PERCEPCIÓN DEL DESTINO TURÍSTICO

Ibiza gusta por Es Vedrà y su cultura, pero hay dos asuntos que hunden su imagen turística

El último barómetro de percepción turística revela qué aspectos de Ibiza generan más elogios en redes sociales, con el patrimonio, la cultura y algunas medidas de control entre los mejor valorados, pero también detecta varios focos de malestar que están condicionando cada vez más la imagen de la isla.
Es Vedrà

La imagen del turismo en Ibiza vive una doble vida en las redes sociales. Un mismo estudio que ensalza su patrimonio, sus citas culturales y la mano dura contra el alquiler ilegal la coloca también en el centro de las críticas por la ampliación del aeropuerto y por la expulsión de residentes del mercado de la vivienda. Es la fotografía que deja el último Barómetro de Percepción Turística, correspondiente al segundo trimestre de 2026, que traza una radiografía reputacional del sector a partir de lo que se dice de él en internet.

Un termómetro de la conversación digital

El barómetro, elaborado por la consultora LLYC, no mide cuántos turistas llegan, sino cómo se habla de ellos. La herramienta rastrea cada trimestre los mensajes publicados en redes sociales, medios digitales y foros especializados —cerca de 10.000 referidos a Baleares solo en este trimestre— y los clasifica según su tono para construir una única nota del 0 al 10, la llamada «temperatura», que combina el volumen de la conversación y su sentimiento neto. En esa escala, el 0 refleja la percepción más negativa y el 10, la más favorable.

Baleares se quedó en un 5, un aprobado raspado. Y lo es en un doble sentido: seis de cada diez mensajes tuvieron tono negativo frente a menos de tres de cada diez positivos, y el saldo neto de la conversación —un indicador que la consultora denomina sNPS y que resume la diferencia entre elogios y críticas en una escala de -100 a +100— se mantuvo en terreno claramente crítico, en -33 puntos. Más de la mitad de esa conversación se generó dentro de las propias islas.

El patrimonio, la mejor carta de Ibiza

En el lado positivo, el estudio identifica una comunicación institucional y promocional muy intensa alrededor de los grandes activos del archipiélago, y ahí Ibiza aparece de forma recurrente. Entre los paisajes y monumentos que más veces se citan como reclamo figuran Es Vedrà, la Catedral de Ibiza y Ses Salines, el parque natural que comparten Ibiza y Formentera, integrados en un relato de destino cultural y de alto valor experiencial.

A ese capítulo se suman los eventos. El informe subraya el peso de una agenda que busca atraer visitantes fuera de los meses de máxima afluencia, y menciona expresamente el festival Ibiza Medieval como ejemplo de esa estrategia de desestacionalización. En clave de calidad, el estudio recoge también la concesión en Ibiza del distintivo SICTED —el sello público que reconoce la excelencia y la profesionalización de los servicios turísticos—, dentro de un esfuerzo por dignificar el empleo del sector.

Mano dura contra el alquiler ilegal

La otra gran narrativa positiva que el barómetro asocia a Ibiza es la firmeza regulatoria. El informe presenta como logro de gestión las sanciones ejemplares aplicadas en la isla contra la oferta turística ilegal, con multas cercanas a los 800.000 euros y penalizaciones diarias que pueden alcanzar los 5.000 euros. En el conjunto de Baleares, la retirada de miles de anuncios y el anuncio del crecimiento cero de plazas se difunden en la misma línea: la de una administración que proyecta control sobre uno de los asuntos más sensibles del modelo.

La vivienda, el principal foco de malestar

El problema es que esa misma cuestión, vista desde el otro lado, se convierte en el mayor lastre reputacional del trimestre. El estudio señala la crisis residencial ligada al alquiler turístico como la temática negativa «más consistente» de toda la conversación, y la sitúa «especialmente en Ibiza y Mallorca». Los mensajes recogen testimonios de trabajadores esenciales que duermen en coches, caravanas o sofás porque alquilar a turistas resulta más rentable que hacerlo a residentes.

La consultora advierte de que esa percepción acaba presentando al turismo como un competidor directo del residente por el acceso a la vivienda, con efectos que alcanzan también al mercado laboral. Es, en la práctica, la cara oculta de la mano dura contra los pisos ilegales: la misma actividad que la administración persigue como fraude es la que la conversación digital señala como principal amenaza para la habitabilidad de la isla.

El aeropuerto, símbolo del rechazo al crecimiento

Si hay un asunto que el barómetro identifica de forma inequívoca con Ibiza en el terreno negativo, es la infraestructura aeroportuaria. El informe afirma, sin rodeos, que el proyecto de ampliación del aeropuerto de Ibiza «concentró rechazo político y social» durante el trimestre, con mensajes que advierten de que el territorio no puede asumir más crecimiento.

El estudio enmarca ese rechazo en un debate más amplio sobre la gobernanza del acceso al destino: la reivindicación de un techo de vuelos para Baleares, las críticas a Aena por actuar en sentido contrario a las estrategias autonómicas de contención y las quejas por el escaso retorno de los cruceros. Ya no se discute solo cuántos visitantes llegan, sino con qué infraestructuras y con qué criterios se decide su expansión.

La saturación y los excesos, un debate con acento mallorquín

Llama la atención, por contraste, dónde no aparece Ibiza. Los dos grandes relatos negativos del trimestre en el conjunto de Baleares —la masificación y el turismo de excesos— se apoyan en episodios que el estudio localiza sobre todo en Mallorca y Menorca, no en las Pitiusas.

En el capítulo de la saturación, el barómetro cita las convocatorias de manifestaciones antimasificación en Mallorca y las concentraciones en Maó, en Menorca. Y el debate sobre la mala imagen tiene su detonante en la campaña publicitaria del aeropuerto de Palma con el lema «lo que pasa en Mallorca se queda en Mallorca», que el Govern llegó a exigir que se retirara. Ibiza, tradicionalmente asociada al turismo de fiesta, no figura como protagonista de ninguno de esos dos frentes en la conversación analizada este trimestre.

Una nota que mejora pese a la caída estacional

La fotografía general, con todo, es de mejora. El 5 del segundo trimestre supone un punto y medio menos que en los tres primeros meses del año, pero esa caída responde a un patrón estacional que ya se registró en 2025: entonces las islas pasaron de un 5,2 a comienzos de año a un 4,2 al cerrar el segundo trimestre, cuando la temporada alta multiplica las conversaciones sobre presión turística. Comparada con ese mismo periodo del año pasado, la percepción del turismo balear ha subido ocho décimas.

El barómetro, en definitiva, dibuja una Ibiza de perfil ambivalente: valorada por lo que promociona —su naturaleza, su patrimonio y su oferta cultural— y cuestionada por lo que su éxito arrastra. Entre ambos polos, la vivienda y el aeropuerto se consolidan como los dos grandes ejes sobre los que se juega, también en las redes, la reputación turística de la isla.

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