El presidente del Consell de Ibiza, Vicent Marí, ha reconocido que el arranque del nuevo servicio de autobuses ha tenido fallos, sobre todo en el plano de la información al usuario. Marí, quien hasta ahora no se había pronunciado sobre la puesta en marcha de la nueva contrata, remarcó que desde la institución trabajan junto con la consesionaria Alsa para que los errores del inicio se subsaben en el corto plazo.
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Alsa admite problemas en el inicio del nuevo autobús en Ibiza y promete “mejoras muy significativas”
En declaraciones a Radio Ibiza, el presidenteinsular ha señalado que la empresa “se ha confiado en la comunicación, fiándolo todo a los sistemas digitales”, y ha reclamado reforzar la información física en paradas, tótems y conexiones con el sistema para que el nuevo modelo funcione con normalidad cuanto antes.
Lejos de cargar de forma frontal contra Alsa, Marí enmarca estos problemas dentro de una fase de adaptación que todavía sigue abierta. “Queremos que este periodo de implantación sea el mínimo posible”, ha afirmado, al tiempo que ha recordado que ya se preveían dificultades en los primeros días y que ahora toca ajustar el sistema para que la situación se normalice “en breve”.
Ese tono encaja con la línea que el Consell viene manteniendo desde la víspera del estreno. Entonces ya había pedido paciencia y había advertido de posibles “ajustes e incidencias puntuales” propios de una “transformación completa del servicio de transporte público”.
Más información física y menos dependencia de lo digital
La crítica más concreta de Marí se dirige a la forma en que se ha gestionado la información al usuario. A su juicio, la empresa ha confiado demasiado en la app y en los canales digitales, cuando una reorganización tan profunda de líneas, recorridos y horarios exigía también más presencia en las paradas y un despliegue físico más visible para orientar a los viajeros.
La propia ALSA ya ha reconocido parte de esos problemas y ha pedido disculpas públicamente. En respuestas remitidas a La Voz de Ibiza, la concesionaria ha hablado de “nuestras más sinceras disculpas” por los inconvenientes causados, ha admitido la confusión provocada por el cambio simultáneo de líneas, horarios y frecuencias y ha defendido que está trabajando con el Consell para introducir mejoras sobre la marcha.
Más allá de problemas en la comunicación, a lo largo de esta primera semana se han acumulado protestas por demoras, errores de ruta, falta de información y pérdida de conexiones que antes sí existían. Algunos usuarios han denunciado autobuses fuera de recorrido, cambios mal explicados y dificultades para llegar al trabajo, al hospital o a servicios básicos, mientras que en zonas como Es Cubells y Cala d’Hort los vecinos han llegado a asegurar que los recortes los han dejado “encerrados”.
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«Estamos encima»
Marí remarcó que el Consell lleva adelante tareas de inspección y fiscalización sobre la actividad de Alsa. El presidente insular ha recordado que el contrato prevé mecanismos de supervisión e incluso sanción si no se cumple todo lo adjudicado, aunque rebajando el tono y dejando claro que, por ahora, no se contempla activar esa vía. “Todo está sobre la mesa”, ha dicho, pero la prioridad ahora es que el servicio gane estabilidad cuanto antes.
A día de hoy, el mensaje institucional sigue siendo el mismo en su base: paciencia. Pero con un matiz más claro que en la víspera del estreno: esa paciencia tiene que ir acompañada de ajustes visibles, de mejor información y de una coordinación más afinada entre ALSA y el Consell para que el nuevo sistema empiece a parecerse cuanto antes a lo que se prometió sobre el papel.













