AVAT prevé una buena temporada para la vivienda turística reglada en Ibiza, aunque con un comportamiento más prudente del cliente, más negociación de precios y una mayor tendencia a cerrar reservas en el último momento.
El presidente de la asociación, José Antonio Llano, ha explicado a La Voz de Ibiza que el sector encara la temporada alta con optimismo, pero también con cautela. “En principio se prevé una buena temporada”, ha señalado, antes de advertir de que existen condicionantes internacionales, como las guerras y el posible impacto de los costes, que pueden influir en la evolución del verano.
“En abril y mayo hemos visto estancias muy cortas, muchas negociaciones de precios y el cliente espera mucho al último minuto”, ha resumido Llano. Según el representante de AVAT, todavía “queda por vender”, pero no hay indicadores que apunten a una temporada peor que la anterior.
El comportamiento no es homogéneo en todos los segmentos. El lujo resiste mejor las incertidumbres económicas y geopolíticas, mientras que el cliente medio y medio-alto es más sensible a los precios, los costes de viaje y la evolución del contexto internacional.
Ibiza como destino seguro
Llano ha señalado que Ibiza tiene una ventaja competitiva clara: su marca y su percepción como destino seguro. En un contexto internacional inestable, España y Baleares pueden aparecer como “destino refugio” para visitantes que descartan otras zonas por motivos de seguridad o incertidumbre.
El presidente de AVAT ha defendido además que la vivienda turística reglada aporta valor a la economía local porque distribuye gasto en restaurantes, comercios, servicios, mantenimiento, limpieza, jardinería, transporte y empresas auxiliares. A diferencia de otros modelos más concentrados, sostiene que este tipo de alojamiento permite que el impacto económico llegue a más capas de la sociedad insular.
Llano también ha destacado que la vivienda turística en Ibiza no se limita al segmento de lujo. La oferta abarca desde villas de alto nivel hasta viviendas utilizadas por familias o grupos de amigos que comparten gastos, lo que permite adaptarse a distintos perfiles de visitante. “Al final, alquilar una vivienda entre diez amigos cuesta lo mismo que gastarlo en un hotel o a veces más barato”, ha afirmado.
La asociación realizará a final de mayo un sondeo interno entre sus socios para disponer de datos más precisos sobre reservas y ocupación. De momento, Llano habla de “calma tensa”, pero insiste en que las sensaciones del sector son positivas: “No hay nada que diga que vaya a ser un año peor que el anterior”.











