La misión Artemis II despegó a las 00.35 hora peninsular española desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, con los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, además del canadiense Jeremy Hansen, en el primer vuelo tripulado del programa con destino al entorno lunar desde la era Apolo.
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El vuelo, de aproximadamente diez días y 1,1 millones de kilómetros, se desarrolla a bordo de la nave Orión, concebida como hogar y sistema de soporte de la tripulación durante toda la travesía. En su módulo de tripulación vivirán y trabajarán los cuatro astronautas, mientras que el módulo de servicio suministrará agua potable, oxígeno y nitrógeno, además de la energía necesaria para mantener operativa la nave durante el recorrido alrededor de la Luna.
Tras alcanzar la órbita terrestre, Orión realizará varias vueltas a la Tierra antes de emprender un trayecto de cuatro días hacia la Luna, dentro de una secuencia pensada para comprobar el rendimiento de los sistemas críticos de la misión. La fase inicial incluye una inserción en una órbita altamente elíptica, desde la que la tripulación y los equipos en tierra verificarán que todos los subsistemas responden como estaba previsto antes de continuar hacia el espacio profundo.
Durante ese tramo, los astronautas tomarán incluso el control manual de la nave para ensayar maniobras de proximidad con los motores del Módulo de Servicio Europeo, una demostración considerada esencial para las siguientes etapas del programa Artemis. Superadas esas pruebas, Orión recibirá el impulso definitivo para dirigirse a la órbita lunar, volar unos 7.500 kilómetros más allá de la Luna y regresar después a casa en una trayectoria de retorno libre, diseñada para reforzar la seguridad de la misión.
Orión, bajo análisis
Uno de los grandes objetivos de Artemis II es verificar por primera vez con astronautas a bordo los sistemas de soporte vital de Orión. La NASA quiere obtener datos directos sobre el comportamiento de la cabina, el consumo de recursos y la habitabilidad real del vehículo en condiciones de vuelo profundo. La cápsula dispone de un volumen habitable de 9,34 metros cúbicos, un espacio superior al del módulo de mando del programa Apolo, y la tripulación aportará observaciones que serán claves para futuras expediciones lunares.
En el regreso, la nave afrontará una reentrada de alta velocidad y alta temperatura en la atmósfera terrestre antes de amerizar en el océano Pacífico, frente a la costa de San Diego, donde un equipo de recuperación de la NASA y del Departamento de Defensa completará la operación de rescate de la cápsula y de sus ocupantes.
Europa también desempeña un papel decisivo en esta misión mediante la Agencia Espacial Europea, responsable de una parte esencial de la arquitectura de Orión. El módulo de servicio europeo forma parte del núcleo técnico que permitirá a la nave operar lejos de la Tierra durante varios días, algo que diferencia a este vehículo de programas anteriores y lo convierte en una pieza central del nuevo calendario lunar de la NASA.
Desde la ESA subrayan esa diferencia frente al viejo transbordador espacial: “El Transbordador Espacial era demasiado pesado, no tenía las prestaciones para escapar de la fuerza gravitatoria de la Tierra y escapar de la órbita de la Tierra. Para eso hacía falta una nave espacial completamente distinta, completamente nueva, mucho más pequeña, pero con unas características muy interesante, que es la nave Orión, que lleva una tripulación más reducida”. La cápsula, añaden, es la única parte recuperable de la misión y cuenta con servicios de habitabilidad inexistentes en las antiguas naves Apolo, como una pequeña cocina, un retrete o equipos para hacer ejercicio.
La tripulación reúne experiencia operativa y valor simbólico. Wiseman ejercerá como comandante y Glover como piloto, mientras que Koch, ya convertida en una de las astronautas más reconocidas de la NASA por su récord de 328 días en el espacio, se convierte además en la primera mujer en viajar a las inmediaciones de la Luna. Hansen, por su parte, será el primer astronauta no estadounidense en participar en una misión de este tipo.








