La memoria de actividades de 2025 presentada este martes por Cáritas Diocesana de Ibiza y Formentera vuelve a poner el foco en la vivienda como principal motor de exclusión social en la isla, una realidad que la entidad describe como determinante en el resto de dimensiones de la pobreza y que, según advierte, aboca en muchos casos a la exclusión directa o a la expulsión de las personas afectadas fuera de Ibiza.
El diagnóstico se apoya en el Informe sobre Exclusión y Desarrollo Social en la isla de Ibiza, elaborado por la Fundación Foessa y presentado a finales de 2025 con la participación de Cáritas Baleares, que cifra en 32.000 el número de personas que viven actualmente en situación de exclusión social en la isla.
El propio informe constata además una reducción del número de habitantes con integración plena y, en paralelo, un aumento de la integración precaria, una situación que la memoria de Cáritas describe como preludio de la caída hacia la exclusión moderada.
Un 28% de los menores, en situación de exclusión
El impacto sobre la infancia y la juventud es uno de los datos que más preocupan a la entidad. Según el informe Foessa, el 28% de los niños y niñas que viven en Ibiza sufren una situación de exclusión, una tasa que triplica la registrada entre la población adulta.
A esto se suma que el 24% de los jóvenes de hasta 30 años padece inestabilidad laboral, con una capacidad de ahorro prácticamente nula y una vivienda cada vez más inaccesible, lo que Cáritas define como una brecha generacional que hipoteca el futuro de toda una generación.
El empleo sube pero la precariedad no cede
La entidad subraya además una contradicción que atraviesa el mercado laboral de la isla: pese a la reducción de la tasa de paro, el aumento de las personas afiliadas y la subida de los salarios, estos indicadores positivos chocan frontalmente con el incremento exponencial del coste de la vida y con la fuerte estacionalidad del empleo en Ibiza, factores que hacen que la precariedad y la inestabilidad laboral sigan primando pese a las cifras macroeconómicas favorables.
El propio informe Foessa desmonta también el mito de la pasividad de las personas en situación de exclusión: tres de cada cuatro hogares en exclusión severa activan estrategias propias de inclusión, entre las que destacan la formación para el empleo y la búsqueda activa de trabajo.
En esa línea trabaja el programa de empleo de Cáritas, que a lo largo de 2025 acompañó a cerca de 500 personas mediante intermediación laboral, formación, orientación, pretalleres y acceso a la agencia de colocación propia de la entidad.
Colombia y Paraguay, principales países de origen
Frente a este diagnóstico, Cáritas Diocesana atendió durante el año a un total de 2.858 personas de 2.106 hogares a través de su actividad ordinaria, de las cuales 1.499 beneficiarios de 980 hogares fueron acogidos específicamente a través de su programa de Acogida. A través de este programa se entregaron más de 25.500 euros en ayudas económicas directas.
Los datos de procedencia de los beneficiarios reflejan el perfil de la población más expuesta a esta exclusión estructural: el 52% proceden de Latinoamérica, con Colombia (19%) y Paraguay (15%) como principales países de origen, seguidos de España (21%) y Marruecos (9%), mientras que un 15% proceden de Oriente Medio y Norte de África.
El obispo de Ibiza, Monseñor Vicent Ribas, se refirió a esta problemática en la presentación de la memoria al señalar que el encarecimiento de la vivienda constituye la principal causa de exclusión social en la isla y que, por tanto, debería situarse entre las prioridades de actuación de las administraciones públicas.











