TURISMO

Empresarios y hoteleros defienden que Ibiza avanza hacia la contención: «El proceso acaba de empezar»

CAEB y FEHIF reconocen legitimidad de protestas por masificación, pero reivindican freno al crecimiento de plazas, lucha contra oferta ilegal y medidas impulsadas por Consell para reducir presión turística.
Turistas en Sant Antoni a la espera del eclipse

Las nuevas protestas contra la masificación turística en Ibiza han encontrado una respuesta con un punto común entre las principales voces empresariales e institucionales de la isla: admiten la legitimidad del malestar de los residentes y la necesidad de escucharlo, pero defienden que Ibiza ya ha iniciado un proceso de contención turística. La reducción de la oferta ilegal, el freno al crecimiento de plazas hoteleras, la limitación de vehículos y la evolución de algunos indicadores de afluencia forman parte de los argumentos con los que sector y Consell responden a unas reivindicaciones que han vuelto a ocupar el espacio público durante los últimos días.

El debate ha reaparecido después de acciones como la Xindriada Popular celebrada en Cala Saladeta y la convocatoria «Fartes» en La Marina, que han reclamado recuperar playas, calles y espacios públicos para los residentes durante los meses de mayor presión turística. Cerca de un centenar de personas participaron en Cala Saladeta en una movilización en la que los convocantes denunciaron la saturación que soporta la isla durante el verano.

José Antonio Roselló, vicepresidente de CAEB, considera que esas críticas deben escucharse, aunque plantea una distinción entre el turismo y la forma en la que se gestiona. «Se confunde […] la crítica al turismo con lo que sería la crítica a la gestión del turismo», ha explicado a La Voz de Ibiza. A su juicio, la afluencia de visitantes genera desajustes no solo en Ibiza, sino también en destinos como Ámsterdam, Copenhague, Barcelona, Roma o Venecia, por lo que las protestas que reclaman soluciones merecen «el máximo respeto» siempre que se desarrollen de forma pacífica.

Roselló ya había defendido públicamente esa posición hace dos años, cuando aseguró simpatizar «con el movimiento antimasificación turística» y reclamó atender las señales de descontento de los residentes. Entonces también advertía de que la respuesta debía centrarse en buscar soluciones concretas sin convertir al turista en objeto de ataques o confrontación.

Ahora, sin embargo, introduce un elemento nuevo: sostiene que Ibiza comienza a mostrar síntomas de una «cierta contención». El representante empresarial cree que la evolución de las llegadas, las estancias, las pernoctaciones y otros indicadores turísticos permite detectar un cambio respecto a los años de crecimiento continuado, aunque recalca que se trata de «un proceso de largo recorrido» cuyos resultados deberán evaluarse durante varias temporadas.

Hoteleros rechazan responsabilidad

La Federación Empresarial Hotelera de Ibiza y Formentera (FEHIF) comparte que el malestar ciudadano debe ser escuchado, pero rechaza que la planta hotelera reglada sea responsable de la masificación. Su presidenta, María Costa Roig, reconoce que «el derecho a manifestarse es legítimo» y recuerda que las protestas no son un fenómeno exclusivamente balear, aunque considera especialmente significativo que se produzcan en Ibiza después de las políticas de limitación impulsadas durante los últimos años.

«Los hoteleros no somos responsables de esta masificación», sostiene Costa, que sitúa una parte fundamental de la presión sobre los servicios y recursos insulares en los visitantes alojados en vivienda turística ilegal. Según explica, esa oferta incorpora población flotante a unos servicios dimensionados en función de los residentes y de las plazas turísticas regladas.

La presidenta de FEHIF recuerda además que el propio sector hotelero apoyó la reducción de la bolsa de plazas turísticas y asegura que «nuestras plazas no crecen desde hace 10 años». Para la patronal, la estrategia debe seguir orientándose hacia un equilibrio entre turistas y residentes y reforzar especialmente las actuaciones contra la oferta que opera fuera de la legalidad.

