Las quejas por el nuevo servicio de autobús en Ibiza no se han apagado desde su estreno hace una semana. Usuarios denuncian desde conductores que no dominan todavía las rutas hasta cambios de recorrido, desinformación en las paradas y problemas para llegar al trabajo o a citas médicas.
Los reclamos individuales se suman al malestar colectivo expresado desde Es Cubells y Cala d’Hort, donde los vecinos denunciaron haberse quedado con menos servicio tras la desaparición de la antigua 42B y los cambios en la actual línea 13, una situación que, en sus propias palabras, los ha dejado “encerrados”.
En este contexto, Alsa ya ha empezado a mover ficha. La concesionaria ha anunciado refuerzos en algunos trayectos, ha pedido disculpas por los errores registrados en los primeros días y admite que el despliegue del nuevo sistema requiere todavía “un período de adaptación”.
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Vecinos de Es Cubells y Cala d’Hort cargan contra el nuevo mapa del autobús en Ibiza: “Nos han dejado encerrados”
Quejas de usuarios
Entre los mensajes difundidos en los últimos días en distintas publicaciones de redes sociales se repiten expresiones como “esto de los autobuses es un caos total”, “todas las líneas, una confusión total” o “nos han quitado” recorridos que antes sí prestaban servicio. Otros usuarios van más allá y relatan episodios de desorientación en plena ruta.
“El autobús del aeropuerto intentó entrar en el puerto de Santa Eulària”, escribió uno de ellos. Otra pasajera relató un episodio más serio: “Mi autobús chocó contra coches aparcados”, “todo el cristal saltó por la puerta trasera” y terminó llegando a casa a las dos de la madrugada.
También aparecen quejas por conductores que todavía no conocerían bien el recorrido asignado. “El conductor no sabía la ruta”, sostiene una usuaria, que añade que tuvo que llamar para que le indicasen el itinerario. Otro comentario resume la inquietud de parte de los afectados: “¿Y si la gente está perdiendo su trabajo o tiene que salir horas antes para llegar a tiempo?”. De nuevo, son relatos de usuarios que reflejan el clima de malestar acumulado en los primeros días del servicio.
Ese clima de malestar se palpa desde el mismo estreno del nuevo sistema, cuando varios usuarios ya denunciaron demoras, desconcierto y falta de información, mientras el Consell defendía que se trataba de incidencias propias de un cambio de gran calado.
A su vez, el último fin de semana los vecinos de Es Cubells y Cala d’Hort denunciaron haberse quedado con menos servicios, lo que los ha “dejado encerrados”, en sus propias palabras.
El Consell defiende la transformación
Desde el principio, el Consell había intentado amortiguar políticamente ese escenario. El vicepresidente Mariano Juan defendió que no se trataba de “una mejora puntual”, sino de “una transformación completa del servicio de transporte público”, y pidió “paciencia y comprensión” ante unos primeros días en los que podían surgir “dudas o incidencias”. Esa ha sido hasta ahora la línea institucional: admitir que habría ajustes, pedir tiempo y reclamar que la nueva red se juzgue como un sistema nuevo y no como un simple cambio de líneas.
Ese mismo argumento reapareció después en la respuesta del Consell a las quejas de Es Cubells. La institución sostuvo que la nueva contrata no era “un simple cambio de nombres de líneas”, sino un modelo distinto, pensado para facilitar transbordos y con margen para introducir modificaciones si se detectan carencias.
También aseguró a La Voz de Ibiza que revisaría que la empresa cumpliera con la implantación del servicio y trabajaría para detectar déficits sobre el terreno y corregirlos si fuera necesario.
Alsa ya mueve ficha y pide perdón
A una semana del inicio de la puesta en marcha del nuevo servicio, Alsa ha empezado a reconocer fallos y a introducir correcciones. Según ha informado Radio Ibiza, la concesionaria ha decidido reforzar los primeros trayectos del día en la línea entre Ibiza y Sant Antoni en ambos sentidos y ha puesto autocares más grandes en la ruta entre Santa Eulària y Vila tras las numerosas quejas de los usuarios.
El delegado de la compañía en la isla, José María Cardona, ha pedido perdón por los errores y ha admitido que hace falta “un período de adaptación”. A la vez, ha rechazado que el problema sea de falta de conductores y ha explicado que una treintena de trabajadores integrados de otras empresas ha tenido que hacer un “curso de formación acelerado”. Alsa también ha señalado que sigue incorporando y formando personal para la ampliación del servicio en los próximos meses.
La empresa reconoce además problemas en la parte tecnológica y de información al usuario. Alsa espera que la app esté plenamente operativa a finales de esta semana y que empiece a colocarse la cartelería en las paradas donde esperan los viajeros, dos de los puntos más criticados desde el arranque.
De la promesa de modernización al examen de la calle
Sobre el papel, la nueva contrata prometía una modernización profunda del sistema. La presentación oficial habló de una flota cercana al centenar de vehículos, con 64 autobuses eléctricos, información en tiempo real, pago con tarjeta y una reorganización integral de líneas, recorridos y frecuencias que debía desplegarse progresivamente a lo largo de 2026.
Pero el examen decisivo no está en la presentación, sino en la calle. Y ahí, al menos en estos primeros días, el balance que empieza a dibujarse mezcla desorientación, rutas mal asimiladas, falta de información y temor a que algunos trayectos hayan quedado peor resueltos que antes.













