El aterrizaje de un vuelo de Ryanair en Ibiza terminó convertido en el escenario improvisado de un creador de contenido británico y su grupo de acompañantes. Kellen Jenkins aprovechó la llegada a la isla para grabar un vídeo dentro del avión en el que aparecen gritos, alaridos, disfraces y varias personas caracterizadas con máscaras de animales mientras el resto de los viajeros permanecía en sus asientos.
La escena, registrada este martes durante la llegada a la isla, fue posteriormente difundida a través de las redes sociales. En las imágenes puede verse a Jenkins sentado con su característico gorro de natación rosa y unas gafas, mientras a su alrededor varios integrantes de su grupo participan activamente en una puesta en escena concebida para ser grabada.
Detrás del creador de contenido aparecen acompañantes con máscaras de caballo, un gorro de pollo y otras caracterizaciones. Los gritos y las celebraciones se suceden mientras algunos pasajeros observan lo que ocurre y otros muestran claramente su molestia. «Ibiza, allá vamos», dicen durante el vídeo. En otro momento, Jenkins parece decir en inglés que está muy cachondo, «so horny».
El aterrizaje en Ibiza se convierte en contenido para las redes
La escena no responde únicamente a la celebración espontánea de una llegada a Ibiza. El comportamiento está planteado para ser grabado y posteriormente difundido en las redes sociales, convirtiendo el interior del avión en el escenario del contenido.
Jenkins aparece en su asiento con algunos de los elementos que forman parte de su personaje habitual en internet. El gorro de natación rosa, las gafas y su característico grito «¡yes, sir!» forman parte de una imagen reconocible que el creador británico ha construido alrededor de sus publicaciones.
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En esta ocasión, el contexto elegido fue el avión que lo trasladaba hasta Ibiza. A su alrededor, los acompañantes completan la escena con disfraces y máscaras mientras el grupo grita, lanza alaridos, golpea con las manos sobre las piernas y celebra la llegada a la isla. El objetivo del creador de contenido es generar material para sus redes sociales, donde busca likes, seguidores y promocionar la venta de sus camisetas.
El resto de los viajeros, mientras tanto, continúa sentado. Algunos aparecen mirando hacia el grupo durante la grabación y otros se muestran claramente molestos por lo que está sucediendo.
La reacción de otros pasajeros durante la grabación
Mientras Jenkins y su grupo celebran la llegada a Ibiza, otros pasajeros aparecen observando la situación desde sus asientos. Algunos simplemente dirigen la mirada hacia la escena. En otros casos, las imágenes permiten apreciar claramente el malestar provocado por el comportamiento del grupo.
La situación vuelve a plantear una cuestión recurrente relacionada con determinados viajes hacia Ibiza: dónde se encuentra el límite entre la diversión de un grupo y las molestias que esa celebración puede generar en otras personas.
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El avión constituye un espacio compartido en el que los viajeros permanecen durante el trayecto bajo unas determinadas normas de comportamiento y seguridad. Los gritos y la puesta en escena de Jenkins se producen precisamente dentro de ese contexto.
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La cuestión que deja la escena no se centra únicamente en el contenido publicado posteriormente, sino en las condiciones en las que se produce. La actuación se desarrolla en un espacio compartido por decenas de pasajeros que no han elegido participar en ella.
En este caso, además, la transgresión parece convertirse en una parte del propio contenido. Cuanto más llamativa y estridente resulta la situación, mayor puede ser su capacidad para circular posteriormente por las redes sociales.







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