A poco de cumplirse un año de las fuertes DANAS que afectaron principalmente a Ibiza, todavía sobrevuelan los recuerdos, las complicaciones y las pérdidas por aquellas inundaciones producidas por intensas lluvias en un corto periodo de tiempo. Por eso, la pregunta es recurrente: ¿se pueden repetir?
De acuerdo con el informe de previsiones conocido en los últimos días, la AEMET pronostica que el trimestre de octubre a diciembre de 2026 será en Ibiza y Formentera más cálido de lo habitual y con una cantidad de precipitación dentro de los valores normales.
Sin embargo, la propia agencia matiza que esa «normalidad» en el volumen de agua caída no equivale a menor riesgo de lluvias torrenciales, el fenómeno que el año pasado provocó graves inundaciones en la isla.

La cantidad de lluvia, dentro de lo normal
En cuanto a las precipitaciones, la AEMET recuerda que en este trimestre suele llover, en promedio, 237 l/m² en Ibiza y 139 l/m² en Formentera, y que las previsiones apuntan a una cantidad similar.
El reparto no será homogéneo: en la primera mitad del otoño predominarán los días soleados —con algún «veranillo»— frente a chubascos y tormentas torrenciales con granizo, rachas de viento, tornados o caps de fibló y trombas marinas; a partir de noviembre, las lluvias pasarán a ser en general moderadas y más generalizadas.
Por otra parte, el informe destaca que lo más probable es que la temperatura media del trimestre se sitúe por encima de los 15 ºC en Ibiza y los 16 ºC en Formentera, tomando como referencia el periodo 1991-2020. La tendencia térmica irá a la baja de forma progresiva: de los 19 ºC en Ibiza y 20 ºC en Formentera en octubre, se pasará a los 15 ºC y 16 ºC respectivamente en noviembre, hasta los 12 ºC y 13 ºC en diciembre.

«Cantidad» no es lo mismo que «intensidad»
Preguntada por si ese pronóstico de normalidad pluviométrica reduce el riesgo de vivir un episodio como el de septiembre y octubre del año pasado, la delegada territorial de AEMET en Baleares, María José Guerrero Trujillo, fue clara: la previsión estacional habla de cantidad acumulada, no de cómo se reparte esa lluvia en el tiempo.
«Pueden producirse lluvias torrenciales, pero es poco probable que se repitan las del año pasado, dado que fue excepcional», explica a La Voz de Ibiza. Y pone cifras a esa excepcionalidad: el 30 de septiembre de 2025, Ibiza registró 252,6 mm en 24 horas —récord histórico—; el Aeropuerto de Ibiza, 174,1 mm en 24 horas —récord desde 1952—; y Formentera, 115 mm en 24 horas —también récord—. «Que en 73 años desde que se comenzaron a registrar datos sea el 30 de septiembre el día que más llovió en 24 horas da idea de la excepcionalidad de la situación», añade.
Guerrero Trujillo advierte sin embargo de que un otoño pluviométricamente normal puede concentrar buena parte de sus precipitaciones en uno o dos episodios muy intensos. «Es típico que en unas pocas situaciones, e incluso en pocas horas, se concentren las precipitaciones más intensas», alerta.
¿Se pueden repetir las DANAS?
«Pueden llegar a nuestras latitudes DANAs (depresiones aisladas en niveles altos), frentes atmosféricos, vaguadas, convergencias de vientos. Estructuras meteorológicas que en verano y otoño, ante un mar muy cálido, pueden producir lluvias torrenciales. No solo las estructuras que llamamos DANAs producen lluvia torrencial en esta época del año», explica la delegada.
El papel del mar Mediterráneo es determinante: «El mar cálido contiene una gran cantidad de energía calorífica. Si le llegan estructuras meteorológicas que interaccionan con él, puede provocar lluvias torrenciales. Una misma estructura meteorológica en otoño puede producir lluvias torrenciales, y en primavera, lluvias moderadas. Todo ello por el efecto del mar».

Para que una DANA termine provocando precipitaciones torrenciales en Ibiza y Formentera, explica Guerrero Trujillo, deben coincidir un embolsamiento de aire frío en niveles altos y convergencias de vientos a nivel de superficie, de manera que el aire cálido y húmedo sea forzado a subir y, al encontrarse con un ambiente frío e inestable, forme nubes de gran desarrollo vertical. Las tormentas asociadas pueden llevar rachas de viento muy fuertes, trombas marinas o tornados.
En cuanto a la antelación con la que AEMET puede detectar una situación potencialmente peligrosa, la delegada señala que con 10 o 15 días de antelación ya puede pronosticarse alguna probabilidad de ocurrencia, y que con 2 o 3 días la probabilidad aumenta gracias a la disponibilidad de más modelos físico-matemáticos de predicción.
Qué pasó hace un año
Ibiza sufrió dos episodios de lluvias extremas en menos de dos semanas: el 30 de septiembre y el 12 de octubre de 2025, con acumulados de entre 250 y 300 l/m² en pocas horas en algunos puntos de la isla.

El primer episodio, asociado a los restos de la borrasca/exhuracán Gabrielle, provocó la inundación de calles, garajes y carreteras, el derrumbe de parte de un edificio en Cala Vadella y un desprendimiento de rocas en Puig des Molins que obligó a desalojar un hotel. Aquel día el Aeropuerto de Ibiza registró 254 mm en un día, la mayor cantidad de lluvia desde que existen registros (1952). Días después llegó un segundo episodio, vinculado a la DANA Alice, que provocó las primeras inundaciones en zonas como Cala de Bou, en Sant Josep.
El balance material fue severo: los daños en infraestructuras públicas de Ibiza sumaron 20,18 millones de euros, con el Ayuntamiento de Ibiza como municipio más afectado (14,48 millones) y Sant Josep en segundo lugar (4,2 millones). El Govern balear activó un plan de obras de urgencia el 13 de octubre de 2025 y destinó cerca de ocho millones de euros en ayudas.











