A 45 años del asalto que puso en jaque a la joven democracia española, el Gobierno ha abierto los archivos hasta ahora custodiados bajo el sello de confidencialidad.
La liberación de 167 documentos en el portal oficial de la Moncloa permite hoy diseccionar, a través de informes de inteligencia, croquis trazados a mano y transcripciones inéditas, los motivos por los que la asonada militar encabezada por Antonio Tejero terminó en un colapso operativo y político.
El rol del Rey: una de las razones por las que fracasó el intento de golpe
Uno de los puntos más reveladores de esta documentación es la confirmación de la estrategia de los golpistas para utilizar la figura del monarca. Según los informes del Ministerio del Interior, los sublevados difundieron activamente noticias falsas (lo que hoy llamaríamos «bulos») para hacer creer que Juan Carlos I respaldaba el movimiento.
Se llegó a afirmar que la Reina Sofía y sus hijos habían huido a Londres horas antes del ataque, una maniobra diseñada para generar la percepción de que la Corona estaba a salvo y alineada con el alzamiento.
Sin embargo, las transcripciones de las llamadas de esa madrugada muestran una realidad opuesta: «Cualquier golpe de Estado no podrá escudarse en el Rey; es contra el Rey», fue una de las frases más contundentes que el monarca espetó a un general.
Los documentos detallan cómo, pasada la medianoche, Juan Carlos I cerró cualquier puerta a la negociación con Jaime Milans del Bosch, ordenándole retirar las unidades de las calles y advirtiendo: «Ni abdicaré ni abandonaré España».
El error cometido según los golpistas
En los análisis internos realizados por los propios militares tras el fracaso, se detecta un profundo resentimiento hacia la figura del jefe del Estado. Uno de los documentos de seis páginas concluye que el gran error de los golpistas fue tratar al Rey como a un aliado potencial en lugar de como a un enemigo.
En sus conclusiones post-golpe, los implicados llegaron a considerar al monarca como un «objetivo a batir y anular», y admitieron que haberle permitido mantener su libertad de movimientos y comunicación fue el fallo que permitió que el orden constitucional se mantuviera firme.
Transparencia y sombras en los servicios secretos
La desclasificación también arroja luz sobre un tema largamente debatido: la participación de la inteligencia española. Los archivos confirman que seis agentes de los servicios secretos estuvieron involucrados de alguna forma en el intento golpista: esta revelación se suma a la visión de figuras políticas como Felipe González, quien ha reiterado que la actuación de la Corona fue «decisiva» para que España no perdiera sus libertades.
Por otro lado, la documentación rescata la versión que el propio Juan Carlos I plasmó en sus memorias recientes, donde acusa a Alfonso Armada de traición. Según el emérito, Armada aprovechó sus 17 años de cercanía para convencer a otros mandos militares de que actuaba bajo mandato real, una de las piezas clave del engaño que permitió que el plan avanzara en sus primeras horas.
Una desclasificación histórica para España
La publicación de estos folios, que provienen de las carteras de Defensa, Interior y Exteriores, responde a una decisión del Ejecutivo de Pedro Sánchez al considerar que estos datos ya no suponen un riesgo para la seguridad nacional.
Para el ministro de Justicia, Félix Bolaños, se trata de un «paso fundamental para la memoria y la transparencia», que permite que los ciudadanos accedan a la cronología exacta de los hechos sin las especulaciones que han marcado las últimas cuatro décadas.











