El presidente del Gobierno de Aragón, Jorge Azcón, ha emitido una rectificación oficial tras la controversia generada por sus recientes declaraciones en sede parlamentaria.
Durante una sesión de control, el dirigente autonómico cuestionó los argumentos de la ministra de Educación, Pilar Alegría, y de la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, utilizando una terminología que ha sido denunciada por la oposición como una muestra de sesgo de género.
El origen de la comparecencia
La polémica se desató cuando Azcón, en el marco de una crítica a la gestión estatal, equiparó las explicaciones de ambas ministras con «comentarios propios de una peluquería». Esta analogía provocó una reacción inmediata en las Cortes de Aragón, donde el grupo socialista y otras formaciones exigieron una retirada inmediata de las palabras por considerar que deslegitiman la labor política de las mujeres mediante estereotipos tradicionales.
Desde el Palacio de la Moncloa, la respuesta fue contundente: el Ministerio de Igualdad y portavoces del Gobierno central calificaron el episodio de «machismo rancio» y señalaron que el uso de ese lenguaje degrada el debate institucional.
La rectificación del presidente
Ante la escalada de las críticas, Jorge Azcón ha optado por un ejercicio de disculpa pública. En sus declaraciones de este martes, el presidente aragonés admitió que la comparación empleada fue «desafortunada» y que en ningún momento tuvo la intención de menospreciar la valía profesional o personal de las ministras por su condición de mujeres.
No obstante, Azcón ha intentado separar la forma del fondo de su discurso: aunque ha lamentado el error en la elección de sus palabras, ha mantenido sus críticas políticas hacia la gestión de Alegría y Montero, especialmente en lo relativo a la financiación autonómica y las políticas educativas que afectan directamente a la comunidad aragonesa.
Repercusiones en las Cortes
El PSOE de Aragón no da por cerrada la crisis con la disculpa del presidente: la formación ha anunciado que llevará a cabo iniciativas parlamentarias para garantizar que el lenguaje utilizado en las instituciones respete los principios de igualdad.
Por su parte, el entorno de Azcón insiste en que el asunto debe darse por zanjado tras la rectificación, acusando a la oposición de intentar sobredimensionar un error dialéctico para desviar la atención de los problemas de gestión de la comunidad.










