La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Baleares acoge este jueves, a partir de las 10:00 horas, el juicio contra un hombre acusado de cometer una presunta agresión sexual en Ibiza contra una menor de edad. Los desgarradores hechos bajo investigación ocurrieron en el municipio de Sant Josep de sa Talaia durante el otoño de 2019, cuando la víctima contaba con apenas 16 años.
El Ministerio Fiscal solicita para el procesado una condena de 15 años de prisión, así como el pago de una indemnización que asciende a los 20.000 euros por los daños morales causados. El escrito de acusación detalla una sucesión de acontecimientos de extrema gravedad que configuran los delitos de violación y coacciones agravadas.
Según relata la fiscal en su informe provisional, el fatídico encuentro se originó el 21 de septiembre de 2019. El acusado coincidió con la víctima en el domicilio de un conocido en común. Al observar que la menor comenzó a sentirse indispuesta y aquejada de un fuerte malestar, el hombre se ofreció a acompañarla en coche hasta su vivienda familiar, ganándose inicialmente la confianza de la joven.
Sin embargo, la voluntad de auxilio se transformó rápidamente en una encerrona. En lugar de dirigirse al hogar de la menor, el acusado condujo hasta su propio domicilio. Aprovechando el avanzado estado de cansancio y desorientación de la chica, la obligó a ingresar al inmueble y la acostó en una de las habitaciones.
Fue en ese instante cuando se desencadenó el ataque. El individuo se acostó junto a ella y comenzó a realizar diversos tocamientos de índole estrictamente sexual. A pesar de la firme e inequívoca oposición de la víctima, el hombre empleó la fuerza física para inmovilizarla completamente sobre el colchón y consumar la violación a la menor en Sant Josep.
La pesadilla para la joven no concluyó con la agresión. Momentos después del suceso, la víctima logró ponerse en contacto telefónico con su novio para rogarle que acudiera a rescatarla de aquel lugar. Al percatarse de la llamada, el agresor la sorprendió de forma violenta, le arrebató el terminal telefónico y procedió a atarle las manos con una cuerda con el único propósito de mantenerla incomunicada e impedir que pudiera volver a pedir auxilio al exterior.











