Ibiza no dispone de un servicio de cremación de mascotas. Las clínicas veterinarias de la isla que ofrecen esa prestación a los dueños de animales de compañía dependen de una empresa con sede en Palma, a la que envían los cuerpos por lotes tras mantenerlos congelados entre 15 y 20 días en sus propias instalaciones. Un sistema opaco para el usuario y sin alternativa insular que ha aflorado a raíz de la segunda denuncia pública en menos de seis meses contra la Clínica Veterinaria San Jorge de Sant Jordi, cuyo responsable ha admitido a La Voz de Ibiza un «fallo de identificación» con las cenizas de un perro.
Sin infraestructura propia en la isla
La ausencia de un crematorio animal en Ibiza obliga a las clínicas a externalizar la totalidad del proceso. Ni el sector privado ni las administraciones han desarrollado hasta la fecha una alternativa en la isla, pese a que la demanda es constante durante todo el año y crece con la temporada alta.
Congelación de 15 a 20 días
Mientras se completa el lote que viajará a la Península, los cuerpos de los animales permanecen congelados en las propias clínicas durante un plazo que, según ha detallado el responsable de la Clínica Veterinaria San Jorge, oscila entre 15 y 20 días. Ese periodo de almacenamiento es una de las claves del sistema y, según reconoce el propio centro, exige una identificación individualizada estricta que en algunos casos ha fallado.
Lotes de hasta 50 animales
Los envíos a Palma pueden reunir, según la misma fuente, entre 40 y 50 animales por remesa. Ese volumen concentra en una sola operación logística la trazabilidad de decenas de mascotas cuyos dueños han pagado, en muchos casos, por una cremación individual con entrega posterior de las cenizas. Un error de etiquetado en cualquier punto de la cadena implica que las cenizas devueltas no correspondan al animal esperado o que la incineración se haya realizado de forma conjunta.
El caso que destapó el sistema
El funcionamiento de esta cadena ha salido a la luz por la denuncia del dueño de Tro, un pastor alemán fallecido hace un mes en la Clínica Veterinaria San Jorge. Su propietario abonó 600 euros por una cremación individual y asegura que el animal fue finalmente incinerado con otros ejemplares. La clínica reconoció el fallo, le devolvió el importe y su responsable, Fernando, admitió a La Voz de Ibiza: «No les quito la razón». Es el segundo caso público contra el mismo centro tras el hecho conocido en enero, protagonizado por Enric Pons y su bóxer Nano.
Un mercado con precios desiguales
La cremación individual de una mascota puede alcanzar los 600 euros en Ibiza, según los importes facturados en los casos denunciados. La falta de infraestructura insular y el coste añadido del transporte marítimo hasta Palma explican, en parte, esos precios. Los propietarios asumen el desembolso a cambio de una promesa concreta: recibir las cenizas de su animal para poder despedirse de él. Cuando la cadena falla, la reparación económica no repara el daño simbólico.
Un marco legal más exigente
La Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales endureció las obligaciones de todos los establecimientos vinculados al cuidado y disposición de animales de compañía. La norma contempla sanciones económicas de hasta 200.000 euros para los supuestos más graves de maltrato animal e impone requisitos estrictos de trazabilidad a los servicios que prestan las clínicas veterinarias, incluida la disposición final de los restos.
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