Una inusual escena sorprendió este jueves a varios bañistas en Platja d’en Bossa, en Ibiza, tras la aparición de una extraña criatura marina en la arena. Su cuerpo alargado, oscuro y serpenteante, junto a su aspecto inquietante, generó alarma y curiosidad en una de las playas más concurridas de la isla.
Aunque en un primer momento algunos la describieron como un animal extraño, lo cierto es que se trata de una morena del Mediterráneo (Muraena helena), una especie conocida pero que rara vez se deja ver en la orilla.
Este pez, de aspecto similar a una serpiente, puede alcanzar hasta 1,5 metros de longitud y presenta una piel oscura con manchas claras. Carece de aletas pectorales y su cuerpo es viscoso y sin escamas, lo que acentúa su apariencia poco amigable.
A lo largo de la historia, la morena ha estado rodeada de una reputación inquietante. En la Antigua Roma se criaban en estanques tanto para consumo como símbolo de estatus. Algunas fuentes clásicas relatan episodios extremos, como el del aristócrata Vedio Polión, que habría utilizado estos peces para castigar a esclavos, aunque los historiadores consideran que se trató de casos aislados que contribuyeron a alimentar su leyenda.
Más recientemente, su anatomía volvió a captar la atención científica. Hace aproximadamente una década, en California, se documentaron ejemplares con mandíbulas faríngeas especialmente visibles, una segunda estructura dentada en el interior de la garganta que recuerda a la criatura de la película “Alien” y que les permite sujetar mejor a sus presas.
En Ibiza, la morena es una especie muy conocida entre los aficionados al buceo, ya que habita en fondos rocosos y suele esconderse en grietas durante el día, saliendo a cazar por la noche. Sin embargo, su presencia en la orilla, y especialmente a plena luz del día, no es habitual.
Extraña muerte de morenas
Además, no es la primera vez que esta especie genera inquietud en la isla. Uno de los episodios más llamativos se registró el 7 de agosto de 2018, cuando tres ejemplares aparecieron muertos en la playa de Talamanca, sin signos visibles de daño. En un primer momento se pensó que podían haber sido descartes de pesca, pero la hipótesis perdió fuerza cuando al día siguiente comenzaron a aparecer más ejemplares en distintas zonas.
Primero en Talamanca, luego en Platja d’en Bossa y posteriormente en playas de Santa Eulalia. En apenas diez días se recogieron más de medio centenar de morenas muertas, sembrando de cadáveres el sureste de la costa ibicenca sin una explicación concluyente.
Pese a su mala fama, los expertos insisten en que la morena no suele atacar a humanos sin provocación. Sin embargo, puede ser peligrosa si se siente amenazada. Sus dientes, largos y afilados como navajas y orientados hacia atrás, dificultan escapar una vez que muerde.
Además, cuenta con mandíbulas faríngeas, una segunda estructura dentada que actúa desde el interior de la garganta, aumentando su capacidad de agarre. A ello se suma la presencia de toxinas en su mucosidad, que pueden provocar complicaciones si entran en contacto con heridas. Sus mordeduras pueden causar hemorragias, infecciones e incluso efectos más graves en determinados casos.
Con todo, los encuentros peligrosos son poco frecuentes. El riesgo suele aparecer cuando el animal es molestado, especialmente si se le invade en su hábitat natural, como grietas o zonas rocosas.













