La portavoz parlamentaria de Vox, Manuela Cañadas, ha calificado este lunes de «terrorismo callejero» los disturbios registrados en Mahón durante un mitin de Santiago Abascal y ha alertado del incidente ocurrido el sábado en Palma, donde la Policía Nacional interceptó, según la formación, a un hombre que llevaba una navaja oculta entre la ropa en las inmediaciones de otro acto político.
“En una democracia, nadie debería necesitar protección policial para poder expresar sus ideas en un acto político”, ha declarado Cañadas, que ha denunciado el bloqueo de los accesos y las salidas de la plaza donde se celebró el mitin de Abascal en Menorca.
Como informó La Voz de Ibiza, los manifestantes abandonaron la zona autorizada para la protesta, situada en el Parque Rochina, y se desplazaron hasta las inmediaciones de la plaza de la Conquista. Durante los enfrentamientos se lanzaron sillas contra los agentes y varias personas golpearon el vehículo de Santiago Abascal cuando abandonaba el lugar.
La Policía Nacional intervino para desalojar a entre 200 y 300 manifestantes. Las cargas dejaron una mujer de 32 años hospitalizada por policontusiones, que recibió el alta el sábado por la mañana. No hubo detenidos.
Cañadas también ha recogido la denuncia del sindicato policial Jupol, que informó de lanzamientos de objetos y de un agente que recibió el impacto de una silla en el casco. «¿De verdad hemos llegado al punto de que celebrar un mitin político termine con cargas policiales, enfrentamientos y agentes agredidos?», ha cuestionado.
Los incidentes provocaron además que Vox presentara una querella contra el delegado del Gobierno en Baleares, Alfonso Rodríguez, al que acusa de no garantizar la seguridad del acto. Més per Menorca, por su parte, condenó las cargas policiales y denunció lo que calificó de «represión» contra los manifestantes.
La portavoz parlamentaria ha insistido en que las protestas no pueden justificar agresiones ni intimidaciones. «Manifestarse pacíficamente es un derecho. Criticar a un partido político también. Pero bloquear las salidas de un acto, intimidar a los asistentes o agredir a los agentes no puede justificarse como una protesta democrática. Porque esto tiene un nombre y es terrorismo callejero», ha afirmado.









