Aún no se sabe cuándo abrirá sus puertas el Parador de Ibiza. Sin embargo, el anunciado hotel de Dalt Vila ya tiene asegurada su limpieza gracias a un contrato millonario adjudicado a la compañía Eulen. El procedimiento de licitación, tramitado por Paradores de Turismo, se resolvió con apenas dos candidatas y acabó premiando la oferta económica más baja. Aunque el presupuesto inicial rondaba 1,8 millones de euros para la primera anualidad, Eulen se llevó el contrato con una propuesta sensiblemente inferior, en torno a 1,1 millones, lo que supone un ahorro para las arcas públicas.
El pliego, sin embargo, prevé un recorrido mucho mayor: si se activa la prórroga contemplada y se aplican posibles modificaciones, el valor total del contrato asciende a más de 3,2 millones de euros. En definitiva, un servicio que garantiza que el flamante Parador se mantenga en perfectas condiciones tras una apertura rodeada de polémicas y demoras.
Un concurso con apenas dos aspirantes
El concurso público no despertó una gran pugna. Solo dos empresas presentaron sus ofertas: Eulen y Enequip Serveis Integrals. Ambas lograron la máxima puntuación en los apartados técnicos —plan de gestión, medios humanos y tecnológicos, protocolos de limpieza—, de modo que la decisión final se resolvió exclusivamente por la variable económica.
La diferencia estuvo en la cifra: Eulen rebajó en casi medio millón de euros el presupuesto de licitación y se impuso como la opción más ventajosa. Con ello, la compañía consolidó una nueva adjudicación en el sector hotelero, donde acumula una larga trayectoria.
Eulen, un gigante de los servicios
El Grupo Eulen es uno de los mayores proveedores de servicios generales en España. Fundada en Bilbao en 1962, la firma se ha expandido hasta gestionar más de 7.000 clientes en 14 países y superar los 80.000 empleados. Su catálogo va mucho más allá de la limpieza: seguridad, mantenimiento, servicios auxiliares o logística.
En los últimos años, la empresa ha impulsado la innovación tecnológica en sus servicios de limpieza, incorporando sistemas robotizados para suelos y cristales y programas digitales de seguimiento de calidad. Además, se ha volcado en certificaciones medioambientales y protocolos de sostenibilidad, claves en concursos públicos que valoran la eficiencia energética y el respeto al entorno.
Con este contrato, Eulen suma un nuevo capítulo a su presencia en Ibiza, donde ya ha participado en otros servicios de gran visibilidad ligados al turismo y la administración pública.
Un presupuesto millonario con margen de prórroga
Aunque la adjudicación inicial es de 1,1 millones de euros, el contrato no se queda ahí. El pliego aprobado por Paradores incluye la posibilidad de una prórroga de un año y contempla un margen de modificación del 10 %. En ese escenario, el gasto total podría ascender hasta los 3,2 millones de euros, la cifra que figura como valor estimado global del contrato.
Este colchón económico busca dar estabilidad a un servicio considerado estratégico: mantener reluciente el Parador de Ibiza, que promete desde hace tiempo convertirse en la joya de la cadena estatal en Baleares.
El Parador de Ibiza, una apertura envuelta en la polémica
La apertura del Parador de Ibiza ha sido largamente anunciada y envuelta en polémicas. Luego de varias demoras, Paradores había informado que la apertura sería en este otoño (más concretamente, el 8 de octubre). Pero a finales de julio, señaló que, a raíz de obras no consensuadas del Ayuntamiento de Ibiza, los plazos volverían a dilatarse.
Según informó Paradores de Turismo el mes pasado, no podrá accederse al hotel entre el 15 de octubre y el 24 de diciembre, mientras duren las obras de acceso. Antes de ese lapso, se buscará introducir dentro del complejo todo el mobiliario, tecnología, textiles y suministros necesarios para dotar el establecimiento por completo. Esto permitiría acortar plazos a partir de Navidad. Sin embargo, la fecha de apertura del tan anhelado hotel es aún una incógnita.
El Ayuntamiento denunció que Paradores les había “dado un portazo” en las negociaciones sobre la gestión, mientras la empresa estatal culpaba a las instituciones locales de las demoras en la inauguración.
Mientras tanto, los arquitectos responsables del proyecto han advertido que la obra está terminada y que la dilación en la apertura pone en riesgo la conservación del edificio.
A ello se sumaron los problemas laborales: plazas sin cubrir pese a una oferta generosa y la controversia por los privilegios salariales ofrecidos a los trabajadores públicos destinados al Parador.
Un servicio clave para un edificio singular
El contrato no se limita a la limpieza rutinaria de habitaciones. El pliego técnico detalla la atención a zonas comunes, espacios históricos y áreas de uso intensivo, siguiendo los protocolos propios de Paradores, que incluyen medidas específicas contra la proliferación de virus y estándares de hotelería de cinco estrellas.
Se exige maquinaria moderna, productos homologados, equipos uniformados y un plan de calidad con seguimiento digitalizado. Incluso se contemplan servicios de limpieza extraordinarios sin coste adicional, una mejora que tanto Eulen como Enequip ofrecieron en su propuesta.
Externalización sí, con garantías laborales
Según su propio convenio colectivo, Paradores puede externalizar servicios, incluido el de limpieza, y cuando lo hace se rige por la Ley de Contratos del Sector Público.
En Baleares, esa subcontratación no permite bajar salarios: si la contrata realiza limpieza de habitaciones, debe pagar según el Convenio de Hostelería de Baleares, con el nivel salarial de camarera/o de pisos. En otras palabras, no vale aplicar un convenio más barato de “limpieza de edificios”. Este punto resulta relevante porque, según el informe técnico del expediente, el servicio incluye “protocolo de limpieza y desinfección de habitaciones y zonas comunes” (housekeeping).
El artículo 14 (punto 2) del Convenio de Hostelería de Baleares —al que se refiere el sector como “la madre de todos los convenios” en la isla— exige que “las empresas que contraten o subcontraten (…) trabajos de camarera/o de pisos deberán garantizar las retribuciones del presente Convenio en el nivel salarial correspondiente”.
Además, hay una obligación de aviso previo: la empresa debe comunicar la contrata con al menos 7 días de antelación a la representación legal de la plantilla (RLT), detallando quién entra, dónde, cuánta gente y cómo se coordina la seguridad y salud (PRL). En el caso del Parador de Ibiza, al no estar aún abierto ni existir representación elegida, ese trámite no aplica de facto.
“Esto asegura que no se contraten empresas que paguen por debajo de lo que marca el convenio”, explica a La Voz de Ibiza Guadalupe López (UGT), quien matiza que “no es una buena noticia que quienes realicen tareas de camarera/o de pisos no estén como empleados fijos de Paradores”.
«Externalizar debilita la protección laboral y fracciona la unidad. Tenemos que estar atentos a que, si externalizan algún servicio, se pague tal como marca el Convenio de Hostelería», ha concluido.