Medidas de contención

El presidente del Consell de Ibiza, Vicent Marí, ha situado también las medidas de contención en el centro de su respuesta a las últimas movilizaciones. En una reciente entrevista concedida a Radio Ibiza afirmó que la isla está siendo «pionera» en la lucha contra la masificación y que las administraciones están realizando más esfuerzos que nunca para «contener» los flujos turísticos.

Marí enumeró tres líneas principales: lucha contra el intrusismo, limitación de entrada de vehículos y refuerzo del transporte público. Según el presidente insular, estas políticas persiguen alcanzar el «equilibrio necesario entre turistas y residentes» y responden a una preocupación social que dice comprender. La regulación de vehículos ya ha reducido este verano un 13% los movimientos de entrada y salida de coches por el puerto respecto al año anterior, según el balance divulgado por el Consell.

El discurso coincide con la defensa que Marí hizo hace apenas unos días de la nueva ruta directa entre Ibiza y Nueva York. Ante las dudas sobre la compatibilidad de una nueva conexión internacional con las políticas de contención, el presidente insular sostuvo que el objetivo es incrementar el valor del visitante y no aumentar indiscriminadamente su número: «No buscamos crecer por crecer».

Menos turistas, pero más gasto

Los últimos datos turísticos ofrecen una fotografía que permite sostener parte de ese argumento de contención, aunque con matices importantes. Ibiza y Formentera recibieron 560.121 turistas en junio, un 4,75% menos que durante el mismo mes de 2025, y fueron el único destino insular de Baleares donde descendieron las llegadas.

La reducción de visitantes no significó, sin embargo, una caída del negocio turístico. El gasto total alcanzó en junio los 690,07 millones de euros, un 5,94% más, mientras el desembolso medio diario llegó a un récord de 249,51 euros por persona, con un incremento interanual del 7,7%. Es decir, llegaron menos turistas que un año antes pero dejaron más dinero en las Pitiusas.

La tendencia del gasto, además, no se limita a un mes. Ibiza y Formentera cerraron 2025 con 4.548 millones de euros de gasto turístico, la cifra más alta de la serie y un 4,94% superior a la de 2024. El aumento del desembolso por visitante compensó la reducción de las pernoctaciones y reforzó el peso económico de cada turista que llega a las islas.

Roselló considera que para evaluar realmente si Ibiza está entrando en una fase de contención habrá que observar el conjunto de indicadores y no únicamente las llegadas al aeropuerto. Entre ellos cita turistas, estancia media, pernoctaciones y gasto, pero también pide atender a la percepción directa de la temporada: asegura que existen puntos concretos con una fuerte presión mientras sectores de la oferta complementaria transmiten que la actividad no está teniendo el mismo comportamiento que en ejercicios anteriores.

La propia evolución del gasto muestra esa complejidad: que aumente el dinero desembolsado por los visitantes no implica que ese incremento se distribuya de la misma manera por toda la economía turística. Los precios, el alojamiento, el transporte y el perfil de los mercados emisores explican una parte importante de unos registros que llevan varios ejercicios creciendo, incluso en momentos en los que las pernoctaciones o las llegadas muestran síntomas de estabilización.

Agosto, todavía sin balance definitivo

La temporada alta todavía no permite cerrar conclusiones. FEHIF mantiene que agosto se habría comportado en línea con el resto de la temporada, después de que las reservas de última hora sostuvieran las previsiones hoteleras durante el mes, pero Costa señala que será necesario esperar a los datos oficiales de la encuesta de ocupación que se publicarán a principios de septiembre.

La discusión sobre la masificación entra así en una nueva fase en Ibiza: mientras parte de la sociedad vuelve a ocupar calles y playas para denunciar que la presión turística sigue afectando a su vida cotidiana, empresas y administraciones sostienen que algunas de las medidas de contención empiezan a hacerse visibles. Roselló resume esa posición defendiendo que las protestas deben ser escuchadas y sus reivindicaciones analizadas, pero insiste en que «el turismo es muy importante» y que el proceso para recuperar el equilibrio «no ha hecho más que empezar».

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