Alejandro Sancho Ferrer preside Fomento del Turismo de la Isla de Ibiza, la entidad que agrupa a los clubes de producto del sector y que ejerce de puente entre la iniciativa privada y las administraciones. Es una voz habitual en los grandes debates turísticos de la isla, desde la recuperación del turismo familiar hasta la lucha contra el alquiler ilegal. Y su gran apuesta de futuro es clara: estirar el calendario. Ibiza ha pasado de una temporada impensable hace quince años a una de prácticamente siete meses, y Sancho cree que se puede ir más lejos. «Hoy hay que ser un poco más ambiciosos».
Bajo el paraguas de Fomento conviven los clubes de producto que sostienen esa diversidad: el Ibiza Convention Bureau para el segmento de congresos, el Ibiza Luxury Destination en el turismo de lujo, el Ibiza Enjoy Activities en el turismo activo, el Ibiza Health and Beauty en la vida saludable y el Ibiza Family Moments, la marca más joven, centrada en las familias.
Sancho atiende a La Voz de Ibiza entre viaje y viaje para repasar las previsiones del verano y los grandes asuntos de la agenda turística: la desestacionalización, la ampliación del aeropuerto —un proyecto que ha cosechado un rechazo transversal en los plenos pitiusos—, el cambio de perfil del turista, la oferta ilegal y la vivienda para los trabajadores de temporada. El objetivo de fondo, repite, pasa por la calidad y por una conexión aérea que hoy no acompaña en los extremos de la temporada.
—¿Qué previsiones maneja para la temporada turística en la isla?
—Las previsiones hasta la fecha son muy parecidas a las del año pasado. Sí es verdad que el año, con los conflictos que tenemos a nivel internacional, tiene arrancadas y paradas, que es la diferencia con el año pasado: bastantes arrancadas y paradas. Y eso a veces genera incertidumbre. Pero los números globales son muy parecidos a los de 2025.
—¿Cómo se vive esa arrancada y parada en un área concreta?
—Cuando la venta se para un poquito, evidentemente hay preocupación, porque tienes menos capacidad para preverlo todo. Y cuando las previsiones son un poco más inestables, eso genera preocupación. Luego vuelve a arrancar y luego vuelve a frenar. Lo que al final se necesita, como en casi todos los sectores, es estabilidad. En el turístico también. A priori parecía que podía ser una temporada igual o incluso un poco mejor que la del año pasado. Ahora se está manteniendo muy estable, y eso es positivo, pero depende de que no haya más conflictos que lo puedan alterar.
Una temporada de siete meses
—¿En qué se ha avanzado en desestacionalización?
—Ibiza ha dado un paso muy importante en los últimos diez años. Se ha modernizado toda la oferta. La gran diferenciadora con otras islas y destinos es la diversidad del propio destino. Lo que puedes hacer en una semana de vacaciones en Ibiza no lo puedes hacer en casi ningún otro sitio del mundo: pasar de la mayor tranquilidad a lo más animado, del ocio a la restauración vanguardista o a la tradicional, los grandes eventos deportivos, el MICE, las actividades de ocio acuáticas o de interior, los retiros de yoga, toda la vida saludable vinculada al producto vacacional, que se está poniendo muy de moda. Todo eso hace que Ibiza sea tan completo como destino y, junto con la propia marca, que tiene desde hace décadas, nos da un valor añadido que no tienen otros destinos.
—¿Y qué falta para que esa diversidad no se quede atrás?
—Hay que cuidarla y seguir diferenciándola, porque cuando eres diferente es cuando marcas la diferencia. Lo que hace muy bien Ibiza es la colaboración público-privada, que se ha extendido en los últimos años y funciona muy bien. A partir de ahí, en calidad y servicios hay que mejorar muchísimo, porque otros destinos no van a dejar de hacerlo.
—De toda esa oferta tan variada, ¿qué línea tiene más potencial sin explotar?
—No está todo inventado: van a salir modelos turísticos que seguirán sumando. Hoy todo pasa por la especialización. Quizás en la parte de familias se puede especializar muchísimo más. Hace solo año y medio arrancó el producto Ibiza Family Moments. Lleva un recorrido todavía corto para lo que es una marca nueva, y hay que potenciarlo mucho más, porque el turismo familiar ha sido, es y será siempre uno de los grandes valores del destino. Tiene que confiar en ello la propia administración, porque la oferta ya confía, y debe estar muy ligado a una colaboración público-privada extraordinaria. Quizás, como han emergido otros productos en los últimos años, le ha quedado algo de relevancia. Ha seguido estando ahí siempre, pero hoy requiere más especialización.
—¿Y en cuanto a alargar el calendario?
—En desestacionalización Ibiza ha dado un paso muy grande en diez años: se ha consolidado el mes de abril. Hablamos de una temporada de prácticamente siete meses. Hace más de quince años eso era impensable. Hoy hay que ser un poco más ambiciosos y quizás intentar extender la temporada al mes de marzo y prorrogarla hasta mediados de noviembre. Puede ser una realidad alcanzable, pero para eso hay que hacer un estudio. Hay que mejorar en calidad y, sobre todo, la conectividad aérea tiene que mejorar para los extremos de la temporada. Es totalmente necesario. Y hay que sentarse a trabajar a nivel administrativo y de las patronales para ver cuáles son los puntos de mejora. Es una línea en la que la entidad ya viene insistiendo: en FITUR 2026 el Fomento impulsó la promoción fuera de temporada y reclamó más conectividad.
