La Alianza para la Excelencia Turística (Exceltur) situó el debate en un punto concreto: la movilidad interna durante la estancia. Su vicepresidente ejecutivo, Óscar Perelli, sostuvo que la limitación del coche de alquiler preocupa “mucho” porque Ibiza “apenas tiene transporte público” y, pese a la regulación, “sigue llegando gente en avión” que necesita desplazarse.
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Perelli vinculó el riesgo de escasez a la temporada alta y a la aplicación plena del sistema de cupos. “Es verdad que en 2025 no ha habido problemas de acceso a los coches porque esa normativa todavía, digamos que no ha tenido todo su impacto, pero en 2026 probablemente lo tenga y nos preocupa estacionalmente”, afirmó.
En su análisis, el problema no es prohibir, sino limitar sin red alternativa. “Lo que no podemos hacer es penalizar, porque las personas siguen subiendo… esas personas necesitan un transporte”, señaló, al insistir en que el destino debe garantizar “cauces necesarios” para moverse, tanto para residentes como para turistas.
Movilidad, no solo conectividad
Exceltur defendió que el turismo no se mide únicamente por la llegada, sino por cómo se mueve el visitante una vez en la isla. “El turismo no solo es conectividad de acceso, sino también es movilidad… y esa movilidad hay que permitirla dentro, como digo, de los cauces necesarios”, explicó Perelli.
La advertencia se apoyó en la dependencia práctica del vehículo privado en Ibiza. “Mientras no haya un transporte alternativo y sobre todo en un modelo territorial como es el ibicenco, con mucha urbanización dispersa, con muchas casas por todo el territorio, pues necesitas una manera de moverte y, por ejemplo, el coche alquiler es un elemento crucial”, añadió.
Cupo a la baja y temor a la “falta de coches”
Perelli diferenció entre el primer año sin tensiones aparentes y el escenario que prevé para 2026. A su juicio, la regulación “todavía” no mostró “todo su impacto” y ese efecto, cuando se active plenamente, puede concentrarse en semanas de máxima demanda.
El vicepresidente ejecutivo de Exceltur enmarcó el riesgo en la estacionalidad y en el volumen de visitantes. “Sigue llegando gente en avión y necesita un medio de transporte para poder desplazarse”, afirmó, al señalar que la presión no se resuelve si se mantiene la llegada de pasajeros.
Transporte público “no de calidad” y modelo disperso
El argumento central de Exceltur fue la falta de alternativas eficaces al coche. Perelli insistió en que Ibiza no dispone, a día de hoy, de un transporte público capaz de absorber la demanda de desplazamientos que cubre el rent a car en verano.
En ese marco, el recorte del cupo se convierte —según su planteamiento— en un cuello de botella. “Necesitas una manera de moverte”, recalcó, para sostener que la limitación debe acompasarse con soluciones reales de movilidad y no quedar como una medida aislada.
A propósito del transporte público, la nueva contrata de autobuses debería arrancar en marzo con una implantación progresiva, después de los retrasos por recursos. La adjudicataria, la UTE Alsa–Voramar el Gaucho desplegará a lo largo de10 meses una flota de 99 autobuses (con un 66% eléctricos). El nuevo servicio, valorado en 244 millones de euros para los próximos diez años, se divide en dos lotes: uno que cubre 17 líneas urbanas y metropolitanas, con un presupuesto de 96,5 millones de euros, y otro con 44 rutas para el resto de la isla, dotado con 148 millones.
Coches particulares por barco, también en la diana
Perelli amplió el foco más allá del alquiler y citó el impacto de las restricciones a vehículos privados. “O la limitación también de los coches particulares en los barcos”, señaló, al incluir en el debate la entrada por vía marítima y su efecto en la circulación durante el verano.
Para Exceltur, la movilidad es un asunto transversal que afecta “a todos”. “La movilidad además afecta a todos, a los residentes y a los turistas”, sostuvo, al reclamar un diseño de medidas que evite tensiones en la vida cotidiana y en la experiencia del visitante.
El vicepresidente ejecutivo resumió su posición con una idea repetida durante la entrevista: la preocupación es estacional, dijo, al situar el riesgo en el pico del verano y en la posibilidad de que la demanda supere a la oferta disponible de flota.
Y cerró con una advertencia ligada a la lógica de la demanda. “Las personas siguen subiendo… esas personas necesitan un transporte”, insistió, al reclamar que cualquier limitación vaya acompañada de alternativas que funcionen en una isla con urbanización dispersa.












