La okupación de una vivienda en Ibiza mantiene en vilo a los vecinos del edificio de Cala Blanca en Cala de Bou, un complejo residencial de unas 160 viviendas situado en el municipio de Sant Josep. Tal como avanzara La Voz de Ibiza, la intrusión se produjo el pasado 11 de enero tras forzar la puerta de un piso que se encontraba vacío y en obras, según han relatado vecinos.
Las cámaras de seguridad del edificio captaron a dos hombres jóvenes dirigiéndose a la vivienda situada en una primera planta, donde dieron dos patadas a la puerta para acceder al interior y cambiaron la cerradura. En ese momento, el piso estaba siendo reformado y la propietaria no residía en él, aunque se encontraba en Ibiza.
La situación salió a la luz al día siguiente, cuando una empresa encargada del mobiliario acudió a la vivienda para continuar con la reforma. Al no poder abrir la puerta, avisaron a la propietaria, que comprobó entonces que había personas dentro del inmueble.
Ante lo ocurrido, la dueña y el presidente de la comunidad alertaron a las autoridades ese mismo lunes, personándose en el lugar la Policía Local, que dio aviso a la Guardia Civil. Sin embargo, la intervención se retrasó, según denuncian los vecinos.
“El okupa se había fijado en los buzones llenos de cartas y se aprovechó de una propietaria que estaba haciendo una reforma. La pobre le dio las llaves a unos señores que tenían que instalar la cocina y justo en ese momento, cuando bajaron a por los muebles, al parecer aprovecharon la ocasión, le dieron dos patadas a la puerta y se metieron dentro”, ha relatado a IB3 Noticias un vecino del edificio Cala Blanca.
Según explican desde la comunidad, la Guardia Civil no acudió hasta el martes por la noche, cuando ya habían pasado casi 72 horas desde la entrada en la vivienda, lo que impidió una actuación inmediata. El piso no contaba con alarma, pese a que el edificio dispone de cámaras en todos los pasillos.
“En este caso, el presidente y la dueña llamaron a la policía. Dentro de las 24 horas vino la policía. Nos dijeron que vendría la Guardia Civil y ya no se presentó nadie más. Entonces, claro, pasó el tiempo estipulado para poder desalojarlos”, añaden.
Los ocupantes, dos hombres jóvenes que viven en el piso con dos perros, han justificado su permanencia alegando dificultades habitacionales. “Ellos justifican que no tienen dónde vivir, que es muy difícil y que no van a dormir en la calle”, explican los vecinos.

La situación ha generado una creciente sensación de inseguridad entre los residentes del edificio. “Dicen que se fijan en si en un piso no hay movimiento, a través de las cartas o de lo que puedan observar, si hay ruido o no, y entonces se meten. Ha llegado un momento en el que ya no te puedes ir ni de viaje, porque sabes que si te vas dos días un fin de semana puedes volver y encontrarte a gente dentro de tu casa, lo cual no es nada normal. Y aquí nadie hace nada”, lamentó un vecino a IB3 Noticias.
Sigue leyendo:
-
Una okupación en el corazón del lujo ibicenco acaba con el dueño del local condenado
-
La pionera norma para blindar hoteles frente a las okupaciones: desalojos exprés sin intervención judicial
-
La Guardia Civil, ante una denuncia por una okupación: «Vuelva usted mañana»
-
Okupaciones, denuncias por malos tratos y homicidio conduciendo borracho en Ibiza: «Las penas son una ‘castaña’»
-
Ofensiva del PP contra la permisividad del Gobierno ante la okupación y la inseguridad jurídica para propietarios













