DALT VILA

El Ayuntamiento de Ibiza tramita dos denuncias en plena guerra por los espacios de los músicos callejeros

Comercio defiende el sistema de autorizaciones que estrenó en 2025 y deriva a Actividades las presuntas actuaciones sin licencia en restaurantes, mientras las quejas por la ocupación de Dalt Vila se repiten por segunda temporada.
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El Ayuntamiento de Ibiza tiene abiertas dos denuncias relacionadas con las actuaciones de músicos callejeros, que se están resolviendo en el departamento de sanciones. Así lo ha confirmado este jueves la Concejalía de Comercio a La Voz de Ibiza después de que este periódico trasladara al consistorio las acusaciones de la cantante Rebecca de Orleáns, quien denunció que determinados grupos se apropian de los puntos más concurridos de Dalt Vila, intimidan a otros músicos y mantienen presuntos acuerdos con restaurantes para actuar sin licencia musical.

En su respuesta, Comercio delimita sus competencias. El departamento gestiona únicamente la ocupación de la vía pública (OVP), mientras que las licencias de música corresponden al departamento de Actividades. Por eso, las actuaciones en establecimientos sin autorización «no son competencia de Comercio», y la consulta de este periódico ha sido remitida también a Actividades.

Cinco ubicaciones, 60 minutos y rotación obligatoria

Según detalla la concejalía, la autorización se concede para una temporada concreta y para lugares determinados y señalizados: el puerto, Dalt Vila, la plaza de los Juzgados, la Marina y Ses Figueretes. Las actuaciones están limitadas a 60 minutos y los músicos están obligados a rotar entre los distintos puntos. A cada artista se le entrega un plano con las ubicaciones.

Para obtener el permiso, el Ayuntamiento exige el alta en el Impuesto de Actividades Económicas (IAE), un seguro de responsabilidad civil e información sobre el repertorio. Las solicitudes se valoran con un baremo puntuable y la decisión la toma un tribunal de técnicos municipales, con el objetivo, según Comercio, de «garantizar la calidad de las actuaciones». Los autorizados deben además abonar las tasas correspondientes.

El consistorio subraya que esta autorización solo es válida en los puntos señalados de la vía pública y que no ampara actuaciones en establecimientos privados. Ante un mal uso, recuerda que puede denunciarse a través de la Línea Verde, llamando a la Policía Local o contactando con el departamento competente.

Una regulación que se estrenó el año pasado

El sistema de autorizaciones es reciente. En la primavera de 2025, la Concejalía de Comercio y Mercados y la Asociación de Músicos de Ibiza pactaron las condiciones para actuar en dominio público, con un plazo de solicitud entre el 21 de abril y el 12 de mayo. El concejal del área, Álex Minchiotti, defendió entonces que el arte en la calle contribuye a mantener la ciudad viva y a que Ibiza resulte atractiva también fuera del verano.

A finales de junio de ese año, el Ayuntamiento entregó las primeras 13 autorizaciones temporales, regulando por primera vez esta actividad en el municipio. Las normas fijaban actuaciones de una hora, siempre en acústico y sin amplificación, y excluían instrumentos estridentes como trompetas sin sordina o tambores sin silenciador. También establecían un sistema rotativo que impedía repetir la misma ubicación en una misma jornada.

Imágenes de un violinista y un grupo de capoeira en Dalt Vila sin autorización.
Imágenes de un violinista y un grupo de capoeira en Dalt Vila sin autorización.

El conflicto ya estalló el primer verano

Las quejas por la ocupación de Dalt Vila no son nuevas. Apenas un mes después de la entrada en vigor de las autorizaciones, uno de los artistas autorizados denunció de forma anónima en este periódico que dos grupos acaparaban el espacio más codiciado de Dalt Vila durante toda la franja nocturna, instalándose a las 19 horas y sin marcharse hasta las 23. Según aquella denuncia, el grupo de capoeira se negó a ceder el espacio cuando se lo pidieron otros artistas. En aquel momento, Comercio confirmó a La Voz de Ibiza que había constatado la presencia de un violinista y del grupo de capoeira, ninguno de ellos acreditado. El horario autorizado era entonces de lunes a jueves y domingos, de 19.00 a 22.00 horas.

La denuncia de Rebecca de Orleáns

Más de un año después, la situación que describe De Orleáns es similar. La cantante, con tres décadas de trayectoria en el jazz y el blues, empezó a actuar en la calle durante la pandemia. Sostiene que algunos artistas se concentran en los enclaves de Dalt Vila con más terrazas y turistas y evitan otros puntos autorizados con más presencia de residentes, y señala a un grupo de capoeira brasileño que, según su versión, mantiene a un integrante vigilando los espacios para impedir que otros músicos los usen. Aunque asegura no haber sufrido agresiones físicas por parte de ese grupo, relata enfrentamientos verbales, situaciones hostiles junto a restaurantes y un episodio reciente en Dalt Vila en el que le lanzaron un huevo mientras cantaba.

La artista denuncia además que hay grupos de varios integrantes que actuarían con una única autorización y cuestiona el uso de percusión en la vía pública, algo que la normativa restringe. También recuerda el coste de cumplir los requisitos: solo el seguro de responsabilidad civil le supone entre 150 y 200 euros. Según su relato, trasladó personalmente sus quejas al concejal Minchiotti y le pidió inspecciones, sin que se hayan tomado medidas suficientes. «Una vez que ellos regulan y dan licencias, nadie comprueba», lamenta.

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