No necesita demasiada presentación en Ibiza. Francisca Sánchez Ordóñez, Paquita Marsan, empresaria afincada en la isla desde hace décadas, ha sido una figura habitual en los titulares por sus inversiones inmobiliarias, sus conflictos urbanísticos y su historial judicial.
El foco que recae ahora sobre ella tiene otro signo: la okupación simultánea de cuatro propiedades de su titularidad en distintas zonas de la isla. «Que yo me haya equivocado no significa que puedan venir a invadir mi propiedad y encima ensuciarme», dice Paquita a La Voz de Ibiza. Marsan asegura que no se trata de ocupaciones espontáneas ni situaciones aisladas.
En diálogo con este medio, afirma que hay personas que se han instalado de forma ilegal en varios de sus inmuebles, en algunos casos subarrendando espacios a terceros, y en otros aprovechando la inactividad urbanística o la falta de vigilancia sobre terrenos aún en trámite de desarrollo.
Lo cierto es que, desde Es Cubells hasta Cala de Bou, pasando por Es Canar, los ejemplos se acumulan y ya son cuatro los casos que complican a la empresaria.
Casa Lola: demolida en 2022, hoy con nuevos ocupantes
Casa Lola fue durante años una de las propiedades más emblemáticas de Marsan. Ubicada en la carretera de Es Cubells, se trataba de una lujosa villa edificada sin licencia en suelo rústico protegido.
En 2022, el Ayuntamiento de Sant Josep ordenó la demolición subsidiaria de más de 2.000 metros cuadrados de construcción ilegal. La actuación se llevó a cabo en septiembre de ese año, luego de un operativo que incluyó el desalojo forzoso de los inquilinos iniciales y la detención de tres personas por resistencia a la autoridad.
La casa principal, una piscina y varios anexos fueron desmantelados. El terreno quedó, en teoría, despejado. Se salvó la estructura de la casa original y un anexo que hacía las funciones de vivienda para el personal.

Según ha podido confirmar La Voz de Ibiza a través de fuentes conocedoras, alrededor de diez personas viven hoy en ese terreno, en condiciones de informalidad.
Paquita Marsan asegura estar al tanto de la situación y considera que esta nueva ocupación representa una violación directa sobre un suelo que ya fue objeto de restitución ambiental.
El Rancho: alquileres ilegales dentro del conflicto de Punta Arabí
El segundo caso se localiza en Es Canar, en el perímetro del antiguo complejo turístico de Punta Arabí. La zona está siendo noticia más activamente desde marzo por la operación de desalojo masivo ejecutada por D&S Desokupa, tras años de presencia de personas viviendo en condiciones irregulares en lo que antes fue parte del hotel y del recinto de ocio que también recibía a trabajadores de Llum.
La cobertura mostró desde las tensiones iniciales del operativo liderado por D&S Desokupa —con presencia de la Guardia Civil y episodios de resistencia— hasta la salida progresiva de los moradores, algunos de ellos filmados habitación por habitación.
Entre los testimonios recogidos, destacó el de Corrado, quien aseguró no tener relación con Paquita Marsan y acusó a la empresa gestora anterior, Llum, de haberlo estafado. La serie reflejó tanto las condiciones precarias en que vivían los ocupantes como las dificultades para ejecutar el desalojo que aún continúa.

Un tal Tyson
En este contexto fue que surgió el nombre de Tyson, alguien con quien Paquita tiene problemas desde que esta persona comenzó a okuparle propiedades y alquilarlas ilegalmente. Así lo cuenta ella a este medio: “Como decía que yo le debía dinero, empezó a arrendar habitaciones”, dice la empresaria, señalando que la situación continúa en curso, con varios inquilinos que siguen ocupando el lugar.
En sus palabras, la dinámica de subarriendo sin consentimiento agrava el problema: “Ya no es solo que alguien viva allí, es que genera un negocio informal sobre mi propiedad”, resumió.
Por otro lado, el nombre de este sujeto también fue reconocido por otras personas que vivieron en El Rancho y lo describieron como un empleado de una empresa de desokupaciones, «contratado tanto por Marsan como por Llum, pero no sabemos nada más». Sin embargo, el misterio de su rol aún queda allí.
Edificio Extremadura: un bloque sobre el bar convertido en alojamiento informal
También en Es Canar, y a escasos metros de El Rancho, se encuentra el ‘Edificio Extremadura’, otra propiedad de Marsan que, según denuncia, ha sido okupada y espera recuperarlo pronto.
El edificio se sitúa sobre el bar Extremadura, en plena avenida Punta Arabí. Se trata de un bloque de varias plantas donde, de acuerdo al testimonio de la propietaria, viven actualmente entre siete y ocho personas en situación irregular.
Marsan identifica nuevamente a Tyson como el primero en instalarse en ese lugar. Aunque no precisa fechas, asegura que el patrón se repitió: instalación sin contrato y posterior cesión de espacios a otras personas, lo que complica cualquier proceso de recuperación administrativa o judicial.

“Intenté negociar, ofrecer dinero, llegar a un acuerdo. Pero nunca se cumplió nada”, dice sobre los intentos que realizó en ese inmueble. A diferencia de El Rancho, en este caso se trata de una estructura urbana, integrada al pueblo, lo que refuerza la tensión con otros vecinos y comerciantes de la zona.
El pinar de Cala de Bou: veinte personas ocupan una casa abandonada frente al mar
El cuarto caso es el más reciente y masivo. En un pinar frente al mar, entre Cala de Bou y Port des Torrent, unas veinte personas viven actualmente en una casa semiderruida, según publicó Diario de Ibiza y ha podido verificar este digital con la propietaria.
El inmueble, ubicado en una parcela también propiedad de Paquita Marsan, fue ocupado hace más de una década por una mujer llamada Emilia, quien afirma haber limpiado y reacondicionado la vivienda tras encontrarla en ruinas.

Con el tiempo, otras personas fueron llegando. Hoy el lugar funciona como un pequeño asentamiento estable, con habitaciones divididas, acceso a agua y hasta generadores eléctricos. Las condiciones son precarias, pero organizadas.
Marsan asegura que el terreno forma parte de un proyecto residencial más amplio y que ya les ha solicitado que se vayan.
En 2024 presentó solicitud de licencia para construir allí 20 apartamentos turísticos de lujo, pero los trámites urbanísticos siguen en curso. Mientras tanto, el uso residencial no autorizado avanza.