Ibiza ha logrado reducir de forma significativa las extracciones de agua subterránea durante 2025, tras haber incorporado casi 800.000 metros cúbicos procedentes de las desaladoras gestionadas por la Agencia Balear del Agua (ABAQUA), según datos oficiales del Govern balear.
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Esta sustitución, unida a una pluviometría favorable registrada en los últimos meses, ha contribuido a recuperar los recursos hídricos de la isla, según ha confirmado la Dirección General de Recursos Hídricos.
La incorporación de agua desalada, en detrimento de las extracciones de los acuíferos, se consolida como una tendencia al alza en 2025. Los datos definitivos de producción y distribución de ABAQUA muestran que la isla distribuyó 13,42 hectómetros cúbicos durante el último año, lo que representa un aumento de un hectómetro cúbico respecto a los 12,47 hm³ registrados en 2024.
Marzo y abril fueron los meses con mayor diferencial interanual, con un incremento de entorno al 15 %, mientras que noviembre y diciembre superaron el 10 %. Por el contrario, octubre fue una excepción, debido al impacto de la DANA registrada entre el 30 de septiembre y el 12 de octubre, que redujo el consumo habitual.
Santa Eulària, el municipio que más incrementa el uso de desalada
El municipio que más aumentó su consumo de agua desalada en 2025 fue Santa Eulària des Riu, con 379.000 metros cúbicos adicionales, lo que representa un incremento del 26 % respecto al año anterior. Le siguen Sant Antoni de Portmany, con un 8 % más, y Sant Joan de Labritja, con un aumento cercano al 6 %.
Este avance se enmarca dentro del protocolo conjunto firmado entre los ayuntamientos de la isla, el Consell Insular de Ibiza y la propia Conselleria del Mar y del Ciclo del Agua, con el objetivo de reducir la sobreexplotación de los acuíferos.
La estrategia del Govern balear busca minimizar el impacto ambiental del consumo humano sobre las masas de agua subterránea en Ibiza, una isla donde la presión sobre los acuíferos es especialmente elevada. Las autoridades insisten en que la apuesta por recursos no convencionales, como el agua desalada, es clave para garantizar la sostenibilidad del abastecimiento en el medio y largo plazo.
El esfuerzo coordinado entre instituciones responde a una prioridad ambiental y estructural, en un contexto donde el cambio climático agrava los periodos de sequía y reduce la capacidad de recarga natural de los acuíferos.













