Vivimos en un cuerpo biológico, pero también somos emociones, pensamientos, experiencias y, para muchas corrientes filosóficas y terapéuticas, energía en constante movimiento. Aunque la ciencia mantiene posiciones diversas sobre muchas de estas perspectivas, cada vez son más las personas que exploran disciplinas complementarias que ponen el foco en esa dimensión menos tangible del bienestar. Desde esa visión trabaja la psicóloga y facilitadora certificada de Access Bars Evangelina Aronne, convencida de que abrirse a nuevas posibilidades puede convertirse en el primer paso hacia una transformación personal.
-¿Cuándo, cómo y porqué acabas en Ibiza?
Por amor. A finales de 2019 conocí a mi compañero Marcos, que vive hace mucho en España, y estaba de vacaciones en Argentina, ¡es una historia de película!, y después de que la pandemia retrasara los planes, llegué a Ibiza en diciembre de 2020.
-¿Cómo fue tu experiencia al llegar a Ibiza?
-Llegué con mucha ilusión, pero también con el reto de empezar de cero en un lugar donde nadie me conocía. Era la etapa post pandemia y todavía existía cierta resistencia al contacto físico. Pasé de dirigir mi propio centro en Argentina a reconstruir mi proyecto desde el principio, una persona a la vez. Fui creando vínculos, ganándome la confianza de la gente y adaptándome a una nueva vida. Nunca dejé de creer en mí ni en esta herramienta. He viajado cada mes a Mallorca y a Barcelona a impartir cursos, y los frutos se van viendo. Hoy siento que todo ese camino tuvo sentido porque me permitió construir una nueva vida en Ibiza y seguir acompañando a muchas personas desde un lugar que siento como mi hogar.
-Háblanos de tu trayectoria profesional.
-Desde muy pequeña supe que quería ser psicóloga. Me trasladé desde mi pueblo natal Inriville a Córdoba, para estudiar la carrera y me especialicé en Terapia de Parejas y Familia con orientación sistémica. Mi tesis de grado se centró en la Psicología Política y, posteriormente, amplié mi formación en Logoterapia, Psicología Transpersonal, además de diplomarme en Creación de Empresas. Inicié mi actividad profesional en consulta privada, atendiendo tanto en Córdoba como en Arroyito, y también trabajé como perito judicial y en recursos humanos. Más adelante fundé y dirigí durante catorce años un centro de Psicología integrativa que reunía diferentes enfoques junto con terapias complementarias. Colaboré con artículos en diferentes medios, fui de las primeras en tener un Blog y en brindar atención online. Desde el año 2000 acompaño a personas en sus procesos de cambio y bienestar, integrando la psicología con un enfoque integral de la persona.
-Cuéntanos, ¿Qué es Access Bars?
-Access Bars es una técnica manual muy suave que consiste en aplicar un contacto ligero sobre 32 puntos específicos de la cabeza, asociados a diferentes aspectos de la vida como las relaciones, la creatividad, el dinero, el cuerpo o la comunicación. Forma parte de Access Consciousness, un conjunto de herramientas creado por Gary Douglas y desarrollado junto con el Dr. Dain Heer, presente en más de 170 países.
-¿Cómo llegó Access Bars a tu vida?
-Aunque siempre fui una buscadora de nuevas herramientas, Access Bars llegó a mi vida en un momento muy especial. Una amiga que estaba viviendo una situación difícil hizo Access Bars y me llamó la atención la serenidad con la que vivía aquel proceso. Poco después, otra amiga perdió a su hijo en un accidente y decidimos recibir nuestra primera sesión juntas. No sabía prácticamente nada de lo que iba a suceder, pero al terminar sentí que lo quería aprender. Ese fue el comienzo de un camino que transformó mi forma de acompañar a las personas y también mi propia vida, llevándome incluso a vivir en Ibiza. Mis dos amigas se formaron conmigo y hoy son Practicantes de Access Bars, algo que para mí da un profundo sentido a todo el recorrido.
-¿Cómo te convertiste en facilitadora?
-Primero me certifiqué como Practicante y durante 2019 me dediqué intensamente a facilitar sesiones. Al experimentar los beneficios y ver los cambios que muchas personas describían, sentí el deseo de seguir formándome hasta obtener la licencia internacional como Facilitadora de Access Bars. Me parecía muy valioso poder dar a conocer una herramienta tan sencilla y accesible, que incluso los niños pueden aprender. Y luego llegó la pandemia…
-¿Qué aprendiste durante la pandemia?
