UGT ha lamentado que la residencia de mayores de Formentera haya vuelto “al punto de partida” en materia de turnos laborales tras más de un año y tres meses de conflicto, después del acuerdo alcanzado con el Consell para recuperar el sistema previo de organización del trabajo.
Así lo ha explicado el delegado sindical en la institución insular, José Ramón Mateos, a La Voz de Ibiza. Según ha recapitulado, el acuerdo pone fin a una crisis que se ha prolongado durante 15 meses y que ha afectado tanto a la plantilla como al funcionamiento del centro. Mateos ha subrayado que todo el proceso ha supuesto un desgaste innecesario, al tratarse de una negociación que partía de un sistema que “funcionaba con ajustes, pero funcionaba”.
«El conflicto se originó por la decisión del equipo de Gobierno del Consell de modificar los turnos vigentes e implantar un nuevo horario, que fue un auténtico desastre», se ha quejado Mateos. Ese horario, denominado “anti estrés”, estaba basado en cinco días de trabajo y tres de descanso, frente al sistema anterior —y ahora recuperado— de dos días de trabajo y tres de descanso.
Según el sindicato, el nuevo modelo nunca cumplió las expectativas prometidas por la dirección política, que defendía que sería más beneficioso para las trabajadoras. “Nos lo querían vender como algo mejor, pero no lo fue”, ha señalado Mateos, quien ha asegurado que su puesta en práctica “fue un auténtico desastre” desde el punto de vista organizativo y laboral, generando incompatibilidades entre turnos y una mayor tensión interna.
En este contexto de tensiones prolongadas, la residencia llegó a contar con tres personas distintas en la dirección en menos de un año, una inestabilidad que, según UGT, agravó la situación.
La denuncia que cambió las negociaciones
Tal como ha remarcado UGT, el punto de inflexión se produjo tras una denuncia ante la Inspección de Trabajo y la salida de una trabajadora del centro, hechos que evidenciaron la existencia de un problema estructural en la organización de los turnos y precipitaron la búsqueda de una solución.
UGT ha recalcado que siempre se puso a disposición de la dirección para encontrar una salida negociada, recordando que en la residencia “hay usuarios que tienen derecho a recibir un trato correcto”. A partir de ahí, se mantuvieron diversas reuniones con la dirección, que inicialmente se resistía a volver al sistema anterior. Finalmente, se acordó que lo más adecuado era establecer dos turnos de 12 horas para poder cuadrar correctamente el servicio.
El acuerdo alcanzado incluye una programación anual de los turnos que garantiza tres trabajadoras de mañana y dos de noche, incluso durante los periodos vacacionales, dentro de una plantilla formada actualmente por 14 trabajadoras. Además, se han introducido pequeñas mejoras, como la creación de una bolsa voluntaria para refuerzos de entre cuatro y doce horas, que permitirá cubrir bajas por enfermedad de forma más ágil.
Mateos ha precisado que el Govern balear no ha intervenido directamente en esta negociación concreta, aunque ha señalado que, a raíz de la denuncia ante la Inspección de Trabajo y de la situación vivida en la residencia, el Consell solicitó ayuda externa. En cualquier caso, el delegado sindical ha insistido en que el desenlace deja un sabor agridulce.
“Hemos vuelto al punto de partida tras casi un año y medio de tensiones y con compañeras que han perdido su trabajo”, ha resumido, calificando el acuerdo como un “motivo de alegría parcial”. El sindicato considera que el conflicto podría haberse evitado si no se hubiera insistido en modificar un sistema que ya funcionaba













