La tarde del eclipse total de Sol dejó en Ibiza una de las jornadas más intensas del verano para la restauración. El desplazamiento de miles de personas hacia la costa oeste, la mejor orientada para ver el fenómeno, se tradujo en llenos generalizados en bares, cafeterías y restaurantes, con Sant Antoni como epicentro.
«Ayer hubo muchísima gente en Sant Antoni. Nunca he visto tanta gente en un solo golpe», resume Miguel Tur, presidente de la patronal de restauración de PIMEEF.
Tur describe una llegada progresiva que se disparó a partir del mediodía, con visitantes de toda la isla sumándose a los propios de Sant Antoni. «Aparcaban donde podían», relata, y los locales se fueron llenando hasta rozar el colapso. «Entre las tres y las cuatro de la tarde no hubo restaurante que no estuviese lleno hasta las siete», señala. «Faltaban locales en Sant Antoni. Fue una afluencia brutal.»
El «reventón» de la primera línea de costa
A partir de las siete de la tarde, el público se desplazó en masa hacia el mar para buscar sitio antes de la totalidad. Ahí, según Tur, se marcó la gran diferencia de la jornada: la orientación. «Si el establecimiento, bar o cafetería, tenía vista a la puesta de sol, fue un reventón», afirma. Los locales de segunda línea, en cambio, se vaciaron en esa franja concreta, aunque trabajaron con fuerza antes y después.
«Cuanto más cerca de la costa, más se ha trabajado; los que están más lejos, un poco menos», resume el representante del sector, que en cualquier caso califica el balance global de «una buena jornada económica».
De las calas del oeste: llenos y reservas reorganizadas
El patrón se repitió en las calas del suroeste. Desde Cas Milà, en la costa de Sant Josep de sa Talaia, confirman el lleno, pero también el trabajo extra que impusieron las restricciones de tráfico. «Ha habido muchísima gente, muchísimo trabajo. Eso sí, hubo que contactar a muchas personas que habían hecho reservas para aclararles los cortes y las restricciones que habría en las carreteras», explican desde el establecimiento. «Algunas pocas reservas fallaron, pero igual llegó muchísima gente.»
El mismo ambiente se vivió en locales de referencia para el atardecer como Kumharas, en Caló de s’Oli, que registró un lleno durante la tarde.
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Sant Joan, la otra cara del norte
Aunque su radio directo es Sant Antoni, Tur proyecta un escenario parecido en el resto de puntos de puesta de sol de la isla. «Las zonas de Sant Josep que miran a la puesta, y las de Sant Joan, como Benirràs y Portinatx, tuvieron un alto nivel de reservas, sobre todo en las zonas de costa», apunta. .
El dirigente aporta además una lectura sobre cómo se redistribuyó el público: por los desvíos de tráfico activados en Sant Josep, muchas personas terminaron derivando hacia Sant Antoni, lo que ayuda a explicar la presión récord sobre el municipio.
Una jornada de récord con los equipos al límite
El lleno hostelero fue la cara amable de un dispositivo de movilidad excepcional. La tarde estuvo marcada por los cortes de tráfico y las carreteras cerradas en la costa oeste y en el norte, un escenario que llevó al Consell de Ibiza a reforzar las líneas de autobús y a desaconsejar el vehículo privado. Un caos circulatorio que el sector del taxi ya había anticipado semanas atrás.
El resultado económico, sin embargo, tuvo su contrapartida en el desgaste de las plantillas. «La gente está muy cansada, los equipos están cansados», reconoce Tur tras una tarde en la que la demanda superó con claridad la capacidad de muchos locales.
Toda la cobertura está disponible en el especial Eclipse agosto 2026 de La Voz de Ibiza.











