La primera hipótesis de la Guardia Civil sobre la explosión registrada este miércoles en una vivienda de Cala Molí apunta a una fuga en las tuberías interiores del inmueble que habría dejado escapar gas durante la operación de recarga del tanque exterior.
Ese gas se habría prendido al entrar en contacto con la llama de la caldera y el fuego se propagó hasta la boca de carga, donde se encontraban tres operarios. Dos de ellos, ambos de una empresa de limpieza de fosas sépticas, resultaron heridos —uno en estado crítico— mientras que el trabajador del camión de suministro salió ileso.
Un vehículo de gas licuado, llenando el depósito
Según la reconstrucción preliminar de los agentes, un vehículo de carga de gas licuado se encontraba realizando el llenado del depósito de la vivienda cuando, al parecer, se produjo una fuga en las tuberías interiores del inmueble. Esa salida parcial de gas terminó entrando en contacto con la llama de la caldera doméstica, lo que desencadenó el incendio.
Las llamas se expandieron desde el interior de la finca hasta la boca de carga del tanque situada en el exterior. Es en ese punto donde se encontraban los tres operarios que trabajaban en la propiedad, un lugar clave para entender por qué solo dos de ellos resultaron alcanzados.
Los heridos, operarios de limpieza de fosas sépticas
El detalle relevante que aporta la investigación es la actividad de los dos afectados. No son trabajadores del suministro de gas, sino operarios de una empresa de limpieza de fosas sépticas que estaba realizando labores en la vivienda en el mismo momento del accidente.
Ambos coincidieron junto a la boca de carga cuando se propagó el fuego. Uno de ellos, un varón de 46 años y nacionalidad española, sufrió quemaduras extensas y permanece ingresado en la UCI del hospital Can Misses en estado crítico desde las 11.52 horas. El segundo, un hombre de 26 años y nacionalidad portuguesa, presenta lesiones leves y continúa en observación en Urgencias.
El operario del camión resultó ileso
El tercer trabajador presente en la escena, el operario del vehículo cisterna que estaba realizando el llenado del depósito, no sufrió lesiones pese a encontrarse igualmente en la zona afectada.
Su testimonio será previsiblemente una pieza clave para la investigación, dado que era quien manejaba el suministro en el momento en el que se produjo la explosión y presenció la propagación del fuego hacia la boca de carga.
Amplio despliegue de emergencias
El aviso se recibió sobre las 10.30 horas y movilizó a efectivos de la Policía Local de Sant Josep, bomberos, la Guardia Civil y a los servicios sanitarios del SAMU061, que desplazaron una unidad de soporte vital avanzado y otra de soporte vital básico. En el hospital Can Misses se activó el código Politrauma para atender al herido más grave.
Foco en la instalación interior
La hipótesis de la Guardia Civil traslada el foco desde la operación de recarga exterior —que hasta ahora parecía el punto de origen— al estado de la instalación de gas dentro de la vivienda de Cala Molí. Serán ahora los cuerpos de seguridad y las autoridades competentes en materia laboral e industrial quienes deban determinar el punto exacto de la fuga, el estado de la caldera y las condiciones en las que se produjo la coincidencia de las dos operaciones simultáneas en el inmueble: la carga de gas licuado y la limpieza de la fosa séptica.
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