La Federació de la Petita i Mitjana Empresa de Formentera (Pimef) ha expresado este viernes su «profunda preocupación» por la fuerte reducción en los servicios de playa autorizados para la temporada 2026, sumándose así al malestar empresarial provocado por la resolución de la Dirección General de Costas y Litoral que ha recortado un tercio de las hamacas y sombrillas solicitadas y dejado fuera 16 lotes completos.
El pronunciamiento de Pimef llega apenas una hora después de que la Asociación Hotelera de Formentera estallara también contra el Govern balear, en una reacción sectorial prácticamente simultánea que configura ya un frente empresarial común frente a una decisión administrativa que amenaza con condicionar toda la temporada turística.
«Resulta difícil de justificar»
Pimef cuestiona directamente los plazos en los que se ha producido la denegación. «Resulta difícil de justificar o entender que, ya entrado el mes de mayo, se estén comunicando denegaciones de autorizaciones para la explotación de concesiones de hamacas en las playas de Formentera, sin margen suficiente para presentar alegaciones o interponer recursos», afirma la patronal.
La organización recuerda que la temporada estival comienza oficialmente el 1 de mayo y que las empresas concesionarias están obligadas por contrato a tener los servicios plenamente instalados y operativos desde esa fecha. Una obligación contractual que ahora se enfrenta a una imposibilidad administrativa.
Falta de previsión y replanteo técnico pendiente
La nota subraya además que «a fecha de hoy todavía no se ha completado el replanteo técnico y la delimitación efectiva de los espacios adjudicados, lo que impide el inicio normal de la actividad», una circunstancia que la patronal enmarca dentro de lo que califica como «falta de previsión y coordinación administrativa».
Es decir, más allá del recorte aprobado por Costas, los concesionarios que sí han obtenido autorización tampoco pueden todavía operar con normalidad porque la administración no ha terminado de marcar sobre el terreno los espacios concretos que les corresponden.
Personal contratado, viviendas pagadas, salarios que correr
Como ya habían señalado los propios concesionarios afectados, Pimef pone el acento en el coste humano y económico que la situación está generando ya, antes incluso de que el verano arranque del todo: «Se han contratado las personas necesarias para atender estas concesiones —aspecto muy complicado ya que tienen que reunir múltiples requisitos—, se han contratado las viviendas para estos trabajadores y además se han de atender sus salarios».
La patronal subraya además el esfuerzo organizativo previo: «Las empresas realizan un importante esfuerzo económico, organizativo y de contratación de personal para tener operativos todos los servicios desde los meses de abril y mayo, e incluso, en algunos casos, desde Semana Santa».
El choque con el modelo turístico que la propia isla defiende
Uno de los párrafos más significativos del comunicado conecta el problema concreto del recorte con la estrategia turística general de Formentera. «Si Formentera apuesta por un modelo turístico basado en la calidad y en la desestacionalización, promoviendo la llegada de visitantes desde los meses previos al verano, resulta imprescindible garantizar una adecuada planificación y seguridad jurídica», señala Pimef.
La patronal advierte que la incertidumbre actual «dificulta este objetivo y perjudica tanto a las empresas como a la imagen del destino» ante los visitantes que ya habían planificado su viaje para estas fechas. Un argumento que coincide con la lectura que sus propios asociados venían haciendo desde diciembre, cuando en su encuesta de temporada 2025 ya señalaron mayo y octubre como meses clave para sostener la desestacionalización.
Llamamiento a las administraciones
Pimef cierra la nota instando «a todas las administraciones implicadas a actuar de manera inmediata para desbloquear esta situación». Reclama tres acciones concretas: completar la emisión de las autorizaciones pendientes adaptadas a la realidad y al replanteo técnico de las playas; resolver con la máxima celeridad los recursos que puedan presentarse; y garantizar el normal desarrollo de la temporada turística de 2026 «para evitar nuevos perjuicios para el sector empresarial y la economía de la isla».
La organización insiste en la necesidad de que las administraciones «actúen con la misma previsión, coordinación y capacidad de respuesta» que se les exige a las empresas en su preparación de cada temporada.