-Aprendí que siempre existen nuevas posibilidades. La pandemia me obligó a detener las sesiones presenciales y a posponer mi proyecto de venir a Ibiza, pero también me impulsó a reinventarme. Organicé encuentros online con practicantes de distintos países y descubrí que, incluso en los momentos más difíciles, siempre podemos encontrar nuevas formas de crear, conectar y seguir adelante.
-¿Estamos de acuerdo que somos tres seres? Cuerpo, alma y mente.
-Si.
-¿Cómo nos limitamos, boicoteamos, o maduramos en la relación de estos 3 seres?
-Por ejemplo, podríamos decir que la mente puede limitarnos cuando vive aferrada al miedo, a las creencias aprendidas en la familia, colegio, religión, medios de comunicación, o por miedo “al qué dirán”; a los prejuicios o a la necesidad de control. También puede ser una gran aliada cuando elige nuevas perspectivas, aprende y cuestiona aquello que ya no funciona. El cuerpo expresa mucho de lo que vivimos. Cuando lo ignoramos, lo exigimos en exceso o no escuchamos sus necesidades, perdemos información valiosa. Cuando lo cuidamos y atendemos sus señales, se convierte en una fuente de conciencia y bienestar. El alma o esencia suele asociarse con aquello que nos inspira, nos da sentido y nos conecta con quienes realmente somos. Podemos sentirnos desconectados de ella cuando vivimos únicamente para cumplir expectativas externas. Nos acercamos a ella cuando elegimos con autenticidad y coherencia con nuestros valores.
-¿Y cómo nos podemos proteger de eso, o por lo menos nuestra energía? Digo, porque yo con más de 50 años nunca había oído adultos decir la frase “yo protejo mi paz”. Esto es algo que ahora se escucha mucho e inunda la redes, un concepto que no es nuevo pero su reconocimiento popular seguramente si…
-Si, es correcto, nuestra energía se puede ver afectada por las preocupaciones y los pensamientos repetitivos, las relaciones que nos desgastan, la falta de descanso y de cuidado del cuerpo, los excesos, y la dificultad para poner límites en todos los ámbitos de la vida, por querer satisfacer las expectativas de todos.
Para protegernos hay muchísima información al alcance de todos, mi invitación es aprender a conocerse más, lo que funciona para uno, no necesariamente funciona para otros, así que saber mirar adentro y reconectar con esa esencia, para elegir qué y a quienes dejamos entrar en nuestra vida, cómo respondemos y dónde ponemos nuestra energía.
-Si comer sano y hacer ejercicio mantiene en armonía el cuerpo, ¿Qué sugieres para mantener la mente y la energía?.
-Creo que todo empieza por escucharnos. Así como cuidamos el cuerpo con buena alimentación y ejercicio, también podemos cuidar la mente y la energía. Con el cuerpo, lo más importante es dejar de vivir en piloto automático. En lugar de seguir modas o hacer lo que «deberíamos», podemos preguntarle: ¿Qué te gustaría comer? ¿Cuánto? ¿Qué te apetece hacer hoy? ¿Necesitas descansar, moverte, ir a la playa o recibir una sesión? Cuando la elección es auténtica, el cuerpo suele responder con una sensación de ligereza. Ahí empieza la conciencia. Con la mente, el entrenamiento consiste en observar los pensamientos sin creerlos todos, cuestionar las creencias que nos limitan y aprender a poner límites con respeto. Las preguntas son una herramienta maravillosa porque nos sacan del juicio y abren posibilidades. Algunas muy simples son: ¿Estoy eligiendo desde el miedo o desde el amor? ¿Qué puedo elegir hoy? ¿Si estuviera siendo realmente yo, qué elegiría? ¿Cómo puede mejorar esto? Las preguntas nos conectan con la intuición, la creatividad y recursos que muchas veces la mente lógica no alcanza a ver. Y respecto a la energía, creo que se recarga con hábitos sencillos pero poderosos: dormir bien, pasar tiempo con las personas que queremos, abrazar, disfrutar de una mascota, mover el cuerpo, estar en la naturaleza, leer, reír, permitirse momentos de silencio o incluso hacer nada. Son pequeños espacios que nos devuelven presencia, vitalidad y bienestar. Al final, vivir en armonía no consiste en hacerlo todo perfecto, sino en desarrollar el simple y potente hábito de preguntarnos cada día: ¿Qué es lo que realmente me hace bien a mí?
-¿Cuáles son las situaciones que encuentras con más frecuencia en las personas que acompañas?
