Formentera desarrolla un proyecto de restauración de coral y gorgonias rescatados accidentalmente por las redes de los pescadores, según ha explicado el investigador Jordi Grinyó, del Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC). La iniciativa, llamada CAVALGA y dirigida en la isla por el investigador Stefano Ambroso, aplica el mismo método que ya funciona en Cataluña con el proyecto LIFE ECOREST, que ha devuelto al fondo marino más de 8.000 organismos con una supervivencia superior al 90%.
Un método probado en Cataluña
Cuando una red de pesca captura sin querer una gorgonia, un coral o una esponja, los pescadores suelen devolverlos al mar. El problema es que muchos quedan arrancados de su base y, al caer de nuevo al fondo, pueden acabar tumbados o cubiertos de sedimento hasta morir, según ha explicado el investigador a Ràdio Illa.
Para evitarlo, LIFE ECOREST instaló acuarios en ocho cofradías de pescadores de la costa catalana, entre Barcelona y Girona. Allí, los biólogos fijan de nuevo los organismos sobre piedras o cantos rodados antes de que sean los propios pescadores quienes los devuelvan al mar. Desde 2022 se han reintroducido así más de 8.000 ejemplares.
El «método del bádminton»
La clave está en una técnica tan sencilla como eficaz, bautizada como «método del bádminton». Una vez fijado el coral o la gorgonia a una piedra, se deja caer suavemente desde la embarcación para que el peso del guijarro lo lleve derecho al fondo.
Esa posición marca, según Grinyó, la diferencia entre la supervivencia o la muerte del organismo, porque evita que quede sepultado por el sedimento y le permite seguir recibiendo corriente y alimento.
Refugio y cría para peces y calamares
Los organismos rescatados no se devuelven a cualquier punto del mar. En Cataluña se reintroducen en zonas que el propio sector pesquero cerró previamente a la pesca, algunas de hasta 50 kilómetros cuadrados. Los investigadores ya han detectado puestas de huevos y ejemplares juveniles, y confirman que estas estructuras recuperadas funcionan como zonas de cría, sobre todo para cefalópodos.
También se han observado especies de interés comercial en estos hábitats, un dato que los investigadores usan para mostrar a los pescadores que restaurar el fondo marino puede beneficiar a la pesca a medio plazo.
Formentera, con coral propio
En la isla, el proyecto CAVALGA se plantea como continuación de las experiencias de restauración impulsadas antes en el cabo de Creus, y lo dirige Stefano Ambroso, también investigador del ICM-CSIC.
Grinyó ha destacado una particularidad de las aguas formentereras: la diversidad de coral en Formentera es «bastante diferente» de la que se encuentra en Cataluña, una diferencia que los propios investigadores estudian ahora para identificar bien las especies presentes en la isla.
Los pescadores, imprescindibles
La participación no ha sido igual en todas las cofradías catalanas, y una de las lecciones del proyecto es que hay que facilitar al máximo el trabajo a los pescadores. La ubicación de los acuarios resulta clave: cuando están en lugares de fácil acceso, la participación aumenta, después de que los pescadores dediquen horas a desenmallar los organismos y trasladarlos hasta los depósitos tras la jornada de pesca.
Grinyó ha insistido en que, sin la implicación del sector pesquero, este tipo de restauración marina «no sería posible».
El proyecto también ha estudiado qué ocurre con los organismos capturados por embarcaciones de arrastre, que llegan más dañados tras quedar comprimidos en las redes. En los meses de más calor, el choque térmico —entre los 15 y los 17 grados de las aguas profundas y los más de 20 grados en superficie— dificultaba su supervivencia, aunque con la llegada del otoño los investigadores han comprobado una mejora, con una participación destacada en puertos como el de Palamós. Con esos resultados como referencia, la restauración de coral en Formentera avanza ahora con la experiencia catalana como modelo.











