Las lluvias torrenciales que han vuelto a golpear a Baleares esta semana, tras el temporal histórico del 30 de septiembre, mantienen en alerta a las autoridades sanitarias. Aunque la DANA Alice ya fue absorbida por una vaguada de niveles altos, la AEMET prevé que las precipitaciones localmente fuertes o torrenciales se mantengan hasta el miércoles, con acumulados de hasta 50 litros por metro cuadrado en Ibiza y Formentera, y chubascos más suaves el resto de la semana.
En este contexto, el Ministerio de Sanidad recuerda las recomendaciones básicas para prevenir enfermedades tras episodios de inundaciones o lluvias intensas, como las que han afectado recientemente a Baleares y, el catastrófico evento que impactó a la Comunidad Valenciana en 2024. Estos fenómenos no solo causan daños materiales, sino que también incrementan el riesgo de infecciones y otros problemas de salud pública.
Infecciones por agua o alimentos contaminados
Uno de los principales riesgos tras una inundación es la aparición de enfermedades transmitidas por el agua y los alimentos, debido a la contaminación de pozos, cañerías y sistemas de alcantarillado. La mezcla de aguas residuales, barro y excrementos animales puede transportar microorganismos peligrosos como norovirus, hepatitis A, rotavirus, Salmonella o E. coli.
El consumo de agua o alimentos contaminados puede causar gastroenteritis aguda, con diarreas, vómitos, fiebre y dolor abdominal. En la mayoría de los casos se resuelve con hidratación, pero si los síntomas son persistentes o severos, se debe buscar atención médica inmediata.

Leptospirosis y otras infecciones tras el contacto con agua sucia
Otra enfermedad que puede aparecer tras las inundaciones es la leptospirosis, provocada por una bacteria que se transmite por contacto con agua o barro contaminado con orina de animales infectados, principalmente ratas. El contagio puede ocurrir a través de pequeñas heridas en la piel o las mucosas.
Los síntomas suelen ser leves —fiebre, dolor muscular, cansancio—, pero en algunos casos puede provocar daño renal o hepático si no se trata a tiempo con antibióticos.
Riesgo respiratorio y exposición ambiental
Durante las tareas de limpieza o recuperación de viviendas, se pueden inhalar partículas o aerosoles contaminados que aumentan el riesgo de infecciones respiratorias, como la legionelosis, causada por la bacteria Legionella pneumophila. Esta enfermedad puede manifestarse con fiebre, tos y, en casos graves, neumonía.
Por eso, Sanidad recomienda no participar en labores de limpieza sin protección adecuada y advierte que las personas mayores, embarazadas o con enfermedades respiratorias o inmunodepresión deben evitar exponerse.
Cómo prevenir contagios tras una inundación
El Ministerio de Sanidad destaca que la prevención y la higiene personal son las principales herramientas para reducir el riesgo de infección. Entre las medidas más importantes se incluyen:
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Usar agua potable para beber, cocinar y lavarse los dientes.
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Lavar bien las manos con agua y jabón antes de comer o manipular alimentos.
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Evitar consumir alimentos que hayan estado en contacto con el agua o el barro.
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Usar guantes, mascarilla y calzado impermeable durante la limpieza.
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Ventilar los espacios cerrados y desinfectar superficies con agua y lejía.
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Cubrir heridas o cortes antes de entrar en contacto con el agua.
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No manipular residuos ni animales muertos sin protección.
También se recomienda almacenar la basura en bolsas cerradas, evitar usar electricidad si hay agua en el suelo y no conducir por zonas inundadas.

Cuándo buscar atención médica
Acudir al centro de salud ante la presencia de síntomas de alarma como: fiebre elevada y persistente, diarrea o vómitos intensos, coloración amarillenta en la piel o los ojos, dificultad respiratoria, heridas infectadas o confusión mental.
Si varias personas del entorno presentan síntomas similares, debe notificarse al sistema sanitario para facilitar la detección temprana de posibles brotes.
Aunque la guía del Ministerio de Sanidad fue elaborada a raíz de las inundaciones en la Comunidad Valenciana, las recomendaciones son válidas para cualquier episodio de DANA o catástrofe natural con lluvias torrenciales. En Baleares, donde la saturación del terreno y los desbordamientos reiterados han dejado aún zonas afectadas, las autoridades insisten en la importancia de la prevención.