-Muchas personas llegan con estrés, exceso de pensamientos, dificultad para desconectar o porque están atravesando cambios importantes en su vida, el trabajo, las relaciones o la adaptación a Ibiza. A través de Access Bars encuentran un espacio de profunda relajación y, al finalizar la sesión expresan sentirse más ligeras, tranquilas y con mayor claridad. También acompaño a personas que, aun sintiéndose bien, eligen seguir invirtiendo en su bienestar y en su crecimiento personal.
-¿Cómo es una sesión?
-La persona permanece acostada en una camilla, mientras voy tocando suavemente los 32 puntos de Access Bars en la cabeza. No es necesario que cuente su historia. Solo tiene que relajarse y recibir. Muchas personas entran en un estado de profunda relajación e incluso se quedan dormidas. Algunas investigaciones han observado cambios en la actividad de las ondas cerebrales durante la sesión, asociados a estados de meditación profunda.

-¿Pero qué pasa si la persona quiere hablar, contarte lo que le está pasando?
-Claro, puede hacerlo antes, durante o después de la sesión. También comparto herramientas sencillas para integrar en el día a día y acompaño a quienes eligen profundizar en su proceso.
-¿Qué beneficios suelen destacar quienes reciben una sesión en el barrio de Siesta?
-Muchas personas coinciden en que sienten más calma, claridad mental, mejor descanso y una profunda sensación de ligereza. Desde ese espacio resulta más fácil escucharse, mirar la vida con otra perspectiva y tomar decisiones más alineadas con lo que realmente desean.
-Cuéntanos cómo es el curso que impartes para que otras personas aprendan Access Bars.
-Es la formación oficial, de un día, práctica y muy vivencial. Está abierto a personas de cualquier edad o profesión que deseen aprender esta herramienta para compartirla con su familia y amigos o incorporarla a su actividad profesional. Durante la formación, vemos un video explicativo, todos dan y reciben sesiones, trabajan con el manual y aprenden frases, preguntas, técnicas sencillas para aplicar en su vida cotidiana. Al finalizar obtienen la certificación internacional como Practicantes de Access Bars, figuran en el registro internacional, y están habilitados para dar sesiones y generar ingresos inmediatamente. Lo más bonito es ver cómo muchas personas llegan pensando que aprenderán una técnica y descubren una nueva forma de relacionarse consigo mismas, con los demás y con las posibilidades de su vida. Después de la formación, muchas personas continúan participando en los intercambios que organizamos en Ibiza. Hemos creado una comunidad de practicantes donde ofrecemos sesiones de prueba, y acompañamos a quienes quieren seguir profundizando Access Bars.
-¿Cuánto cuesta el curso?
-En Europa el precio es de 380 euros. – De 16 a 18 años: 190 euros – niños acompañados por un adulto, es gratis.
-¿Cuántas personas has certificado en la isla?
-90 personas, tanto residentes como personas que viajan a tomar el curso.
-¿Cuántas personas activas como facilitadores hay?
-En Mallorca 45, en Barcelona y Madrid 55 y en Ibiza 40. También en Argentina unas 50.
-¿Hace falta «ser sensible» a la energía para ser facilitador?
-No, en absoluto. No hace falta tener un don especial ni creer previamente en la técnica. Cualquier persona puede aprender Access Bars. Con la práctica desarrollas confianza y aprendes a facilitar las sesiones de forma sencilla.
– ¿Es importante hablarse a uno mismo?
-Sí, pero sobre todo es importante hacerse preguntas. No para encontrar una respuesta inmediata desde la mente, sino para abrirse a posibilidades que quizás todavía no habíamos considerado. Una buena pregunta puede cambiar el enfoque, ampliar la percepción y ayudarnos a elegir con más conciencia.
-Última pregunta (miro con picardía la cabeza de maniquí que hay sobre la mesa y señalándola, pregunto).
¿Cómo se llama?
-Emilia. (Carcajadas).

-¿Con qué mensaje te gustaría despedirte?
-Primero, agradecerte infinitamente esta entrevista. Y dejar dos invitaciones: vivir al menos una vez la experiencia de una sesión de Access Bars y jugar con el mantra de Access Consciousness: «Todo en la vida llega a mí con facilidad, gozo y gloria».
¿Qué puede cambiar cuando nos abrimos a una nueva posibilidad?
Puedes saber más de Evangelina en su web evangelinaaronne.com, su Instagram o contactando por whatsapp al 34 633600310.











