Hace cuatro años, una pequeña cala del noreste de Ibiza conocida por su tranquilidad y sus aguas cristalinas se convirtió durante unas horas en escenario de una operación de narcotráfico a gran escala.
Era la madrugada del 3 de febrero de 2022 cuando 14 hombres llegaron a Cala Mastella, en el municipio de Santa Eulària, a bordo de una potente embarcación semirrígida equipada con tres motores.
Su objetivo era claro: desembarcar un gran cargamento de hachís sin ser detectados.
Un desembarco en plena oscuridad
La operación estaba cuidadosamente planificada. Los narcotraficantes transportaban 67 fardos de droga que debían descargar rápidamente en la costa para introducirlos en tres furgonetas que aguardaban en tierra.
Desde allí, el plan era trasladar el cargamento y distribuirlo posteriormente en el mercado ilícito. Pero la operación no salió como esperaban.
La Guardia Civil los sorprendió en la cala
Agentes de la Guardia Civil interceptaron la descarga de la droga en plena costa, sorprendiendo a los implicados cuando aún estaban trasladando los fardos. El resultado de la operación fue contundente: casi tres toneladas de hachís incautadas.
Según las estimaciones recogidas en el procedimiento judicial, si la droga hubiera logrado entrar en el mercado negro habría generado unos beneficios cercanos a los 19,3 millones de euros.
Una de las mayores incautaciones en la costa de Ibiza
La intervención convirtió durante unas horas a Cala Mastella —habitualmente frecuentada por turistas y bañistas durante el verano— en escenario de una de las mayores incautaciones de hachís realizadas en la costa de Ibiza.
El caso terminó con 14 detenidos implicados en el intento de desembarco del cargamento.
La investigación permitió reconstruir la operación de narcotráfico que pretendía utilizar una de las calas más tranquilas del norte de la isla para introducir la droga en el mercado ilegal.
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