—Ha celebrado anteriormente que se ampliara la temporada de ocio. ¿Hay potencial para que siga creciendo?
—No hace falta decir que el ocio de Ibiza es el más vanguardista a nivel mundial y que siempre ha sabido reinventarse. Es uno de los productos que sigue sumando y va a seguir sumando al destino. Hoy es un modelo que combina el ocio de día y el ocio nocturno, tiene ese mix. Los modelos se van actualizando y seguramente veremos modelos diferentes en el futuro. El ocio de Ibiza siempre ha estado a la vanguardia y va a seguir estándolo. Es, además, una de las grandes canteras del destino: quien viene de fiesta con veinte años, vuelve en pareja a los treinta y en familia a los cuarenta.
El debate del aeropuerto
—Mencionaba la conectividad. La conecto con la ampliación del aeropuerto, un proyecto que ha generado mucho rechazo en la isla. ¿Cómo se posiciona Fomento?
—La infraestructura del aeropuerto es un valor fundamental, tanto para los residentes como turísticamente. Cuando evolucionó el aeropuerto de Ibiza fue cuando se inició lo que podía ser un destino turístico internacional; sin conectividad no puedes tener desarrollo. Las instalaciones, como todo en la vida, se tienen que ir actualizando y modernizando, y hay que cumplir normativas. Creo que gran parte de esa mejora viene por la actualización de infraestructuras. Los residentes siempre nos quejábamos de que aeropuertos más pequeños tenían más fingers que el de Ibiza, y es verdad: hacía falta actualizarlo. Creo que hay normativas europeas que ahora el aeropuerto no cumple.
—¿Dónde ha fallado entonces?
—Lo que sí hace falta es crear un equipo de trabajo mucho mejor que el actual, y que la comunicación entre las administraciones, AENA y las patronales de Ibiza sea mucho mejor. Cuando la información es sesgada, todo el mundo tiende a entender que un aeropuerto se amplía para atraer más turistas, y muchas veces no es así: se amplía para tener más confort, más comodidad y más servicios. Pero cuando se carece de información, porque quizás no han tenido las reuniones, o porque a esas reuniones les faltaban actores, se podría haber mejorado una comunicación que hoy no ha sido la mejor.
—En este contexto geopolítico complejo, ¿notan un cambio en el perfil del turista?
—Hay una evolución evidente: la estancia media se ha reducido en los últimos diez o quince años. Eso requiere más rotaciones; llegan más turistas para cumplir ocupaciones parecidas. Antes se practicaba un viaje largo al año; ahora se hacen dos, tres o cuatro. Es una evolución de la sociedad, ha pasado en todos los destinos, y hay que adaptarse. También hay que poner en valor que el primer impacto del turista al llegar a Ibiza es la naturaleza: le sorprende encontrar una isla tan verde, porque mucha gente cree que va a llegar a un sitio árido. Sus playas y arenas son muy conocidas, hay que seguir cuidándolas, es uno de los grandes valores de la isla. La naturaleza es un impacto visual muy bueno y el entorno suma muchísimo en las vacaciones; también tenemos que cuidarlo.
Oferta ilegal y vivienda
—Sobre la lucha contra el intrusismo en alojamiento, ¿cuál es la visión de Fomento?
—Desde Fomento del Turismo hemos incidido mucho en los últimos años en que uno de los grandes problemas de Ibiza era la oferta ilegal. Cuando una marca como Ibiza tiene tal repercusión, tiende a instaurarse. Se ha tardado un poco en legislar; se está actuando con fuerza en los últimos años y hay que seguir, porque no te puedes desconectar de ello. La oferta ilegal estaba emergiendo prácticamente en todos los sectores: alojamiento, transporte, servicios generales. Que en zonas residenciales haya pisos de alojamiento turístico es algo que no puede convivir, es muy complicado; y en transporte y empresas de servicios pasa igual. Hay que seguir incidiendo, legislar, sancionar, y eso mejora mucho el equilibrio del destino.
—¿Qué valoración hacen del trabajo del Consell de Ibiza en este frente?
—Es evidente que en los últimos dos años ha habido cambios. Se han eliminado muchísimos anuncios que había en las plataformas, muchísimos, aunque siguen resurgiendo, porque es algo que se reinventa y siempre va por delante. Pero el trabajo está ahí, se han visto efectos muy positivos en los últimos dos años. Hay que seguir trabajando y mantenerse constante y muy firme en este aspecto.
—¿Por dónde ve la solución a la vivienda para los trabajadores de temporada?
—Se tienen que articular soluciones, es algo muy demandado. Hay que dárselas a los trabajadores: la gente quiere trabajar en condiciones óptimas, y para eso la vivienda es fundamental. Hay que sentarse entre la administración y las patronales a buscar soluciones aplicables en el corto plazo, porque es una necesidad actual. Es posible que cuando se regule de otra forma, a medio o largo plazo, en cinco, diez o quince años, esto ya no sea necesario; pero hoy hay que buscar soluciones, porque es absolutamente necesario.
—Al principio hablaba de optimismo de cara a la temporada. ¿Hay alguna cifra que sostenga esa sensación?
—Es una sensación más de realidad que de optimismo. La temporada se plantea bastante parecida a la de 2025, seguramente con altibajos. La coyuntura global no ha ayudado a mejorar los números de la temporada anterior; va a ser muy similar. Se va a ir trabajando mes a mes, porque cualquier impacto global afecta a un sector tan volátil como el turístico. Pero si se mantiene en esa línea, podría cerrar muy parecido a 2025.












