el momento, según el afectado, todavía no conocen una fecha para el juicio.
«Seguimos de baja por las quemaduras»
Las consecuencias de aquella explosión continúan formando parte del día a día de la familia. El afectado explica que tanto él como su madre y su pareja siguen sin poder reincorporarse al trabajo.
«Estamos de baja laboral ahora mismo nosotros», señala.
La familia vincula esas bajas a las lesiones sufridas en el siniestro y sostiene que todavía queda por determinar el alcance definitivo de las secuelas.
«Estamos de baja por el tema de las quemaduras y hasta que no nos den el alta pues no puede haber un juicio», explica.
Además de las consecuencias físicas, la familia señala que deberán valorarse también las secuelas psicológicas que les ha dejado lo ocurrido. Esa evaluación será relevante dentro del procedimiento abierto para determinar las consecuencias del siniestro y las eventuales responsabilidades.

Una denuncia contra el operario, la empresa y el IBAVI
La familia no considera cerrado el episodio con la reconstrucción de su vivienda. Según ha explicado el afectado a este periódico, han presentado una denuncia que alcanza al operario que realizó los trabajos, a la empresa y al IBAVI.
El trabajador fue detenido por la Policía Nacional en el marco de la investigación abierta después de la explosión. La familia sostiene que las responsabilidades por lo sucedido deben esclarecerse judicialmente y asegura que todavía está a la espera de conocer los próximos pasos del procedimiento.
«No sabemos nada. Hasta que no nos den de alta no sabemos cuándo tenemos juicio, cuándo tenemos que ir», explica la víctima.
La cuestión de las responsabilidades constituye precisamente el otro gran frente que permanece abierto cinco meses después del siniestro. La investigación deberá determinar qué ocurrió en las instalaciones antes de la explosión y las eventuales responsabilidades de las partes implicadas.
Cinco meses viviendo fuera de casa
Mientras tanto, la familia continúa realojada. Tras la explosión, el IBAVI facilitó una vivienda temporal a los afectados para que pudieran residir allí durante los trabajos de reconstrucción.
La situación podría estar entrando ahora en su recta final. La Conselleria de Vivienda ha informado de que las obras de las dos viviendas más afectadas de la promoción están prácticamente terminadas.
Se trata de la vivienda en la que se produjo la explosión y de otra en la que se derrumbó un muro. Una vez recibida la autorización judicial necesaria para intervenir, el IBAVI inició los trabajos de rehabilitación.
Actualmente, la tabiquería y las principales instalaciones están prácticamente finalizadas y quedan los últimos acabados interiores, principalmente la pintura, el montaje de las cocinas y la colocación de los mecanismos eléctricos.

«La casa la están construyendo todo muy bien»
Pese a que la familia ha incluido al IBAVI entre las partes contra las que asegura haber emprendido acciones, el afectado diferencia esa cuestión de los trabajos realizados durante los últimos meses para reconstruir su vivienda.
En este punto, su valoración es positiva. «La casa la están construyendo todo muy bien, todo muy rápido por parte del IBAVI», afirma.
La previsión oficial de Vivienda es que las dos familias puedan regresar durante septiembre. La persona afectada, sin embargo, asegura que a ellos les han comunicado un plazo algo más amplio, entre finales de septiembre y octubre.
El regreso permitirá cerrar casi cinco meses viviendo fuera de casa, pero no todo lo que comenzó con la explosión del 21 de abril. Las quemaduras, las secuelas psicológicas, las bajas laborales y el procedimiento para determinar las responsabilidades continúan abiertos mientras la familia se prepara para recuperar finalmente su vivienda.











