La subida del nivel del mar provocada por la acción humana ha triplicado la frecuencia de las inundaciones costeras extremas en el último medio siglo, según un estudio internacional en el que ha participado la investigadora del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (Imedea), centro mixto de la Universitat de les Illes Balears (UIB) y el CSIC, Marta Marcos. La investigación, liderada por la Universidad de Tulane y publicada en Nature Climate Change, lo confirma con datos globales.
De una vez por siglo a cada 16 años
El trabajo recoge un cambio drástico en la frecuencia de estos fenómenos. Históricamente, las inundaciones costeras extremas se producían una vez cada cien años. Ahora ocurren cada 16 años, según el comunicado difundido por el Imedea. Solo la mitad de ese incremento, sin embargo, se atribuye directamente al ascenso del nivel del mar vinculado a las emisiones humanas.
Hasta la década de 1960, factores como la variabilidad climática natural o la actividad volcánica tenían un peso decisivo en la aparición de estos episodios. A partir de ese momento, el calentamiento global de origen humano se ha convertido en el principal motor del aumento relativo del nivel del mar y, en consecuencia, del riesgo de inundación en zonas costeras.
Tres casos que ilustran el cambio
La investigación incluye ejemplos concretos del salto en la frecuencia de estos fenómenos. En Sandy Hook, en Nueva Jersey, un evento que se daba una vez por siglo ocurre ahora aproximadamente cada 16 años. En Wellington, capital de Nueva Zelanda, un episodio equivalente se ha convertido en algo que sucede unas dos veces al año.
El caso más extremo es Manila, en Filipinas, donde la combinación del ascenso del mar y el hundimiento del terreno por la extracción de aguas subterráneas ha multiplicado por más de 300 veces la frecuencia de las inundaciones extremas.
Mareógrafos y modelos climáticos
El equipo internacional ha cruzado registros históricos de mareógrafos con simulaciones de modelos climáticos para separar la influencia de tres factores: la actividad humana, los procesos naturales y los movimientos verticales de la corteza terrestre. El resultado, según el Imedea, es una de las primeras pruebas globales basadas en observaciones que atribuye directamente al cambio climático de origen antropogénico el incremento del peligro de inundación costera.
El estudio se centra en el efecto del ascenso del nivel del mar y no incorpora de forma explícita los posibles cambios futuros en tormentas, marejadas o regímenes de mareas, elementos que también pueden alterar el riesgo local.
Una herramienta para planificar
“Este trabajo constituye una herramienta especialmente útil para establecer y planificar intervenciones que reduzcan el impacto de estos fenómenos”, ha subrayado Marcos en la nota difundida por el Imedea. El estudio apunta a su utilidad para que las administraciones diseñen medidas de adaptación frente al riesgo costero.
Qué implica para el Mediterráneo
La investigación no permite estimar de forma directa cuánto han aumentado las inundaciones extremas en las costas españolas del Mediterráneo, ya que los modelos utilizados no responden bien en cuencas semicerradas. Aun así, las conclusiones generales apuntan, según el Imedea, a “un aumento generalizado del riesgo costero asociado al cambio climático”, una tendencia con la que Ibiza y el resto del archipiélago balear tendrán que convivir en las próximas décadas.












